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Los bancos le soltaron la mano a Molino Cañuelas y entró en concurso

 

blankA los bancos acreedores de Molino Cañuelas (Molca) se les acabó la paciencia luego de tres años de negociaciones. Y ante un inminente pedido de quiebra, la empresa líder en molienda de harinas pidió el concurso de acreedores sobre una deuda de más de 1.400 millones de dólares que dejó de pagar allá por septiembre de 2018.

El comunicado llega luego de que fracasaran las negociaciones con sus acreedores, entre los que se encuentran los principales bancos del país quienes, a diferencia de lo que sucedió en el caso de Vicentin, se mostraron más pacientes y se involucraron en el proceso de Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) para la reestructuración de la deuda de forma privada.

Versiones del mercado apuntan a tres bancos, el Santander, el Itaú y el Galicia, por haber hecho diferencias en el trato a ambos deudores en busca de poder quedarse con parte de la empresa y haber estirado las negociaciones a lo largo de un año; en contraste con el Macro que, ya en enero del año pasado había avanzado por ese camino, aunque sin el respaldo de los demás acreedores.

En el comunicado que difundió esta mañana la compañía, junto con su brazo de servicios agrícolas “Compañía Argentina de Granos”, aseguró que con el concurso se busca “proteger sus activos, los puestos de trabajo directos e indirectos de la Empresa y los intereses de los propios acreedores, manteniendo su estructura productiva y asegurando su continuidad operativa en todas sus plantas y establecimientos industriales y comerciales”.

Al fin y al cabo, la empresa, es de la más importantes del sector: con unos 3,2 millones de toneladas anuales de capacidad de molienda, es la segunda harinera detrás de Morixe. Además en 2018 para incrementar el valor agregado de sus harinas invirtió fuerte para  volcarse en profundidad al mercado de las premezclas.

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En el comunicado de esta mañana, la empresa justificó su impago en la crisis económica desatada a mediados de 2018, año en el que “el peso se desplomó más del 50% contra el dólar”, lo que obligó a la firma “a postergar el pago de ciertos compromisos e iniciar un proceso privado de re-perfilamiento del total de su deuda financiera”.

El comunicado omite la falta de capitalización de la empresa que ya cuando intentó salir a cotizar en Wall Street se encontraba con patrimonio neto negativo, no así su entonces dueño Aldo Navilli ni sus herederos. Con la capitalización bursátil, los accionistas tenían pensado cancelar deudas y hacer una toma de ganancias, pero el mercado les dio la espalda y nunca consiguieron cotizar en Nueva York.

Así, ante la posibilidad de que los bancos les exijan la quiebra, optaron por ir a concurso preventivo de deudores.

Cabe recordar que, ya en enero del año pasado como parte de las negociaciones privadas, Molca les había ofrecido el 80% de su capital por unos 760 millones de dólares a los bancos para poder vender el resto de la compañía y saldar sus deudas. Pero la oferta no tuvo eco de parte de la contraparte, entre los que se encuentran Rabobank con unos 77 millones de dólares e IFC con otros 67 millones de dólares, ING con 100 millones y entre los de capital nacional, el Banco Nación que le prestó a las empresas del grupo Navilli unos 112 millones de dólares.

Como consignó este medio, aquella oferta se dio en medio del rumor del giro al exterior de unos 300 millones de dólares de parte de las compañías del grupo para consolidar un vaciamiento, algo que desde Molca negaron rotundamente. De hecho, este fue el desencadenante del pedido de quiebra que elevó a la justicia el banco Macro a quien le debe unos 13 millones de dólares.

 

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