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Pullaro mandó a los narcos presos a pabellones de máxima seguridad y los sicarios resisten a los tiros

 

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El gobernador Maximiliano Pullaro tomó una decisión de fondo para terminar con el “home office” de la mafia desde la cárcel desde donde los líderes narco administraban la venta de drogas, ordenaban homicidios y realizaban extorsiones a empleados.

Para ello, rehabilitó los Pabellones de Alto Perfil que fueron construidos durante el gobierno del socialista Miguel Lifschitz cuando Pullaro ocupó la cartera de Seguridad con el fin de albergar a los delincuentes más peligrosos. Sin embargo, durante la gestión de Perotti esos presos fueron trasladados a salas comunes.

La diferencia es abismal y explica en gran medida los índices de homicidios y violencia en las calles de Rosario. Los fiscales calculan que más del 80% de los asesinatos y extorsiones son ordenados desde la cárcel porque los líderes mafiosos acceden a teléfonos celulares y están en permanente contacto con sus lugartenientes y sicarios.

Por ello, el traslado de los detenidos peligrosos a los pabellones de alto perfil significa cortarles las posibilidades de contactarse con el exterior y seguir delinquiendo. El operativo de traslado comenzó el martes a la mañana por el Grupo de Operaciones Especiales Penitenciario (Goep) y prosiguió este miércoles.

 Los jefes narcos y sicarios van a volver a pabellones de alto perfil y eso nos va a permitir tener un mayor control de estos reclusos. El objetivo es que desde los penales no se cometan delitos

En ese sentido, Pullaro adelantó que “vamos a volver a instalar los inhibidores, que están, y no los vamos a bajar más. Y vamos a suspender el ingreso de alimentos a las unidades penitenciarias porque no se puede requisar la entrada de alimentos de todos los presos”.

Otra medida que dispuso el gobernador fue la suspensión de las vacaciones para todo el personal policial durante noventa días debido al estado de emergencia en seguridad que se encuentra la provincia y las mismas serán rediseñadas a partir de marzo.

Las respuestas de las bandas mafiosas no se hicieron esperar y entre el martes y el miércoles balearon un banco, una escuela y el Hospital de Emergencias de Rosario donde dejaron mensajes amenazantes contra el gobernador y su familia.

A pesar de que los ataques se efectuaron en lugares transitados, afortunadamente no hubo que lamentar heridos y se dio la alerta máxima a las fuerzas policiales para evitar nuevos atentados.

Uno de los carteles que apareció el martes decía: “Pullaro no te metas contra el Pabellón 9” y proseguía con intimidaciones al gobernador y su familia. En las primeras horas del miércoles se realizó una requisa integral en el pabellón mencionado y fueron trasladados los presos más peligrosos al de máxima seguridad.

 

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