Política

Diferencias entre Provincia y Nación por la terminal de contenedores de Mar del Plata

Nación pretende que las 4 hectáreas sean para contenedores, Merlini quiere una terminal Multipropósito. Se espera una inversión de más de 20 millones de dólares. ¿Qué hay detrás de la licitación?
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En marzo, el abandonado predio donde se ubican los silos en el puerto local fue recuperado por la Provincia, después de varios años de estar en manos de Nación. El ministro de Agroindustria de la Nación, Miguel Etchevehere, y la gobernadora, María Eugenia Vidal, efectivizaron el traspaso.

Según la Resolución 274-E/2017 de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), el traslado de Nación a Provincia tenía aun fin muy concreto: destinar el predio de casi 4 hectáreas para “emplazar una plazoleta de contenedores reefers de carga seca, donde se instalarán balanzas, sector de consolidación y desconsolidación de contenedores, estructura de oficinas y de aduana”.

Pero el Presidente del Consorcio local, funcionario de Vidal, Martín Merlini, lanzó la licitación y pretenden todo lo contrario a lo que la Nación dice. Se busca inversores de 20 millones de dólares, para realizar un Plan para la Concesión como Terminal Multipropósito de Ultramar del Espigón 3 de puerto Mar del Plata.

Lo llamativo es que en el “plan maestro”, presentado por Merlini, hombre del Diputado del PRO Juan Aicega, se expresa explícitamente todo lo contrario a lo que la AABE busca. “Mar del Plata no será nunca un gran puerto de contenedores”, y es, justamente, el negocio de los contenedores el que puede atraer semejante inversión.

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El potencial del Puerto de Mar del Plata, si se cumpliera con el pedido de Nación sería incalculable, sin embargo, Merlini prefiere quedarse con el perfil histórico pesquero del puerto, y en esa acotada proyección no puede avizorar en el futuro un cambio sustancial en este panorama. Cambio que ya se dio en muchos puertos del mundo y el país.

Pero eso no es todo. La propuesta que hace en Merlini, pretende la separación de la actividad de los buques de ultramar que hoy comparten zonas del espigón 2 con la pesca, el pliego textualmente dice: “potencializará la actividad pesquera, especializando sus áreas operativas e integrándolas a la ciudad y su entorno”. Nadie puede explicar exactamente qué significa eso.

¿A quién beneficia la licitación?

La licitación que es por 30 años e implica una gran oportunidad para hacer crecer a la actividad laboral en la ciudad, está enfocada sólo en la actividad pesquera, que ya está saturada y explotada por unos pocos, los tres pulpos dueños del mar. Ese es el único destino que a Merlini le interesa darle al Muelle 3, y eso preocupa y mucho al sector.

Lo dicho, está explicitado y aceptado en el pliego, donde se reconoce que la actividad pesquera con sus metodologías,  satura la infraestructura del puerto y que la incorporación de la escollera norte (cedida por Prefectura) no ha resuelto los requerimientos de espacio de los buques pesqueros.

Además, afirma que si bien el proyecto se dirige al desarrollo de la Terminal de Ultramar debe ser integrado con planes de mejoras de la infraestructura para la pesca, de mejora de imagen de esa actividad y de aprovechamiento del potencial turístico que la misma promueve. También el pliego sostiene que la operativa de los buques pesqueros en la dársena C se ha dado, no porque los pesqueros necesitarán de ese calado, o de ese tipo de muelle, sino simplemente porque “ningún espacio es suficiente y la actividad pesquera se ha extendido a todos los muelles del puerto”.

¿Qué se propone para solucionar los problemas de espacios?

El proyecto sostiene que los pesqueros que han ocupado el muelle donde hoy operan los buques de porta contenedores, que el mismo Consorcio reconoce no les corresponde,  desalojen una actividad para el cual el mismo fue creado y que la carga contenerizada si pretende existir, realice una inversión que seguramente superará largamente los 20 millones de dólares, mientras que la pesca continúe recibiendo gratuitamente espacios que en gran parte ocupa por  ineficiencia tanto propia como del administrador portuario.

Ahora bien, la controversia queda claramente plasmada cuando en el capítulo: “Otros desarrollos portuarios”, el proyecto al referirse a los puertos del Atlántico a los que identifica como puertos pesqueros o de gran incidencia de pesca, expresa que la tendencia en los mismos es desarrollar terminales o áreas especificas para las cargas generales y de contenedores, separadas de la operatoria pesquera, turística u otra.

En ningún lugar se hace referencia a la obligación de dragado por parte del concedente. Otro dolor de cabeza más para los que ya están operando en el Puerto de Mar del Plata.

Muchas son las pretensiones que Merlini espera de los inversores privados. Las ofertas se darán a conocer el 18 de febrero y quien sea adjudicado, además de cumplir con las condiciones de uso, deberá construir una rotonda externa, acondicionar el muelle de amarre y edificar una plazoleta para posicionar contenedores; además de demoler los 30 silos y la galería del elevador de granos.

Poco se sabe sobre quiénes serán los aventureros que inviertan más de 20 millones de dólares y estén 30 años operando en el predio de los silos, que pronto dejará de llamarse así. Las contradicciones que sufre Merlini, las demuestra en cada acción que realiza.

Fuente: La Tecla Mar del Plata – www.lateclamardelplata.com.ar

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