Política

Puerto: Errores que alimentan fantasmas

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Javier Tizado, como buen hombre de la gestión Vidal, luce incombustible… El Ministro de Producción de la Provincia de Buenos Aires no dejó de sonreír ni cuando entró a la administración del Consorcio Portuario, pese a que las cubiertas, recién apagadas, desprendían una columna lánguida de humo gris que se camuflaba con el cielo encapotado.

El mandato expreso de la Gobernadora fue desactivar el conflicto en el principal puerto pesquero del país, que ya sumaba 30 horas de fuego candente y su evolución, o mejor dicho, su involución, comenzaba a preocupar más allá de La Plata cuando advirtieron que los teléfonos estaban descompuestos, que Merlini no podía encauzar la crisis más allá de cumplir con el trámite formal de la denuncia penal ante Prefectura.

A juzgar por el resultado de las 2 horas de reunión, Tizado logró salir airoso. El puerto quedó liberado para tranquilidad de los armadores cuyos barcos estaban completos de merluza y escamas de hielo en disolución. También para los propios estibadores que impulsaron la medida: la naviera MSC ayer miércoles a primera hora pudo hacer entrar el “Lena” en el muelle de ultramar sin inconvenientes.

El Ministro vino a ganar tiempo y cumplió el objetivo. Falta ahora saber si tendrá decisión política para terminar con las irregularidades que advirtieron en el bloqueo con las mesas de trabajo que quedaron armadas para trabajar en el día después. Que Los estibadores sigan con su “plástica” precaria, las empresas de servicios sin poder renovar sus habilitaciones y TC2 pugnando por la renovación y entregando papeles mientras el Consorcio le corre la zanahoria.

Tizado es Merlini, o Merlini es Tizado, como el lector prefiera. Eso explica su permanencia en el cargo después de semejante colección de fracasos. También porque el PRO en Mar del Plata no tiene con quien reemplazarlo. Agliano o Trueba, alineados a la Usina de Ideas de la Fundación Pensar, podrían abrir brechas más amplias que las que genera Merlini.

Por ahora alcanza con “compromiso”, “preocupación” y un poco de autocrítica para mirar hacia el futuro con optimismo. “Queremos darle a Terminal 2 seguridad jurídica y que pueda crecer”, les dijo en la reunión.

Sus interlocutores pudieron, por primera vez, tenerlo frente a frente. Hasta ahora la opinión de Tizado sobre los operadores había sido moldeada por Merlini. “No somos mafiosos”, le aclaró Emilio Bustamante, uno de los directores de TC2. Ese calificativo usa el Presidente del Consorcio para definirlos cada vez que tiene ocasión. Un rato antes lo había dado a entender en el aire de LU6.

“Si cometimos errores, yo soy el culpable”, les dijo Tizado para correr del foco a Merlini. El Ministro debe saber, o debería, cuáles fueron las causas que llevaron al Presidente del Consorcio a cometer la provocación que desató la ira de los trabajadores y empresarios y desencadenó la protesta.

Merlini ha exhibido sobradas muestras de soberbia e impericia. Pero no es inocente. Publicar en La Capital que el predio donde buscan interesados para la terminal portuaria estaba “ocupado” por los actuales prestadores del servicio, tal cual lo había aprobado el Directorio el 1 de marzo, y oficializar la convocatoria en el Boletin Oficial días más tarde, pero mencionando que el mismo predio estaba “disponible”… es cualquier cosa menos un simple error de tipeo.

En el comunicado que el Consorcio divulgó el lunes por la tarde como respuesta a los duros cuestionamientos que un rato antes había formulado TC2 e Hipocoop, casi todo tenía una explicación oficial: política o administrativa. Menos, claro, el “error” en la consideración del estado de los predios a ocupar.

¿Merlini cumplió órdenes del ministro Dietrich para semejante mamarracho de modo de favorecer a Murchison?. Dietrich forma parte del mismo eje, del mismo “equipo” de gestión que Merlini y Tizado en los puertos bonaerenses.

Esa incógnita es imposible de probar, pero es la idea que tienen el propio Bustamante y Alberto Ovejero, los directores de TC2, cuando refieren al “complot administrativo” para liberar la zona y propiciar el desembarco del operador foráneo. Si la idea es descabellada, los “errores” de Merlini alimentaron los fantasmas y desataron la ira de los trabajadores.

De todos modos la bronca de los operadores se arreglaba impugnando el proceso de convocatoria. Con la demostración de fuerza para bloquear las terminales y el despliegue de pirotecnia surtida que parecía inagotable, los directivos terminaron haciendo lo que siempre criticaron: entorpecer la rueda productiva que encierra el puerto y regalar una imagen que muchos están esperando para fomentar la sangría de carga por otros puertos.

La grieta es tan profunda que ni siquiera permitieron que el presidente del Consorcio asista a la reunión. Solo lo dejaron entrar para la foto oficial. Cuando el Ministro pidió que formara parte de la postal, el silencio que nació desde el otro lado de la mesa fue tomado como un sí. Merlini entró con la cabeza gacha y dibujó una mueca forzada sobre un saco celeste.

Si Tizado tiene intenciones de solucionar los planteos formulados por los operadores debería correr a Merlini del medio. Si solo desea ganar tiempo, la paz será efímera.

“Hay que respetar la figura del Consorcio porque tiene un directorio que es muy responsable y que es el que tiene que definir las cuestiones que hacen a su funcionamiento”, dijo Tizado en declaraciones al programa “Antes que sea Tarde”, que se emite por Mitre Mar del Plata. Si hay alguien que no respeta lo que decide el Directorio, es justamente Merlini.

“(Directivos de TC2) Me dijeron que tienen un proyecto de inversión para el predio de los silos y queremos ver de qué se trata”, aseveró el Ministro en el mismo espacio. Podría preguntarle al Presidente del Consorcio. Merlini recibió la propuesta hace 18 meses y la ignoró como iniciativa privada. Otro error “involuntario”.

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