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Concesionario de Playa Chica iniciaría juicio contra el Municipio

concesionario de playa chica inicaria juicio contra el municipio“Esto puede terminar en un juicio contra el Municipio y lamentablemente nos vamos a tener que hacer cargo todos los contribuyentes”, advirtió el concesionario de Playa Chica, que denunció hurto y persecución del EMTUR.

Acto seguido, Gerardo Fernández acotó que “ahora estamos recurriendo las sanciones que se nos han impuesto, y he hecho una denuncia penal, que voy a ampliar, ante el Fiscal David Bruna porque, en la última clausura, se sustrajeron bienes de mi propiedad de manera ilegítima, se cortó el agua de las instalaciones con un manifiesto abuso de autoridad por parte del Director de Inspección General el Sr. Eduardo Bruzzeta, que fue quien impartió las órdenes verbales, no escritas, para proceder a la incautación de los bienes y al corte del agua”.

Con relación a las eventuales obras que estarían pendientes, Fernández aclaró que “nunca, en concreto, me imputaron formalmente cuáles son las obras que estarían faltando. Se me reclamarían dos: una batería de baños públicos y un espigón de defensa costera”.

Al hacer referencia a la batería de baños públicos, el concesionario precisó que el año pasado había presentado un plan y un cronograma de obras, entre las cuales figuraba la batería de baños, comprometiéndose a realizar dicha obra en el transcurso del primer semestre del 2015. Pero, a pesar de los reiterados pedidos efectuados para que fuese considerado y tratado, aseveró que dicho plan de tareas nunca fue aprobado ni materia de tratamiento por parte de la Dirección de Recursos Turísticos.

“La única novedad que tuve, sobre ese plan de tareas, fueron las sanciones que se me impusieron este año. De manera que de acuerdo al mismo, que no fue rechazado por la Municipalidad, en su momento, la batería de baño está en plazo”, señaló Fernández, aclarando que “esa obra constituye, fuera del espigón, el 10% del total de las obras civiles con las que yo me comprometí de acuerdo a la licitación. Es decir, es una obra de rango menor, en relación a las que se han hecho y que bien podría merecer un tratamiento acorde a la entidad que tiene”.

Por otra parte, en lo concerniente al espigón de defensa costera, explicó que “en el año 2012, estando en tiempo oportuno todavía para construirlo, se venció el plazo del decreto del Ministerio de Obras Publicas de la Provincia, que era el que establecía el plazo en el que debía realizarse dicha obra, que eran tres años. Yo lo había pedido en el año 2008, y el plazo vencía en el año 2011. Estos plazos se acotan porque la Secretaria de Política Ambiental de la Provincia tiene que estudiar, en el caso que las obras no se concluyan, si variaron las condiciones ambientales para que siga estando autorizada la obra. Entonces, presente un pedido de extensión del plazo del decreto, que fue tomado por la Dirección de Hidráulica Provincial y se hizo una providencia propiciatoria de la extensión del mismo.

“Simultáneamente – prosiguió – solicite un permiso para el acopo previo de piedra, porque había muchas obras con extracción de piedra en Playa Chica, cinco en ese momento, y la Dirección de Hidráulica, también, proveyó al pedido de acopio previo favorablemente, no teniendo observaciones que formular. No obstante que el expediente tenía que iniciar el giro de los distintos organismos institucionales de la Provincia, para que se aprobara un nuevo decreto con la extensión del plazo, Hidráulica le dio vista a la Municipalidad de las actuaciones y ésta tomó el expediente, en agosto del año 2013, pero recién a requerimiento mío, por escrito, se lo devolvió en octubre de este año. El expediente estuvo un año y tres meses paralizado en el EMTUR, sin haber emitido juicio alguno sobre la vista que le había requerido la Provincia. Y, en ese periodo, me imputaron la no realización de la obra”.

Fernández aclaró que, también dentro de ese periodo, “aquel pedido de acopio previo de piedras que había hecho en la Provincia, lo reitere en la Municipalidad y acompañe, además, un proyecto ejecutivo de iniciación de las obras, con curvas de inversión y plazos. Ya estaba sugiriendo que la obra no iba a parar más. Yo tenía una especie de preacuerdo con la empresa que realizaba las extracciones de Maral Explanada para que me regalara las piedras, que iban a extraer de allí, y para que construyera el espigón. Pero la Municipalidad me contestó, en ese momento, que no era posible acceder al pedido de acopio previo de piedras, porque las rocas de la zona del edificio del Maral Explanada estaban contaminadas por los sedimentos de la estación de servicios, que había funcionado previamente, en ese predio. Todas las pruebas, que existen al respecto, señalan lo contrario, no había ningún tipo de contaminación, se efectuaron inspecciones de la División Delitos Ambientales de la Policía Federal y de empresas de auditoria permanente que chequeaban cada tanto los componentes de las rocas. En ningún caso, se constató la supuesta de contaminación de piedras. Más aún, la piedra que se extrajo de los cimientos de la primera torre, que está en construcción, fue íntegramente a parar al espigón del Club Náutico Mar del Plata. De modo que si esas piedras estaban contaminadas, la Municipalidad al no detener esto ha incurrido en una falta muy grave”.

