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Lunghi a la comunidad: «La mejor ciudad, la amada ciudad»

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El intendente Miguel Lunghi resaltó, en un mensaje para toda la comunidad, que Tandil atravesó este «año terrible» con esfuerzo compartido, cooperación y solidaridad de toda la comunidad. Destacó que los tandilenses «hemos estado a la altura de nuestra Historia y de la verdad más sencilla que se puede aprender andando por la vida: lo importante no es caerse, sino aprender a levantarnos». Valoró el trabajo del sistema de salud que posibilitó hacer frente a la peor etapa de la pandemia y detalló algunos de los avances alcanzados en materia de obras y acciones pese a la grave crisis. Y reafirmó que es necesario «entender que todavía la historia no se ha terminado, que tenemos meses aún difíciles por delante, por lo tanto más que nunca debemos sostener la prevención y los cuidados». 
Suele estimarse que diciembre es el mes del balance, el mes donde repasamos y reflexionamos sobre todo lo que nos aconteció en el año. Si así fuera, nunca mejor este diciembre como epílogo de un 2020 inédito, doloroso, imborrable, que nos puso a prueba como ciudad y como comunidad, como la urbe de rango intermedio que aspira a ser la mejor ciudad del país en su escala, y como familia social que en su seno cobija a 150 mil almas.

Creo que este año nos propone una primera y fundamental lección: la de saber que vivimos en una ciudad que estuvo a la hora de los acontecimientos, que dio la talla frente a una pandemia dolorosa y devastadora. Una ciudad que lejos de la retórica, cuando las papas quemaron, sacó del fondo de su ser las reservas morales que han tenido todas las grandes ciudades a lo largo de su historia en sus horas más dramáticas.

 

Hemos atravesado este año terrible con esfuerzo compartido, con la cooperación y la solidaridad de toda la comunidad, con el trabajo conjunto entre los diferentes sectores e instituciones. Nadie estaba preparado para una pandemia global. Ninguno de nosotros tenía o tiene todas las respuestas. Pero enfrentamos este desafío que nos tocó, el más grande de nuestros casi 200 años de historia, caminando juntos, aprendiendo, cometiendo errores por supuesto pero mejorando día a día, siendo humildes para escuchar y comprender al otro, para tomar decisiones difíciles  y dolorosas.

 

Desde el Estado Municipal hemos sumado una millonaria inversión en la salud pública para enfrentar la pandemia. Lejos aún de haber terminado la batalla, sí podemos decir que nuestro sistema de salud, junto al sector privado, ha sostenido sin desbordes, con mucho trabajo, con una enorme vocación de servicio de todos los trabajadores de la salud, la lucha contra la pandemia, que ha tenido también su lado cruento e irreparable, con pérdidas humanas que duelen, pero que se blindó de fortaleza y conciencia para dar la mejor respuesta ante un fenómeno sin antecedentes.

También hemos acompañado a las familias más vulnerables destinando fondos superlativos, del mismo modo que continuamos sin pausa haciendo obras en las escuelas a través del Fondo Educativo, prosiguiendo con la pavimentación de nuevas cuadras en los barrios, con la extensión de red de servicios básicos como agua, gas y cloacas. A su vez, avanzamos pese a la enorme crisis provocada por la pandemia con proyectos trascendentes para el futuro, como la terminación de las piletas cubiertas en el CEF 42, para lo cual ya firmamos el contrato con la empresa adjudicataria,  al igual  que empezaremos la construcción de un nuevo centro de salud en el barrio Palermo y obras de ampliación y mejoras para los Centros de los barrios Villa Italia Norte y Belgrano. Hemos puesto en marcha, en el marco del Acuerdo del Bicentenario, la Agencia de Cooperación e Inversiones junto a la Universidad Nacional del Centro y seguimos avanzando con la restauración del histórico Teatro Cervantes. También, con el acompañamiento del sector privado tandilense, seguimos mejorando espacios verdes públicos, ampliando la infraestructura urbana y hemos conseguido con el esfuerzo de todo mantener en funcionamiento los servicios necesarios para el desarrollo de Tandil. Nos dan esperanza además las inversiones y los proyectos de inversiones productivas que diversas empresas han anunciado o ya están realizando en nuestra ciudad. Y recientemente dimos un paso trascendente en el posicionamiento internacional de Tandil al asumir la presidencia de la Red de Mercociudades, cuya cumbre anual desarrollamos desde aquí para todo el mundo de manera virtual.

Sin embargo, más allá de las obras y acciones realizadas en un año completamente anormal y de lo que está pendiente, impera en mí en estas horas una reflexión que excede la coyuntura de la gestión. No puedo dejar medir al año que se está yendo como una tremenda prueba de fuego para todos. Sé lo que han sufrido las familias, las empresas, los emprendedores; sé de los proyectos truncos, de luchas desesperadas para sostener pequeños comercios y grandes empresas; sé lo que ha significado poner la vida en pausa, en encierro, en ausencia de abrazos, en pérdidas, en soledad, en enfermedades, en transformación de costumbres, en imposibilidad de encuentro con los afectos. La pandemia, como un enemigo silencioso, atacó a fondo nuestra forma de vida y de subsistencia. Sé del cansancio y el hartazgo que sentimos, de todo lo que perdimos y también lo que pudimos mantener y lo que seguramente vamos a recuperar. Pero también sé –y lo escribo con emoción, con legítimo orgullo- que los tandilenses hemos estado a la altura de nuestra Historia, del admirable espejo de nuestros pioneros, y de la verdad más sencilla que se puede aprender andando por la vida: lo importante no es caerse, sino aprender a levantarnos. Responsabilidad personal y de conjunto, solidaridad y conciencia social han sido las banderas morales de esta epopeya frente a la pandemia, y es necesario entender que todavía la historia no se ha terminado, que tenemos meses aún difíciles por delante, por lo tanto más que nunca debemos sostener la prevención y los cuidados. Cuidarnos cada uno para cuidar al otro.

Nuestra ciudad, nuestra amada ciudad, todos juntos, los sectores público y privado, las instituciones y los  vecinos, los docentes enseñando con las escuelas cerradas, los alumnos estudiando en casa, el comercio, el campo, la industria, los servicios, el turismo tan castigado, han dado prueba suficiente de la entereza, la empatía y la fortaleza de identidad tandilense en su hora más difícil. Vaya toda mi gratitud y la confianza en que lo mejor está por venir. No aflojemos, sigamos unidos, reafirmemos nuestro espíritu de lucha y solidaridad. Vamos juntos que podemos.

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