Arte y Cultura, Cultura

La Cultura en la encrucijada

 

La decisión del gobierno provincial de no habilitar los teatros en la próxima temporada de verano marplatense es un duro golpe para los sectores relacionados con la cultura que permanecen inactivos desde marzo pasado, cuando se decretó la cuarentena y se implementaron las medidas de aislamiento social. No deja de ser entendible si medimos todo en términos de pandemia, aunque había algunas propuestas de parte del sector que parecen no haber sido escuchadas por las autoridades.

El que se da no deja de ser un conflicto interesante. Si bien dos referentes de peso del teatro comercial como Carlos Rottemberg y Lino Patalano se expresaron y mostraron su disconformidad, y también Viviana Ruiz del alternativo “El séptimo fuego” hizo conocer su angustia ante la extensión del parate, las voces que se levantan parecen un poco débiles ante el cuadro general que se avecina: más de un año sin actividad comercial.

Si como se ha dicho el manejo de la cuarentena es algo dinámico, no es tan ilógico suponer que una vez que la temporada avance la situación epidemiológica tal vez mejore y eso posibilite nuevas habilitaciones. No obstante, resulta ilógico suponer que lo anunciado respecto del teatro se modifique: una obra de teatro no se produce de la noche a la mañana. Si la temporada que se planifica llega hasta el 4 de abril, entonces deberíamos pensar que los teatros permanecerán cerrados al menos hasta esa fecha. La actividad será al aire libre. O no será.

Decíamos que el conflicto no deja de ser interesante porque pone al sector artístico en una encrucijada incómoda, tener que confrontar con la gestión kirchnerista, algo impensado hasta el momento. Se sabe, en su mayoría las asociaciones y gremios que representan a los artistas, además de sus figuras principales, se muestran muy cercanas al oficialismo. Y es el kirchnerismo el que con sus medidas (comprensibles, claro que sí) somete al sector a un año sin trabajo, algo que la incipiente actividad vía streaming parece no reemplazar del todo.

La sumisión con que Alejandra Darín, del sindicato de actores, aceptaba hace meses el rol no esencial de los intérpretes parece que empieza a hacer ruido entre sus pares, y ya se escuchan algunas voces en disidencia. De hecho, meses atrás Rottemberg se ilusionaba con que la primavera marcara la tendencia de cómo iba a ser la temporada y se mostraba no tan preocupado. Eso no sucedió y la noticia que se conoció este lunes fue un baldazo de agua fría que lo llevó a manifestarse públicamente. De forma medida, pero a manifestarse. La paciencia parecer agotarse, aunque todavía se mantienen ciertas formas de cordialidad con el Gobierno.

Los supuestos son enemigos del periodismo, pero a veces imaginar es divertido: ¿qué hubiera pasado si la decisión que toma el Gobierno de Axel Kicillof la tomaba un gobierno de esos que los artistas adoran llamar “neoliberales”?

Sin embargo no hay que caer en este terreno pantanoso de la pandemia para mirar con desconfianza la gestión cultural del gobernador, que es básicamente inexistente desde el mismísimo comienzo allá por diciembre. No hay que olvidar que el Teatro Auditórium estuvo acéfalo hasta fines de febrero, cuando recién se confirmó que Marcelo Marán se haría cargo de la dirección. Más allá del desastre que haya sido la gestión macrista de Mariano Moro (y hay argumentos para asegurar que así lo fue) el gobernador no puede mostrarse tan improvisado y dejar al máximo espacio cultural de la ciudad sin dirección ni programación durante casi toda la temporada de verano.

Pero los eferentes del sector de la cultura no dijeron nada, amables como son siempre al kirchnerismo.

Lo mismo con el Museo MAR, otro espacio que navegó sin rumbo durante todo el verano y sin una definición oficial respecto de las autoridades, más allá de que finalmente Daniel Besoytaorube se hizo cargo de la dirección pero en un cargo sin rubricar hasta bien entrado marzo. De hecho uno iba al Museo MAR y no había papel para secarse las manos en los baños. Un detalle que, en otra situación, se batiría como vaciamiento.

A todo esto habría que sumar que Cultura de la provincia pasó a depender del área de Producción y perdió su rótulo de Ministerio. Curioso que los fanáticos de los ministerios no hayan dicho nada.

Kicillof ganó las PASO en agosto del año pasado por un margen que hacía indudable su asunción como gobernador en diciembre. Tuvo cuatro meses para preparar su llegada a la Gobernación y armar su equipo, sin embargo la cultura quedó relegada a un espacio secundario. Y la estructura se fue armando, a los tumbos, en medio de la temporada. La imprevisión fue absoluta. Y Mar del Plata pagó los costos con dos de sus principales espacios absolutamente vacíos.

Y los referentes del sector de la cultura no dijeron nada.

Se avecina una temporada sin teatros.

Esperemos que alguien diga algo.

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