Política

Malamud: “La provincia importa gobernadores que tercerizan la gestión”

El politólogo radical Andrés Malamud mano a mano con Infocielo. La gestión Kicillof y el rearmado opositor. ¿Por qué define a la Provincia como inviable?

Andrés Malamud se radicó en Portugal desde el año 2002 pero nunca le perdió pisada a la política argentina. De agudeza analítica y palabra incisiva, su opinión es habitualmente una de las más buscadas por los medios y un sector de la dirigencia política nacional.

Hace un año que no venías a la Argentina. ¿Con qué imagen de país te encontraste?

En primer shock positivo es que vi respeto por los protocolos de seguridad. No estaba seguro si iba a encontrar gente con barbijo caminando por la calle y sí. Uno piensa que cuando llega a los países latinos las reglas son más relajadas, pero no es el caso. A nivel político observo lo mismo que está pasando en todo el mundo. Es el primer fenómeno global de la historia. China, Portugal o Argentina están pasando por lo mismo. Argentina la está pasando más o menos como todos los demás, con un poquito de plan y mucho de improvisación. Y la improvisación se nota cada vez más.

No es verdad que el 10% de los más ricos tengan todas las vacunas. En Europa tienen muchas dificultades para conseguir. Tienen un flujo más continuo pero en cantidades pequeñas. Recién están vacunando al 3% de la población. Gran Bretaña y Estados Unidos un poco más, Israel y Emiratos Árabes están arriba de todo. Pero Chile es un caso excepcional y está entre los países con mayor tasa de vacunación del mundo. Y no es un país desarrollado. Lo que vemos son diferentes estrategias que no dependen solamente de tu nivel de desarrollo o de riqueza. Hay países desarrollados que no empezaron a vacunar y países no desarrollados que están vacunando a mayor velocidad. Japón o Nueva Zelanda, que son casos ejemplares, todavía no empezaron. No es que no quieren sino que tienen otras estrategias y pueden administrar los tiempos.

Hoy en la Argentina discute sobre el vacunatorio VIP y los privilegios del poder. ¿El impacto de la crisis recae en el gobierno o afecta a toda la dirigencia política?

Es la pregunta clave. Favoritismo hay en todo el mundo. La tendencia del ser humano dice que si le tenés que dar algo a tu hijo a un desconocido preferís a tu hijo. La cuestión es que para evitar eso creamos reglas generales. El favoritismo en Chile, España o Portugal es descentralizado. Es la enfermera que vacuna al marido o el director de un Hospital que le da la vacuna al tipo de la panadería que le vende las facturas. El favoritismo argentino con la vacuna fue un plan centralizado del estado. Fue el ministerio de Salud el que vacunaba a sus amigos. Eso pasó en Perú también. Y aquí viene el segundo problema: una disociación entre la dirigencia y la gente común. Y esto es trágico porque no le pega solo al gobierno. Argentina ya pasó por un que se vayan todos y lo que se teme es que esto le pegue al sistema político; a la democracia. Hace unos días se vio la imagen de Espert gritando insultos homofóbicos y misóginos a Alfredo Cornejo. La derecha en todo el mundo se está poniendo loca y cuando los partidos de centro pierden credibilidad los extremos emergen. Y el riesgo es que en la Argentina emerjan extremos violentos.

¿Cómo analizás la reacción del gobierno una vez desatada la crisis?

La primera reacción fue correcta: echaron al ministro. La segunda fue lo contrario, al minimizar el problema. Alberto Fernández dijo que fue una payasada. Y si fue una payasada ¿por qué echaste al ministro? Vive con dos almas el presidente: en una tiene razón y la otra está equivocada. No voy a decir cuál es cuál, lo que digo es que son inconsistentes. El gobierno está perdido y la oposición dividida. La oposición también gobierna en cuatro provincias y 400 municipios. Fijate lo que es el timing. Muchos intendentes opositores se dieron la vacuna para dar el ejemplo antes que la vacuna fuera considerada segura y ahora los critican como si fuesen privilegiados. En esa época era heroísmo y no favoritismo. El momento en que te vacunaste explica que tipo de vacunado sos. Si sos un vacunado que dio el ejemplo o un mal ejemplo. Un intendente que se vacuna a principios de enero le ponía el cuerpo. Un amigo que se vacunó en febrero, le estaba robando la vacuna a un viejito.

