Ciudad

Pulti no sumó con su ADN político: el rejuntado y el precipicio

Uno mío, otro de la UCIP, otro de la CGT, un vecinalista, alguien de La Cámpora, así los tengo a todos en la bolsa. La percepción ciudadana captó que ya no quiere más de lo mismo. Y se expresó en las urnas, sometiéndolo a un duro castigo, muy tradicional en las elecciones de turno legislativo.

A tal punto, que la cosecha de votos no lo dejaría al margen de tener menos de un tercio del Concejo Deliberante a partir del 10 de diciembre. Ese es un número casi mágico para Pulti, llegar a los 8 concejales, y no correr el riesgo que los dos tercios (16 concejales) puedan llevarlo a una situación extrema de precaria gobernabilidad.

Las PASO desnudaron que el gobierno municipal no ha rendido el examen, fue aplazado y tiene materias pendientes de años anteriores. Ya no surte efecto la protección que le brinda la pauta oficial en diarios, radios y canales de la ciudad, que sostienen el relato de una gestión opaca y deficitaria. Esa manera de construir política ha llegado a su fin. La masa electoral se ha desplazado y elegido en otro rumbo.

Poco más de dos años es demasiado tiempo, para capear el temporal que impulsó el derecho a elegir que tiene la ciudadanía que no “eligió seguir haciendo” macanas.

 

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