En tren de aclaraciones, el concesionario trajo a colación que “la Arq. Rábano había manifestado que me había dado un plazo para presentar un plan de obras sobre la unidad, que acreditara solvencia para la realización de las mismas y que, también, presentara una empresa constructora que se hiciera cargo de las obras, que estuviera habilitada o autorizada en el listado de empresas de la municipalidad. Pero ese “plazo”, entre comillas, era de diez días. Y sobre esta cuestión quiero decir dos cosas”.

Puntualizó, en primer término, que el plan, al que la Directora de Recursos Turísticos del EMTUR hizo referencia, “nada tenía que ver con las obras previstas en el pliego. Lo que se pretende es, prácticamente, tirar abajo la unidad fiscal y hacer una reformulación que signifique modificarla en un ochenta por ciento. Eso no estaba en el pliego y si quieren hacer una cosa distinta, a lo que figuraba en el pliego, a mí me tendrían que expropiar la unidad, indemnizarme y volver a llamar a licitación. Pero no es el caso de lo que se ha hecho hasta ahora”.

Y en segundo lugar refirió que “con una de las personas que estaba tratando conmigo la compra de la concesión y obtener la transferencia de mi parte hacia ellos, fuimos a visitar a la Arq. Rábano, dos días después de la reunión, en la que se me dio ese “plazo”. En esa ocasión, me acompañaron el arquitecto de los eventuales compradores, y uno de los integrantes del grupo comprador, para hacerle saber el principio de acuerdo de voluntades que teníamos y, también, para que el arquitecto se empapara de lo que, en líneas generales, pretendía la municipalidad, a través de los comentarios, que hiciera Rábano sobre las obras, que había que realizar. Imagínese que el arquitecto, ante un planteo tan genérico, necesita información más concreta. Pero ella, que era la única persona que estaba en condiciones de satisfacer estas necesidades elementales, para preparar un plan de tareas, se había ido de vacaciones por diez días. Y regresó una vez vencido dicho “plazo”. Con lo cual resultaba materialmente imposible presentar, en el “plazo” en cuestión, el plan de obras alguno. Además, he hablado con otros arquitectos de nota y peso, que tienen antecedentes de obras en la costa de Mar del Plata, y me manifestaron que una propuesta arquitectónica, con las características que se estaría requiriendo, no se podía hacer en menos de 60 días, como mínimo. Con lo cual ese “plazo” parecería ser condenatorio de que no se cumpla a priori”.

Finalmente Fernández destacó que “hay muchas unidades turísticas fiscales, que tienen obras pendientes de ejecución fuera de plazo, comprometidas en los contratos de concesión y en los pliegos licitatorios respectivos. No son pocas, son unas cuantas, como por ejemplo en Playa Grande, también hay otra colindante hacia el norte que tendría una importante cantidad de obras por realizar. Y, en todos los casos, con buen criterio, se hace un tratamiento más benigno de la situación y se otorgan habilitaciones parciales, para que estas unidades puedan funcionar en el verano. No quiero citar casos específicos, porque no quiero resultar antipático pero, en su momento, se podrán citar. Aparte, constan en los respectivos expedientes de la Municipalidad. Pero digamos que han merecido un tratamiento completamente distinto al que se le está dando a mi caso y que, también, me lleva a pensar que hay una motivación oculta, en cada una de las sanciones y medidas, que se están tomando con respecto a esta unidad fiscal, que resulta irredimible”.

Roberto Latino Rodríguez

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2 Comentarios

  1. Esto es mas de lo mismo. A la gestion P se le pinta el negocio, y no le importa los contratos, o lo que hiciste. Ellos se meten y te sacan. Y si no te gusta, te jodes. Asi funciona la gestion, y en todo. El MGP de Mar del Plata Gente Positiva deberia ser Maniobras de Gente Pilla. Es una verguenza, Pulti es un gran dictador.

  2. Gracias Alex por comentar