En ese sentido, Kicillof se despegó y remarcó que no hubo privilegios con las vacunas

Sí. El gobierno de Fernández es centralizado y el de Kicillof descentralizado. Kicillof es un porteño que no conoce la provincia y tercerizó la vacunación en La Cámpora. Deciden donde se registra, se vacuna y se guardan las vacunas. En Olavarría está más claro que en cualquier otro lado. Y eso significa descentralización y favoritismo en todos lados. En Olavarría hay gente con 30 años vacunada que no es servicio de salud. Pero no fue Kicillof el que lo decidió. Alberto Fernández cae con los favoritismos y Kicillof zafa. En uno hubo centralización y se hizo cargo y en el otro descentralización y descarga de la culpa en otro.

¿Esto tiene que ver con un modo de gestión de la provincia?

Tiene que ver con dos cosas. La primera es que la provincia es siempre ingobernable y segundo es que la gobiernan siempre porteños. Hay unas declaraciones de Kicillof, hace un mes, que son maravillosas: nadie te enseña a gobernar esta provincia tan grande´. No hay ningún manual de cómo gobernar Córdoba o Santa Fe tampoco, pero hubo cordobeses y santafecinos que fueron antes intendentes y aprendieron. Él nunca aprendió porque era legislador porteño. Y no se da cuenta lo que está diciendo. Esta es una provincia diferente a las demás. Tan grande e ingobernable que siempre tenemos que importar gobernadores. Importamos gobernadores que tercerizan la gestión.

¿Y por qué se da esta situación particular en la provincia?

Hay dos características, una externa y una interna. La externa es que tiene el 40% de la población y recibe el 20% de la coparticipación. Tiene el 4% de la representación, es decir 3 senadores en 72. ¿Con qué plata gobierna Insfrán en Formosa? Con el IVA de los fideos del conurbano. El 95% del presupuesto de Formosa es coparticipación federal. La provincia de Buenos Aires tiene el núcleo de la pobreza en la Argentina en el conurbano y sin embargo le da la mitad de su riqueza al resto del país. Esto es la ley de coparticipación, que antecede a la reforma del 94’. La reforma lo manda a cambiar, hace ya un cuarto de siglo, y nunca se cambió. La provincia de Buenos Aires no es viable si las demás le sacan la mitad de lo que produce. La segunda causa es interna. Las regiones sanitarias no coinciden con los departamentos judiciales, que no coinciden con los departamentos de seguridad y estos no coinciden con las secciones electorales ni los municipios. La provincia es un enjambre de superposiciones diseñado para que nada coincida.

Sin embargo, en algunos casos hubo políticas fuertemente centralizadas. En la primera etapa de la pandemia, ciudades del interior no tenían casos y se adoptaron medidas muy restrictivas con un fuerte impacto económico

Año par, año impar. En el año par, que no es electoral, el gobierno pensó que podría centralizar la gestión. En una provincia enorme que es como Italia. Cerraron toda la provincia cuando en muchos distritos no había circulación. Llegamos al año impar y hay elecciones. La Cámpora es el aparato electoral del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires. Vieron que la centralización no funcionó y necesitaban financiar, soportar y darle visibilidad al aparato. Es racional. Si funciona o no es otra cosa.

A nivel nacional hay una coalición de gobierno de amplitud peronista y en la provincia un gobierno de origen más puro para el kirchnerismo. ¿Notás tensiones entre las prácticas políticas de cada sector?

