Política

Malas noticias para Manino: de vaquillona con cuero a folletería berreta

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Esto se conoce como un alcahuete en flagrancia. Jugó al anticipo sin nada más que ofrecer. En el campamento de Raverta ya tampoco se lo fuman y a lo único que los puede conducir es a una derrota. Pegó carteles que lo pintan de cuerpo entero.

No es el mejor momento para el ex legislador provincial. La protección de Aldrey quedó híper devaluada y Daniel Scioli corre la misma suerte. Encima con el asado por las nubes, una vaquillona con cuero es inaccesible salvo mediante algún cuatrero amigo.

Iriart en un exceso fue calificado como el Mascherano (en su mejor momento) de la política local. Amigo de radio pasillo, siempre tuvo un “destacado” lugar, pero del default nadie se salva cuando la crisis avanza.

 

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Definido como el “Mascherano de la política local”, en un exceso de calificativo, el desmesurado parangón resultó un verdadero papelón. Ese autoelogio abona que es mejor no conocerlo por su nombre y apela a Manino, el Sheriff o como el crack millonario también conocido como el “jefecito”.

El sheriff como también se hacía llamar Iriarte, supo ganarse bajo el ala del fiscal General Fabián Fernández Garello. Ambos armaban operaciones bajo la pantalla de una mayor seguridad, cuando en el 2015 había que ganar espacio, como ahora seis años después. Entrenamiento y gimnasia no le faltan.

Rodolfo Iriart, “Manino” como le gusta que lo llamen para dar la sensación de una cercanía con la gente de lo cual carece, no da “puntada sin hilo”.

 

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Con Karina Rabollini haciendo el tradicional corte de una (de las varias) vaquillonas con cuero en los agasajos a sus punteros barriales. Con el precio del asado y el valor del dólar debió recurrir al stencil para adelantar sus tiempos de campaña de escasos recursos.

En una “maniobra” absolutamente insensible, en los difíciles momentos que la ciudanía está padeciendo, como consecuencia de la pandemia, agravada por la falta de vacunas y el escándalo que involucra al oficialismo, por el manejo discrecional, arbitrario del único y escaso recurso esperanzador que es la vacuna.

 Hoy quedó demostrado una vez más su falta de escrúpulos con la aparición de esta “cartelería berreta”, “Manino Conducción” donde habla de un supuesto apoyo incondicional al presidente Alberto Fernández, a la presidenta Cristina Fernández y por las ” dudas ” al Gobernador Kicilof. Tocó todos los timbres para que no lo dejen afuera a la hora de “rascarle el lomo” con tal de lograr aquello que ansía con tanto anhelo.

Todo ocurre justo cuando es condenado por lavado de activos Lázaro Báez, esto lo pinta de plano y por si fuera poco también de perfil, como en un prontuario policial.

No estaría quizás tan lejos, si se profundizara la investigación por las defraudaciones en el IOMA local, entre otros tantos espurios manejos, que ya estaban en la agenda del fiscal Álvaro Garganta, en los expedientes apilados en su oficina, a los cuales accedió mdphoy.com en una visita realizada en La Plata.

Este ex titular del Cefil generoso dador de “subsidios” a cambio de “colaboraciones” para su trampolín político, otrora “la vaquillona con cuero” en los galpones de la ex Eseba, obsecuente en su momento del actual embajador en Brasil, Daniel Scioli , quien ya poco y nada puede hacer por él.

Manino (un vendedor de humo) entró en modo “desesperado” por conseguir a cómo dé lugar un espacio en las listas del PJ local y máxime sabiendo que con o sin las PASO, debe “ganarse el pan con el sudor de su fuente”, ergo  el beneplácito de quién maneje la lapicera. Lo suyo es siempre tapado en una lista sábana, en un lugar a salir.

No ahorrará esfuerzos y está dispuesto a reptar en el lodo de la política lugareña, porque como un experto en la rosca sabe que ni por asomo puede ganarse legítimamente el voto de los vecinos de Mar del Plata, toda vez que ya lo conocen y saben de sus andanzas.

“Manino” Iriart es el fiel reflejo de una vetusta y deleznable manera de hacer política, de esa que beneficia a parientes, amigos y entenados, esos mismos que se “saltaron”, la fila para obtener un derecho que les correspondía a todos por igual y no a los privilegiados de siempre.

En su endeble consideración no importan más circunstancias, el modo ni el lugar, siempre será válido, hacer lo que haga falta y ejerce el todo vale cuando se trata de “Todo por un cargo”. Le quedan lejos las bancas cuando el pasaporte es el mérito y los mejores antecedentes. No califica salvo en el gris de una silla en Correo Argentino, y por ahora.

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