Salud

Crecen los casos en investigación epidemiológica en el pico de la pandemia: voces y silencios que no ayudan

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“Los casos importados se redujeron al 4,8 por ciento, los trabajadores de la salud al 9 por ciento y el contacto estrecho también se achicó al 28,3 por ciento. En cambio, los casos en investigación son del 22,5 por ciento y el dato más trascendente: la circulación comunitaria trepó al primer lugar con el 35,4 por ciento

Para esta semana ya está previsto que el Plan Detectar desembarque en uno o varios barrios populares a la “pesca” de nuevos casos. Ya se visitaron 1.800 familias, se efectuaron 450 hisopados, con un porcentaje de positividad del 5 por ciento”.

La gran precisión de los datos vertidos y la excelente noticia de la aplicación del Plan Detectar merecerían el aplauso a las autoridades de General Pueyrredón. De no ser porque aquel informe corresponde en verdad a la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Rosario.

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Por ejemplo, según el informe de ampliación de la MGP de hoy (pero que en realidad corresponde a ayer) creció a 25 el número de casos de personas en investigación epidemiológica y no es un dato menor, cuando aumenta el total de personas que contraen el coronavirus.  

El contraste con los partes vertidos por el Gobierno de Guillermo Montenegro salta a la vista. No sólo en la admisión por parte de la comuna de la ciudad santafesina de la presencia de la circulación de coronavirus, sino además por el detalle de los casos.

 Aquí, muy por el contrario, pareciera que la simple enumeracíón de los casos que reportan diariamente desde el área de salud estuviese hecho a propósito para que la sociedad no tenga bien en claro la información.

Según se desprende de aquellos partes, en los últimos tres días, se registraron 233 casos, de los cuales 129 fueron por contactos estrechos, 17 trabajadores de salud, 17 personas internadas en centros de salud, 10 entre policías y geriátricos, y 60 permanecen sin nexo epidemiológico.

No queda claro, por ejemplo, cuáles de estos casos pertenecen a circulación comunitaria, ni a qué campo pertenecen tanto las 17 personas internadas como los 17 trabajadores de la salud. Tampoco nada se dice sobre el R ni sobre la tasa de duplicación de casos. Decir que se contagiaron 2 policías es como decir que contrajeron el virus tres hinchas de Boca y un abogado.

 

Lo que resulta ineludible son los datos duros: mientras que en todo julio, Mar del Plata registró 733 contagios, registrándose la mayoría por tres brotes bien identificados, en los 21 días que lleva agosto, la ciudad reportó 1155 casos. Es decir, que aún cuando faltan 10 días para terminar el mes, ya se superó en un 50% la cantidad de positivos del mes pasado. Todo indica que a fin de agosto la tasa se duplicará.

Más datos que demuestran el crecimiento de la curva en Mar del Plata: entre el 7 y el 14 de agosto se registraron 385 casos, y entre el 15 y el 21 del mismo mes, 495, lo que representa un incremento de casi el 30%. Desde que comenzó la pandemia, totalizan 1977 contagios.

Volviendo a tomar a Rosario como ejemplo de comparación, cabe decir que la ciudad gobernada por Pablo Javkin, con quien Montenegro suele hablar seguido, registró en julio 409 casos, pero en los últimos 21 días, ya lleva 1.438.

Como entre marzo y junio, apenas había contabilizado unos 100, la gente se relajó y el virus comenzó a circular. Una situación similar a la de nuestra ciudad, por lo que habría que tener en cuenta la fuerte aceleración que sufrió Rosario en agosto.

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A esta altura, discutir si hay o no circulación comunitaria parece anacrónico. Por definición, “es el momento en el que ya el virus circula libremente por la ciudad, no sabemos de dónde viene porque se ha perdido el hilo. Por ejemplo, antes sabíamos que una persona que venía del extranjero podía portar el virus, se aislaba y ahí terminaba el problema. Hoy, ya no es posible eso porque el virus “camina” diariamente entre la sociedad y el hilo conductor es imposible encontrarlo”

En la semana, en ese sentido se expresó el Director del HPC, Pablo Malfante, quien aseguró que “como no podemos encontrar nexo, tenemos que empezar a hablar de circulación comunitaria”. Aunque con un poco más de dramatismo, algo similar señaló su colega de la Clínica Pueyrredón, Gustavo Carrión: “Queremos evitar llegar a tener que elegir a quién tratar y a quién no”.