¿Cómo puro lo contás a Berni? (se ríe). Alberto Fernández siempre se resistió a que haya un espacio albertista. Decía que iba a gobernar con los gobernadores y no lo hizo. Flotaba entre los tres espacios del peronismo: las organizaciones sociales kirchneristas, el moyanismo social y el massismo y el interior con los gobernadores. Y al final terminó entregado a uno de los tres sectores. De los 21 ministros solo uno responde a un gobernador y tres fueron intendentes de la provincia de Buenos Aires. Fijate quien manda. Este es un gobierno del AMBA. El gobierno de la provincia de Buenos Aires parece más homogéneo porque tiene conducción unificada con Axel y Cristina. Pero ideológicamente tiene toda la heterogeneidad del kirchnerismo. Desde Axel que viene de la izquierda marxista hasta Berni que viene de otro lado. Si me preguntas por ideología, diría incluso que la nación es un poquito más homogénea que la provincia.

Nombraste a Berni que es una figura antipática para la militancia kirchnerista. Pero también el gobierno necesita resolver o contener la situación con la policía

La policía bonaerense vive del delito. No gana ni tiene los suficientes recursos para cumplir su función. Parte de su función la cumplen con recursos financiados ilegalmente. Aunque es antipático decirlo no descubro nada, está estudiado por el politólogo Matías Dewey. Si no fuese así no estaría Berni. Es un durón que maneja durones. Es estructural, al menos desde la época de Duhalde que la definió como la mejor policía del mundo y nadie hizo nada para cambiarlo.

 

¿Es posible una reforma estructural de la policía o sólo se llega a acuerdos de gobernabilidad?

Lo decía San Martín: quizás no sea posible pero es imprescindible. Si no estamos condenados a una policía que vive del delito. Lo que hacen es pilotearla, no reformar. El que trató de reformarla fue Arslanián y perdió.

Hablemos de la oposición en la Provincia de Buenos Aires. Vas a estar participando en la interna de la UCR como candidato a convencional por la línea que lidera Maximiliano Abad

El único partido grande de la Argentina que propuso en campaña electoral dentro de su plataforma el proyecto de dividir la provincia de Buenos Aires fue el radicalismo en el 2015. La fórmula de Ernesto Sanz y Lucas Llach lo planteó entre sus principales objetivos. Yo estoy encuadrado en ese proyecto. El radicalismo de la provincia en este momento no sostiene esa posición pero sí está dispuesto a discutir el problema que significa la provincia subrepresentada en el Congreso y sobrerepresentada en pobreza.

 

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¿Y cómo sería la mejor forma de dividirla según esta iniciativa?

La división de la provincia no es un recurso contra el peronismo. Es con el peronismo o no es. La provincia no se puede dividir contra la mitad de la provincia. Hay que dividir la provincia de común acuerdo con el peronismo porque así no le sirve a nadie. Los peronistas son cada vez más pobres, ¿quién está feliz en el conurbano? Y en el interior sentimos que cada vez nos ignoran más. La idea sería un acuerdo en el cual ganan en el conurbano y ganamos en el interior. Hay que hacer el diagnóstico y apelar al egoísmo esclarecido del liderazgo político. Ustedes quieren ser gobernador y son intendentes: nunca lo van a ser. Los gobernadores los ponen siempre los porteños.

La división básica es conurbano- interior. El conurbano es 2/3 de la provincia. Pero esto no se decide en un laboratorio, lo definen los actores, los municipios en asambleas decidiendo con quién quieren convivir. La división es fundamental.

¿Qué te llevó a correrte del lugar analítico y querer participar de una elección?

Yo siempre fui radical y militante. Me voy a vivir en el 2002 por amor. Me casé con una portuguesa. No emigré por razones laborales ni me exilié por razones políticas. Hasta ese entonces era convencional provincial del radicalismo y antes había sido dirigente juvenil. Siempre me consideré un militante radical. Ahora tengo la posibilidad de hacerlo y apoyar a gente que respeto. Facundo Manes en provincia, Martín Lousteau en capital, Maxi Abad y Érica Revilla que es la única intendenta del partido.

Hay una imagen común que proyecta el punto ideal del radicalismo en el pasado, en un constante querer volver a ser lo que fue. ¿Es posible un discurso que interpele también hacia el futuro?

