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La EES4 “Islas Malvinas” celebró sus 75 años

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Mi barrio se vistió de fiesta

Por Virginia Ceratto

(especial para Mdphoy.com)

Felices todos. Y por la parte que me toca, feliz de participar del festejo de la escuela de mi barrio, en la que además soy una más de las docentes de Provincia que creen que no hay mejor destino que aprender cada día y ser una escalera para que los alumnos nos superen, algo mejor que el mayor reconocimiento intelectual, algo más significativo que una cocarda emblemática -que no está mal-, algo superior, porque trabajamos con jóvenes y colaboramos con lo más auspicioso que les podemos acercar: Educación. Y pública.

Y en este punto, como parte totalmente involucrada con el colegio, agradecer a las autoridades del Ministerio y de otras escuelas que acompañaron, a las llamadas fuerzas vivas de la política, el sindicalismo, instituciones, como las representantes (casi todas mujeres, qué bueno) del senador Bordaisco, del diputado Abad, del secretario de Educación Puglisi, la presidente de OSSE, Cristina Coria, el defensor del pueblo Fernando Rizzi, del director del Auditorium, Marcelo Marán, equipo de SUTEBA, entre otras, hasta, y es fundamental, los comerciantes del barrio, como quien nos vende los cortes de granja y aconseja, las chicas de la despensa, la dependiente de la estación de servicio, los vecinos que se acercaron o aplaudieron desde sus balcones y prolijamente guardaron o estacionaron sus autos por el corte de calle. El zapatero, la vecina lindante al colegio. Eso emociona. Como emocionó la torta gigante que donó la ONG “Reino de Oxum Pandá” (matriz afro), que estuvo cerquita del cura párroco de la parroquia San José. Porque una escuela pública debe convocar a la diversidad y albergarla porque la Diversidad está en sus aulas.

Diversidad que también se reflejó en las palabras de ex docentes históricos, como Delia Agosto y Tito Zanetta. La madurez de estos jubilados unida al júbilo de los pibes. Un contraste que sumó.

Y celebro que el equipo directivo del colegio, con el profesor Gabriel Irigoyen en la conducción, así lo haya entendido y haya sido plural a la hora de convocar.

Y en este punto, además de la Banda de la Marina, siempre presente en estas ocasiones, que hasta interpretó un Feliz Cumpleaños, me detengo en artistas prestigiosos, de relevancia, que dejan el nombre de Mar del Plata muy alto en muchos lugares, que dieron el sí a la hora de animar el festejo: Luciano Brindisi, mimo, actor, productor, director, escritor, y Perculocos, la formación de percusión liderada por Lito Scoccimarro (por orden de aparición).

Y me detengo. Luciano, que hace tiempo está detrás de grandes producciones de publicidad o grandes acontecimientos, llegó una hora antes y puso el cuerpo. Puso el cuerpo. Y su mimo, gentil, generoso, acompañó todo el artístico e involucró a los presentes con su arte que es pura caricia y acercamiento.

Sé que Luciano salió volando desde el ensayo de la producción que tendrá en el verano y llegó súper temprano para cambiarse en un aula que improvisó como camarín. Ahí se emocionó al ver el mural en honor a Edith Menéndez, querida artista que fue docente de la escuela y que ha filmado a tantos colegas artistas y que fuera pionera en el video arte. Pueden visitar la escuela y ver los dos paneles en honor a Edith. Porque hablan de ella y de una escuela que levanta las banderas de Verdad y Memoria.

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Perculocos, qué contar: en ensamble con Brindisi, porque tienen todo menos ego, animó con temas cercanos a los jóvenes… “JI JI JI”, “Seguir viviendo sin tu amor” y hasta una bienvenida para la llegada de la torta de cumpleaños. Y un dato: una de sus más jóvenes intérpretes, Abril, sumó chicos del Illia, que también aplaudieron y que conocieron cómo es un establecimiento provincial. Y hace falta. La comunicación y la común unidad hacen falta.

Creo que los artistas deben cobrar por su trabajo, he sido siempre defensora de eso, porque el arte es un trabajo, y valoro que, cuando no hay fondos, y aquí no había fondos para contrataciones, estén del lado correcto de la mecha y se brinden lo que saben hacer y lo hagan como si tuvieran un contrato formidable.

Estos artistas no solamente agradan y entretienen, sino que ponen la firma al pie para defender la cultura y sembrar.

La escuela pública, las escuelas secundarias de largo tiempo, como esta, y como lo reseñó la docente Estefanía Ferreira, que comenzaron dando clases de corte y confección y no lo cuento como dato peyorativo, hoy capacita para los presentes desafíos y para los que vienen. Y la excelencia es que esta respuesta esté al alcance de todos. No solamente de quienes pueden pagar una matrícula en un colegio privado.

Y esto se sostiene trabajando en comunidad. Toda la comunidad. Los docentes, fuera o no su turno, los representantes de ciclos, como Angelo Chiatti, de Cine Arte, los vecinos, los familiares de alumnos, todos.

Porque una escuela pública que se sostiene, más allá de sus carencias, que las hay, por ejemplo edilicias, es con la sociedad de la que es parte. Y esto es lo que siembra futuro, esto es lo que garantiza que cada vez, cada día, haya menos discriminación, que cada día haya más equidad e integración.

Esto es lo que nos da esperanza y nos dice que estamos en una senda que nos augura algo mejor como sociedad. Esto es puro Humanismo.

Como en la canción de Serrat bajo un cordel de globos todos se dieron la mano. Hubo recuerdos, hubo sonrisas, hubo sol. Hubo Escuela.

Por otros 75 años, que no veré, pero que, como el sol, estarán.

Gracias.

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