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Revelan que la búsqueda de empleo en Mar del Plata “es la más baja de los últimos años”

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En el segundo trimestre del 2023 se observó, a nivel nacional, un decrecimiento de la economía argentina de un 4,9% respecto al mismo período del año anterior. Este es el primer resultado negativo que muestra la evolución del Producto Bruto Interno desde el último trimestre del 2020. Esta caída del producto estuvo determinada, en gran medida, por la sequía y repercutió directamente en las reservas de divisas del Banco Central, agudizando las tensiones cambiarias e inflacionarias. Estos factores impactan en la dinámica macroeconómica y repercuten de manera generalizada en toda la sociedad.

Estos datos se desprenden de una nueva edición del Informe Sociolaboral del Partido de General Pueyrredon, donde se analiza el impacto de las políticas económicas sobre mercado laboral local y nacional. Este es elaborado por el Centro de Investigaciones Económicas y Sociales – Grupo Estudios del Trabajo – de la Facultad de Ciencias Económicas y el análisis se realiza en base a lo ocurrido en el primer trimestre del 2023 con una comparación de datos interanual.

El mercado de trabajo en Mar del Plata

En Mar del Plata los datos arrojaron un leve aumento del número de ocupados con una cantidad de desocupados constante, por lo que la Población Económicamente Activa (PEA), es decir la suma de ocupados y desocupados, aumentó. La tasa de empleo se define como la proporción de ocupados sobre la población total y durante el período analizado en Mar del Plata, fue de 44,2%. Este valor es similar al registrado a nivel nacional y, en la ciudad, representa un total de 291.000 personas ocupadas, 6.000 más respecto al mismo trimestre del 2022.

“Con esta recuperación, la cantidad de ocupados ha superado la que había en igual trimestre de 2019, que era de 274.000 personas”, lo que indica que se han alcanzado los valores pre pandemia. Además, el valor alcanzado resulta el más alto para un segundo trimestre, teniendo en cuenta que en estos períodos se registran los peores niveles de ocupación en Mar del Plata.

En este segundo trimestre, es decir los meses de abril, mayo y junio, la tasa de actividad aumentó un 0,6% a nivel local lo que arrojó un valor de 48,2%. La tasa de actividad es aquella que mide el porcentaje que representa la PEA sobre la población total. Es una variable que permite entender el dinamismo del mercado de trabajo.

Por otro lado, la tasa de desocupación, que es la proporción de desocupados de la Población Económicamente Activa, presentó un pequeño descenso en el plano local: “La tasa de desocupación en Mar del Plata disminuyó levemente del 8,6% al 8,3%, que en valor absoluto incluye a 26.000 personas desocupadas. Esto se explica por la mayor cantidad de integrantes de la PEA (+6.000) que forman parte de la población ocupada. Es decir, que la cantidad de desocupados (26.000 personas) no ha variado en un año”.

Este valor, ubica a la ciudad en el primer lugar del ranking de aglomerados, empatado con Gran Córdoba y seguido por Gran Santa Fe (8,1%).

Otro indicador de la calidad de la ocupación es la tasa de subocupación. Esta se encuentra determinada por la cantidad de ocupados que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias en proporción a la PEA. “A nivel local disminuyó del 15,1% al 10,5% (33.000 personas), un valor por debajo del promedio histórico para un segundo trimestre. De esos 10,5%, el 7,6% son subocupados demandantes y el 2,9%, no demandantes de empleo. Este último grupo poblacional es el que explica la reducción interanual de subocupados, dado que hace un año atrás eran el 8,3%.

Una hipótesis que podría explicar está fuerte reducción es que hayan aumentado las horas semanales dedicadas al trabajo remunerado de una parte de la población y, por ende, hayan dejado de ser subocupados. La otra hipótesis, que tiene una menor probabilidad de ser corroborada, es que simplemente que ese grupo poblacional haya dejado de ser categorizados como subocupados por insuficiencia horaria debido a que, si bien trabajan menos de 35 horas por semana, ya no desean trabajar más horas”, explica el informe.

Por otra parte, la proporción de ocupados que demanda un empleo disminuyó al 13,9%. Si bien desde 2018 se viene generando un efecto desaliento en la búsqueda de empleo de la población ocupada, el valor extremadamente bajo alcanzado hace dos años atrás se encontraba explicado en que la proporción de personas que era ocupado demandante, durante el ASPO no había podido trabajar, y probablemente haya engrosado las filas de la desocupación.

Si sumamos la tasa de desocupación y la tasa de ocupados demandantes obtenemos la tasa de presión general, que considera a todos buscadores de empleo, ya sean ocupados o desocupados. Este indicador da cuenta de que el nivel de presión (de búsqueda de empleo) que se ejerce sobre el mercado de trabajo marplatense ha caído al 22,2%, valor que representa a 70.000 personas. Esta cantidad es “la más baja de los últimos años”, agrega el informe sobre la búsqueda y demanda de empleo.

“La leve mejora en el nivel de empleo en un contexto inflacionario, impactó en una reducción en el nivel de pobreza que en Mar del Plata llegó al 31,5%, valor que representa a 207.200 personas)”. No obstante, en los grupos poblacionales de menores ingresos el impacto fue negativo, dado que aumentó la indigencia, 6,5% o 42.900 personas. Estos valores significan cuántas personas viven en hogares cuyos ingresos no le alcanzan para acceder a una canasta básica alimentaria, pero para Mar del Plata, ese valor tiene un coeficiente de variación mayor al 16%, lo cual significa que tiene poca precisión.