La gente que no nos quiere describe a los radicales como los viejos que duermen la siesta en pijama para pintar el partido que ya fue. Ese es el partido del Juicio a las Juntas y el del ´Nunca Más´. Ahora con Lousteau y con Manes ofrece renovación y sobre todo con la participación que tuvieron las mujeres del radicalismo en la legalización del aborto. 2/3 de los diputados radicales votaron a favor del aborto. En el Senado fue un poco diferentes porque los representantes del interior son un poco más conservadores. La idea es que este partido, que es miembro de la internacional socialista, vuelva a ser socialista. Socialismo liberal como es el partido que gobierna España, Portugal. No es el comunismo soviético.

 

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Las internas en la UCR siempre son ordenadoras. A partir de ahí ¿es posible otro tipo de diálogo con el PRO?

Un partido político necesita ideas, organización y liderazgo. El radicalismo tiene ideas como la división de la provincia, la legalización del aborto o la recuperación de la educación pública. Tiene organización, aún en los peores momentos en cada pueblo había un comité abierto, pero faltaba liderazgo. Con Lousteau en CABA y Manes en provincia al Pro le discutís de igual a igual. Sin líderes con votos no le discutís. Por eso Manes es fundamental en la provincia de Buenos Aires porque tiene llegada a sectores donde el liderazgo tradicional no llega. Es un tipo que si aparece en la televisión no le hacen zapping, la gente lo escucha. Los demás aburren.

¿En qué lugar lo ves como candidato?

Me gustaría que sea candidato a diputado nacional este año, pero creo que está pensando en el 2023.

 

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En el caso del Pro y el resto de la coalición de JxC ya hay varios anotados como candidatos para el 2023. ¿También existe una falta de liderazgo desde la salida de Macri?

Es normal. Uno siempre pide que haya un líder de la oposición pero en los sistemas presidenciales no hay líderes de la oposición. Biden antes de ser presidente no era nada. Bolsonaro un año antes de ser presidente era un diputado más. Y Alberto ni hablar. En el parlamentarismo europeo vos sabés que el líder de la oposición va a ser el primer ministro cuando gane las elecciones. En el presidencialismo no pasa. Lo mejor que le puede pasar ahora a la oposición es que florezcan mil candidatos. Que compitan, cooperen, se muestren y en el 2023 se elige uno.

¿Tiene que haber PASO?

Por principio no hay que cambiar las reglas en el medio del partido. La única forma aceptable es por acuerdo de los dos equipos, por ejemplo cambiar el sistema por uno mucho mejor. Pero no puede ser imposición de uno sobre el otro. Si quieren cambiar el sistema electoral que lo hagan en año par. Las instituciones electorales de Argentina ya están funcionando. A pesar del principio, hay algunos que pueden intentar violarlo. Por ahora sigue lo que está: PASO en agosto y elecciones en octubre. Hay una posibilidad de postergar un mes las PASO para achicar la ventana y que no se despelote la economía como pasó con la derrota de Macri y después están los que quieren juntarlas y convertirlas en Ley de Lemmas. La experiencia en Argentina con la Ley de Lemmas no es positiva como en Uruguay. Es trágica, generan caudillismos despóticos. Si el gobierno va por ese camino nos va a meter a todos en un problema. Ellos también pueden tener problemas. El gobierno se está especializando en pagarse tiros en los pies.

¿Cómo se puede leer la reaparición pública de Mauricio Macri?

Hay dos lecturas. Una que quiere volver y la otra que quiere reivindicarse. Yo suscribo a la última. Creo que no quiere ser candidato presidencial pero quiere que alguien de su espacio gane las elecciones. Lo deja clarísimo en el título del libro que sale en la otra semana ‘Primer Tiempo´. Si Juntos por el Cambio gana en 2023 su presidencia habrá sido el trampolín. Si el peronismo reelige habrá sido un fracaso. Su historia se reescribe y se reconstruye a partir de lo que suceda en 2023. Quiere que gane Juntos por el Cambio. Cualquiera, pero si es Patricia Bullrich, mejor.

