Política

El municipio elaboró un protocolo para la suspensión de clases por mal clima

blankPersonal del municipio del sector educativo se reunió en el Centro de Operaciones y Monitoreo para firmar un protocolo de suspensión de clases por situaciones meteorológica adversas. En consecuencia, se creó el Centro de Operaciones de Emergencia.

Del encuentro participaron Defensa Civil, la Secretaría de Educación, el Consejo Escolar y las Jefaturas de Inspección, junto a las universidades de la ciudad, por orden del intendente Carlos Arroyo.

El secretario de educación Luis Distéfano afirmó que el protocolo especifica claramente las funciones de cada uno de los actores ante situaciones climáticas adversas, para así definir cuándo corresponde la suspensión de clases decretada por el intendente. Además, tendrá en cuenta las zonas de las instituciones a la hora de tomar la decisión

El trabajo comenzó hace 30 días, junto a Defensa Civil y a las autoridades educativas.

Por su parte, la miembro del Consejo Escolar Sofía Badié comentó que el objetivo más importante a la hora de tomar decisiones es cuidar de toda la comunidad educativa. “Establecimos un protocolo claro y conciso que nos va a orientar en las futuras decisiones”, expresó.

El objetivo del protocolo es dotar de medidas y determinaciones específicas a las autoridades que, por la naturaleza de sus funciones y objetivos de trabajo, deban optar por la suspensión de clases, dentro del contexto de un conjunto de circunstancias negativas, que puedan o no ameritarlo.

Actualmente, en General Pueyrredon rigen dos sistemas de contención de emergencias. Uno es la Junta Municipal de Defensa Civil, y es el Comité de Contingencia Meteorológica. En ambos casos, el intendente es la máxima autoridad en las materias que contemplan.

El Centro de Operaciones de Emergencia se conformará de inmediato como respuesta primaria ante cualquier eventualidad de magnitud considerable, fáctica o prevista. Así, distintas fuerzas del municipio podrán contemplar las respuestas posibles con los recursos disponibles y dar inicio a las tareas de mitigación de efectos adversos, o delinear el plan de prevención para los mismos.

En el caso de la suspensión de clases, deberán evaluarse las consecuencias del impacto que hasta el momento haya tenido un temporal, observando la información meteorológica disponible y analizando si los impactos recibidos por la comuna impiden llevar a cabo la próxima jornada educativa.

Según el municipio, la decisión es una de las más complejas porque accionar con demasiada precaución puede resultar en suspensiones inútiles de clase, mientras que subestimar las malas condiciones climáticas puede causar que no se suspendan cuando deberían haberlo hecho.

Por ello, informaron que evaluarán todas los aspectos posibles: intensidad de las variables previstas, posibles impactos ante la ocurrencia de las mismas, capacidad de respuesta ante las emergencias y complicaciones advenedizas, utilidad práctica de la posible suspensión y la fiabilidad de las fuentes informativas.

En última instancia, se podrá decretar una suspensión total de clases o se dejará libre que las autoridades de cada institución decidan qué harán.

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