En suma, durante el segundo trimestre de 2023 hubo un leve aumento del nivel de empleo, con un nivel de desocupación constante, aunque disminuyó la subocupación y la presión general en el mercado de trabajo.

Variables macroeconómicas

Los términos “Producto Bruto Interno (PBI)”, “divisas”, “deuda” y “sequía” pueden explicar gran parte del escenario político actual. En el plano macroeconómico se observó una caída del producto, determinada en gran medida por la sequía que ocasionó una fuerte baja en la producción agrícolaEsta caída en el PBI se vio enérgicamente condicionada por la evolución del sector primario, en particular por la producción agropecuaria, severamente afectada por la sequía.

En un país fundamentalmente primario exportador como la Argentina, esta contracción determinada por factores climáticos, afecta gravemente el ingreso de divisas y, por esa vía, tiene significativos efectos macroeconómicos en toda la estructura productiva En consecuencia, se agudizaron las tensiones cambiarias e inflacionarias, lo cual impactó en la dinámica macroeconómica en su conjunto.

Las divisas también sufrieron por el gasto financiero, cuyo resultado arrojó un déficit de $5.698.058 millones entre enero y agosto de 2023, lo que implica un aumento del 20,8% en relación al déficit financiero registrado en el mismo lapso del año anterior. Tal resultado se explica, en parte, por la mencionada caída en los ingresos totales. No obstante, la causa principal del mismo se encuentra en el incremento de los intereses netos de la deuda pública.

Numerosos factores explican esta evolución. En primer lugar, como se mencionó, la fuerte caída en las exportaciones debida, en gran parte, a la contracción de la producción agrícola. En segundo lugar, de acuerdo a datos del balance cambiario elaborado por el Banco Central (BCRA), entre enero y agosto se pagaron intereses netos en moneda extranjera por valor de U$S 7.161 millones, de los cuales U$S 2.220 millones corresponden a intereses pagados al Fondo Monetario Internacional (FMI), U$S 1.331 millones a otros organismos internacionales y otros préstamos bilaterales y U$S 2.058 millones integran el rubro “Otros pagos del Gobierno Nacional”. En suma, entre enero y agosto de 2023 la economía argentina perdió U$S 11.314 millones por canales exclusivamente financieros, principalmente pagos de intereses y cancelación de deuda en moneda extranjera.

En lo que respecta al plano fiscal, en el acumulado entre enero y agosto del corriente año el resultado primario del Sector Público Nacional No Financiero arrojó un saldo negativo de $ 3.002.436 millones -valuados a precios de agosto de 2023-, lo que representa un déficit un 16,6% más elevado que el acumulado entre enero y agosto del año anterior. “Tal aumento en el déficit primario se explica principalmente por una caída de los ingresos totales, los cuales entre los períodos mencionados disminuyeron un 7,5%”.

Por su parte, los gastos primarios se redujeron un 5,2%, a causa fundamentalmente de la disminución en las prestaciones sociales y los subsidios económicos, los cuales se contrajeron un 6,2% y un 18,9% respectivamenteSólo los gastos de capital -básicamente realización de obra pública- tuvieron un aumento en términos reales del 14,1%.

Este drenaje de divisas genera presiones sobre el mercado cambiario que impactan en la cotización del dólar. Si se considera en forma conjunta lo sucedido entre enero y septiembre, la devaluación del dólar oficial mayorista fue aproximadamente del 96%. “Este ritmo de devaluación es la principal causa del problema inflacionario que actualmente padece la sociedad argentina. En efecto, los saltos en la cotización de la moneda extranjera tienen un fuerte impacto sobre el nivel de precios. Estas cifras ponen en cuestión las explicaciones que ven en la emisión de dinero la causa única y exclusiva de la inflación”.

Por otra parte, la inflación puede distorsionar los presupuestos públicos en la medida en que las erogaciones aumentan por encima de lo previsto, “tornando insuficientes los ingresos tributarios que son planificados y aprobados varios meses antes de su percepción efectiva. En consecuencia, ante una inflación acelerada los ingresos fiscales quedan rezagados con respecto a las erogaciones que se deben afrontar, obligando al sector público a buscar fuentes de financiamiento alternativas, entre las cuales se cuenta la emisión de moneda por parte del BCRA”.

A partir de 2021 la economía argentina estuvo creciendo y a la par aumentaron los asalariados registrados, aunque también los monotributistas, principalmente la modalidad social. Al mismo tiempo, la inflación se aceleró a partir de 2022 y con mayor énfasis en 2023, lo cual impacta en el poder adquisitivo de toda la población.

“En esta instancia, habida cuenta que el empleo registrado a nivel nacional se viene recuperando pero que la composición de empleo informal está creciendo a la par, resulta imprescindible generar estabilidad macroeconómica. La evidencia empírica da cuenta que es durante esos momentos cuando aumenta la tasa de empleo formal. En forma complementaria, deben estar acompañadas de políticas de cuidado y un fuerte apoyo a todos los sectores productivos”, reflexiona y recomienda el informe.

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