La estrategia correcta para ganar las elecciones en 2023 es hacer lo mismo que hizo el peronismo en 2019. Es con todos. Es con Bullrich y Larreta, con Manes y con Lousteau. Si dejás que se te vaya alguno perdés. La cuestión después es quien conduce y esa es la disputa. Mi impresión es que va a conducir en 2023 es un moderado como Larreta. Podría ser Vidal si Larreta no corre.

Larreta es el candidato natural porque es el Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que es donde surgen los presidentes no peronistas. Macri y De la Rúa vinieron del mismo lugar, la vidriera perfecta para el no peronista. Podés mostrar gestión y los medios nacionales están a tu disposición. Las elecciones presidenciales se ganan en el centro. Alberto ganó porque moderó. Cristina las dos veces que fue candidata presidencial en el 2007 era la candidata de la institucionalidad y en el 2011 la madre de todos los argentinos, la viuda que venía a recomponer y sacó el 54%. Ella se ponía más extremista en las elecciones intermedias. Lilita Carrió hace excelentes elecciones intermedias pero no la votan para presidente. El sistema electoral lleva a que los argentinos tengamos un voto sincero. En las legislativas votamos al que nos gusta, en las presidenciales al menos malo.

¿En ese esquema Alberto queda mejor parado que Kicillof?

Kicillof no es visto cómo extremista y no es lo mismo que Cristina. Tiene algunas políticas relativamente efectivas porque la provincia no le estalló. Él se jacta de ello. Su principal logro es que la provincia no le estalló. Y tiene razón. Pero ahí lo que está en cuestión es el desempeño económico. En general son los gobiernos los que ganan o pierden las elecciones. La oposición lo que tiene que hacer es estar unificada y lista para cuando el gobierno haga mal las cosas y es difícil pensar cómo la economía puede mejorar, no es imposible pero es muy complicada la situación en la que nos va a dejar nos pandemia. Más desempleo, más pobreza y una inflación que no afloja. Y eso no favorece al presidente en ejercicio. Se cargó a Macri y es razonable que se pueda cargar a Alberto. La pregunta es por qué alguien del mismo espacio no cargaría con la misma mochila. Aunque sea Kicillof y diga yo soy diferente, son parte del mismo espacio.

Economía, la vuelta a clases y la vacunación. Allí se centra la agenda política hoy

Con las escuelas el gobierno fue a la saga de los acontecimientos. Un año negándose a las clases presenciales y cuando no le quedó más remedio, porque la sociedad se le dio vuelta y la oposición se puso al frente del gobierno, dijo clases presenciales sí. Y en ese año no las preparó. Se llega en las mismas condiciones edilicias, o sea peores porque hubo deterioros. En Europa, es cierto con más recursos, lo que se hizo fue mejorar las condiciones edilicias y preparar la educación remota. Los chicos recibieron computadoras y el sistema de wifi fue mejorado. Acá lo que ves son aulas que no tienen ventanas.

Con la vacunación fue diferente. Completamente al revés. El gobierno empieza bien, con la reacción correcta y después se equivoca. Apuesta a que la pandemia dura dos meses. Si duraba eso era un golazo. Cuarentena corta, IFE y ATP y estaba resuelto, pero en dos años no tenés espalda. La reacción original de Alberto fue correctísima: salud por sobre la economía pero eso después no es sustentable y el vacunatorio VIP te muestra que la política está por encima de la salud.

Y la economía, el plan original era ajustar el año par y desajustar en el año electoral. Estalló la pandemia y no pudieron ajustar. Este año tienen que hacer el ajuste y al mismo tiempo ganar las elecciones. No se puede al mismo tiempo por eso postergan el ajuste. Tienen la suerte de condiciones externas favorables como el precio boom de la soja a 500 dólares y el Fondo Monetario que va a emitir derechos de giro especial que le va a permitir al gobierno no pagar intereses este año. El mundo le tiró dos sogas y con eso pueden tener aire hasta octubre. Después se vendrá el ajuste.

 Sergio Di Pino – INFOCIELO

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