De acuerdo al último informe del Municipio, hay 60 camas de terapia intensiva ocupadas en el sector público. En la ciudad, entre los hospitales provinciales y las instituciones privadas, hay aproximadamente 160 camas. En el HPC, hay unas 30 ocupadas, mientras que en la Pueyrredón hay unas 20, y en la Clínica Colón, 19.

Los datos de otros sanatorios no están actualizados, pero de acuerdo a estos números, que se pueden hallar en las web de las respectivas clínicas, se estima que habría ya un 60% de ocupación. Los doctores. Malfante y Carrión advirtieron los últimos días sobre un riesgoso crecimiento de la ocupación de camas a la par de la suba de contagios.

Ante esta situación, el silencio del Gobierno de Guillermo Montenegro es atronador e inexplicable. Quizá la razón pueda hallarse en un temor a retroceder de fase, algo que a esta altura ya parece altamente improbable.

Pero al menos se le exige a la comuna o bien que emita comunicados para reforzar los cuidados que debe tener la ciudadanía, ante un evidente relajamiento de la cuarentena, o que restrinja horarios algunas actividades recreativas, tal como lo acaba de hacer el Municipio de Tandil o como viene analizando la mencionada Rosario.

Está claro que una advertencia pública no lograría disuadir a la gente de no juntarse, pero no deja de ser un mensaje. A veces las sociedades necesitan algún tipo de señal por parte de sus dirigentes.

El Intendente no se permite aceptar que la pandemia finalmente llegó a Mar del Plata. No quedan claras las razones que lo llevan a no aceptar la realidad, sin comprender que esa es una de las principales atribuciones que debe tener un buen estadista.

Dicha postura y la inacción imperante, con una secretaria de Salud virtualmente “muda”, donde sólo se habla de una incierta temporada, transmiten una peligrosa sensación de desgobierno, ejemplificada en el descontrol imperante en la calle los fines de semana de buen tiempo, donde hasta la Policía Federal debió salir a advertir por megáfono los cuidados que se deben tener.

Pero no sólo hay que responsabilizar al gobierno local. La falta de coordinación entre los efectores de salud provinciales, las autoridades sanitarias municipales, y los directores de las instituciones privadas de salud, además de ser evidente, es absolutamente incomprensible.

 A la vez que resulta llamativo el silencio desde la provincia. Como si el propio Axel Kicillof estuviese desbordado por la situación, en un territorio faraónico, y absolutamente heterogéneo. Es evidente, como ya se dijo desde este espacio, que la política es el factor que decide la dinámica de la situación sanitaria. Tanto apoyo y tanto silencio, por parte de la administración de Kicillof a Montenegro podría redundar en un futuro no muy lejano en un pase de facturas.

El probable “acuerdo” entre ambas administraciones habría quedado de manifiesto con la crítica que le propinó Santiago Bonifatti, Secretario de Gobierno local, a Fernán Quirós, ministro de salud porteño, quien había cuestionado a Intendente por su declaración sobre la obligatoriedad de efectuar un hisopado a todos los turistas que deseen ingresar a la ciudad.

Las palabras de Bonifatti fueron muy llamativas, ya que el Jefe de Gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta, es uno de los pocos aliados que tiene Montenegro. Salvo que hayan querido quedar bien con Kicillof y con el gobierno nacional.

Siguiendo con el secretario de Gobierno, cabe consignar que durante la semana afirmó que la curva de casos en Mar del Plata está amesetada, y atribuyó para sostener aquello la alta tasa de recuperados que ostenta la ciudad.

 Un argumento altamente endeble desde el mismo momento en que el Ministerio de Salud de la Nación estableció un criterio muy laxo para otorgar altas: con 10 días sin síntomas en aquellos pacientes leves, se los considera recuperados sin necesidad de hacerle un hisopado. Rosario, por ejemplo, tiene 1953 casos, de los cuales 1399 están recuperados.

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Basta con repasar la realidad para desmentirlo: 49 casos entre el 12 de marzo y el 30 de junio, 773 entre el 1 y el 31 de julio, y 1155 entre el 1 y el 21 de agosto. La pandemia es inevitable y no es responsabilidad de los dirigentes. Pero la administración local de Juntos por el Cambio finalmente está haciendo lo mismo que hacía y hace el kirchnerismo: creer que no existe aquello de lo que no se habla.  

Pablo Portaluppi

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Un comentario

  1. Que hacemos Quin nos cuida

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