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La pata del peronismo en el PRO: torpe decantación de Montenegro

Lo tiraron a la pileta y tiene que jugar con tiburones. Montenegro no es del paladar rancio del PRO y no le resulta fácil sacar la cabeza del agua, está rodeado. No es que Juntos continúe en la búsqueda de la pata peronista, insertando a Luis Barrionuevo, Hugo Moyano, Alberto Fernández y Sergio Berni, luego de haber intentado y fracasado con Nicolás Lauría del Partido FE del fallecido Momo Venegas de la UATRE, porque no agregarle el pacto que selló con al STM de General Pueyrredon.

Aparecen sólo en la agenda del intendente marplatense, muchos gremios que responden al peronismo a los cuales está siendo permeable a través de su gestión frente a la MGP, no es un dato menor. Suma peronismo a dos manos. Sino son de Pichetto, de Monzó o De La Torre, no importa es el mismo zoológico, a Tristán le sirve y eso marca una tendencia que se refleja también en la delicada gobernabilidad al llegar al 50 % de su mandato.

Coqueteó con Alberto Fernández cuando éste tocaba el sol con las manos en abril de 2020, encerró a todo un país y gozaba del 80 % de imagen positiva cuando empezó la cuarentena eterna. Con Sergio Berni (que tiene proyecto propio) la relación es de subordinación al ministro de Seguridad de Axel Kicillof. El vínculo con los Moyano y Camioneros pasa por su mejor momento a través de diversos contratos, que ya exceden el EMSUR, el cual está tomado.

Sebastián Ruiz Moyano todavía no abrió su despacho, desde que accediera al ascenso que Eva Moyano mediante consiguió para Sebastián, como funcionario político (más su cargo de planta permanente) al frente de la Dirección de Defensa del Consumidor.

Obligado a desprenderse de Nicolás Lauría y Alejandro Carrancio, éste un referente del senador Lucas Fiorini, en  cuestión de pocos meses se fue desestabilizando su precaria primera minoría en el Concejo Deliberante. Para ellos debió echar mano a Mercedes Morro, incorporándola a su bloque hasta el próximo 10 de diciembre y luego entregándole la reelección hasta el 2015.

Un bálsamo llegó el 14 de noviembre, que tiene una lectura no tan lineal como las 8 bancas conseguidas. El sistema de distribución de bancas, con la extrema polarización de la elección legislativa, permitió que Juntos se llevara el 66 % de las 12 bancas en juego. Sumó 2 concejales más a los 6 que ponía en juego.

En la correcta lectura del 47 % de los votos merecen una reflexión,  en el exceso del premio de la renovación.  En la otra punta de la grieta, también festejó el kirchnerismo que con el 27 % de los sufragios, sumó el 33 % de las 12 bancas en juego. Los residuos del cociente llevaron agua para el molino de la declinante lista del Frente de Todos, que no obstante perdió la friolera de 60.000 votos.

Si se observa con atención, es más del 50 % del total de la diferencia entre Juntos y FdT en el mayor bastión electoral argentino que dominaba discrecionalmente y desde el cual bajaba la línea política de conducción del país.

Ya no es un Montenegro puro ni cristalino, va tomando los matices de una opacidad manifiesta, donde la dudosa forma de hacer política se mezcla mal con la cantidad y la calidad de la gestión. Imposible de separar. Cómo se manifestará a partir del 10 de diciembre con la nueva composición deliberativa.

 En off llueven rayos y centellas, “Basta de hacer montenegrismo”, “Nosotros iremos a fondo, no vamos a perdonar nada” y un hasta “Arroyo tenía algo para mostrar”, se escucha en los pasillos, todas de diferentes fuentes. Es decir el horno no está para bollos, la abstención y la neutralidad pasarán formar parte de la aprobación o el rechazo, según los brazos que se levanten y en determinados casos y temas.

La agenda es de lo peor, de terror como calificación callejera. Más de un dolor de cabeza para la debutante en estas lides Marina Sánchez Herrero, casi obligada a solicitar refuerzos para salir indemne.

Se viene un 2022, sencillamente difícil para todos. Hay que ver cómo llega Montenegro al final del próximo año, por ello por ahora no aparece la palabra reelección en el futuro de los próximos 365 días. Montenegro desde General Pueyrredon levanta su propio polo de construcción política, a nadie le van a pedir ortodoxia ni el certificado de las tres dosis para entrar.

Esto es un baño de realidad, que se suma a la asociación explícita que el intendente marplatense mantiene en la mesa chica de conducción política con el vacunado, vip Florencio Aldrey Iglesias. Sobre el propietario del multimedios La Capital se profundiza la investigación que no sólo no fue cerrada sino que se amplió a la Ministra de Salud Carla Vizzotti. Todo Mar del Plata ha decidido mirar para otro lado en este caso.

Y si, en General Pueyrredon no hay corrupción económica ni corrupción política, no se investiga la evasión impositiva ni el tráfico de estupefaciente, Montenegro se alinea con el STM, en consecuencia tampoco hay controles de Inspección de Tránsito ni Seguridad Ciudadana, aquella que el hombre coucheado llegó prometiendo sentarse en el COM, como una señal de fortaleza.

En definitiva humo, una ciudad en modo de relajamiento, la peor oferta que se le puede hacer cómo publicidad a la Capital Turística de los Argentinos.

De tal galera surgió el acuerdo que avanzaba en secreto: el mayor ajuste salarial que los empleados municipales hayan sufrido, de una magnitud pocas veces registrada. El STM cerró un acuerdo por el aumento real de sólo el 50 % anual del índice real de la inflación, que se dibujará como un 41 % tramposo, ya que el mismo contempla el 16 % atrasado y adeudado desde 2020. Así cerraron los libros.

Montenegro recibió los óleos con inesperados aliados peronistas, con 8 sobre 12 concejales en disputa y con el ahorro de aproximadamente $ 3.000.000.000.- en el presupuesto anual 2022 que aún no se conoce.

 Motivos de festejo y brindis. Si la ciudad se descompone y se viene abajo el manual de las excusas prevé: 1) La Pandemia 2) La escasa asistencia de la Provincia y la Nación y 3) La política macroenonómica. Igual siempre hay algún negocio para hacer en la mira. De carne somos.

Jorge Elías Gómez

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