Carta de Lectores, Opinión

Coronavirus: pesadilla y excesos de 40 días; casos de abuso, discreción y hasta caprichos

 

 

Tres marplatenses se encuentran recluidos en un hotel. Habían partido al exterior antes del inicio del aislamiento. Dieron una vuelta al continente americano (excluidas las costas Este y Oeste de Canadá) obligados por el brote. Tienen certificados médicos de no padecer COVID-19,  entraron y salieron de otros países, incluido EE. UU. y sin visa, con lo que ello significa. Sin embargo, en Mar del Plata, aparecen como privados de su libertad por las autoridades competentes. ¿Las excepciones aparecen como en modo de capricho y/o discreción?

Confinados en el Hotel Regidor,  que se encuentra bajo la órbita de administración judicial y fue cedido a la Municipalidad,  para el alojamiento de presuntos afectados por COVID19, permanecen 3 marplatenses que han superado largamente la cuarentena.

Se está cumpliendo no con un periodo preventivo, sino con la reducción de sus desplazamientos, en lo que considera un abuso de poder, que limita su libre circulación sin que existan los considerandos, en los cuales se ampara el decreto municipal de reciente vigencia.

Además, los damnificados no poseen síntomas de estar afectados por el virus, también han ofrecido hacerse cargo de los respectivos test, a los efectos de cumplir (o mejor dicho continuar) una cuarentena en sus domicilios marplatenses, luego de haber superado largamente 10.000 kilómetros de avatares relacionados a la pandemia..

 

Cronología diaria de una pesadilla que lleva 50 días  

Cuatro amigos marplatenses, todos mayores de 70 años, tomaron un crucero de Celebrity que salió de Buenos Aires  el 1° de marzo hacia el Sur, doblaba el Cabo de Hornos y arribaba a San Antonio, finalizando el viaje por tierra a Santiago de Chile el 15 de marzo.

Hay que destacar,  que cuando salieron aun no se había declarado la pandemia y que al llegar a Chile todavía estaba abierta la frontera, por lo que no se comprende porque ese país no autorizó el desembarque de los pasajeros. En ese momento comenzó su primera cuarentena, a bordo de la nave con controles médicos periódicos.

Los mantuvieron a bordo, sin autorizar el descenso, viajando hacia el norte y tramitando infructuosamente los permisos en varios puertos de Sud América para poder desembarcar y volver a casa.

Finalmente y como la nave es de bandera estadounidense, el único puerto que habilitó su descenso, fue San Diego (EE.UU.) donde arribaron el 30 de marzo. Llevaban 15 días extras sobre la nave.

El itinerario sólo tocaría puertos argentinos y chilenos por lo que los pasajeros no necesitaban viajar con pasaporte y mucho menos tener visa de  USA. Por este motivo tampoco podrían bajar allí y los derivarían a Puerto Vallarta (México).

Luego se modificó el destino y lo pasaron a  Acapulco. Cabe destacar que descendieron todos los pasajeros, quedando a bordo solamente los 170 sudamericanos.

Hubo un nuevo cambio y finalmente estas personas,  el día 3 de abril fueron enviadas desde San Diego (USA) a San Pablo (BRASIL), vía Miami, en un vuelo charter contratado por la empresa naviera.

Descendieron del barco sin tener sintomatología de Coronavirus, aún así las autoridades estadounidenses los controlaron exhaustivamente y fueron trasladados al aeropuerto en forma directa en micros con custodia policial, bajo un estricto protocolo de seguridad.

Al arribar a San Pablo comenzó la segunda cuarentena.

Cabe destacar que las agencias de viaje argentinas, donde cada pasajero había adquirido su pasaje, estaban en permanente contacto con los pasajeros y a diario se comunicaban con sus familiares, asistiéndolos y conteniéndolos, tratando de hacer de intermediarios entre la Naviera y las autoridades argentinas e internacionales.

Al llegar a San Pablo, los ciudadanos brasileros y colombianos pudieron regresar a sus hogares en forma inmediata, pero los argentinos y uruguayos (alrededor de 60 personas, todos adultos mayores) quedaron alojados en un hotel en el mismo aeropuerto, confinados en sus habitaciones, pudiendo descender solamente media hora por día al parque del hotel, en turnos alternados y donde recibían controles médicos diarios.

Recordemos que para este punto ya hacía veinte días que estaban encerrados, camarote o habitación. Es importante aclarar que siempre estaban acompañados por un  representante de Celebrity Cruises en el hotel y por su agente de viajes en Argentina, trabajando mancomunadamente en la asistencia personal de cada pasajero.

El días 8 de abril los uruguayos fueron repatriados a su país y los argentinos aún seguían sin autorización del gobierno Nacional Argentino para su regreso.

Mientras estaban confinados en el hotel, el 10 de abril, un compatriota nuestro falleció de un infarto a causa del stress provocado por la situación en la que se encontraban.

Finalmente después de varios días de gestión, se les avisó que el día 19 de abril un Focker de la Fuerza Aérea Argentina los traería de vuelta a nuestro país.

Llevaban 17 días más de cuarentena en San Pablo.  Todos y cada uno de los pasajeros contaban con el certificado de buena salud extendido por las autoridades sanitarias brasileñas. Al momento de la partida, fueron acompañados hasta el avión, por el cónsul argentino en esa ciudad. Se adjunta la fotografía del diplomático a bordo.

Considerando esta situación, sería interesante que las autoridades locales revean la posibilidad de permitir que sean trasladados a sus casas a cumplir con la cuarentena, ya que se trata de personas que han pasado por una situación sumamente difícil y estresante, merecerían un trato diferencial.

El arribo a la Argentina fue derivado al aeropuerto de El Palomar, donde fueron recibidos, desinfectados y a las personas que no residían en CABA se las trasladó en un micro custodiado hasta Retiro, donde fueron nuevamente controlados por personal sanitario, para luego ser aislados dentro de un cerco perimetral con bandas de seguridad, a la espera del transporte a la ciudad correspondiente a cada uno.

Partieron alrededor de las cuatro de la mañana del día 20 y arribaron a Mar del Plata a las 9,30 hs. Después de haber cumplimentado treinta y cinco días de cuarentena,  con los certificados de salud correspondientes y habiendo sido controlados en cada cambio de transporte, estas cuatro  personas, todas mayores de setenta años, fueron obligadas por las autoridades municipales a continuar encerrados, siendo trasladados a un hotel de la ciudad, donde los alojaron, impidiendo que regresen a sus hogares a seguir el confinamiento.

Deberán continuar en este estado de cuarentena perenne, otros catorce días más, en una habitación donde ni siquiera poseen una mesa para poder comer.

Ya que empezaron con los controles  por hisopado en diversos lugares, por qué no se lo hacen a ellos y les permiten terminar en su casa la cuarentena?

Son los casos especiales  que justifican las disposiciones de protección! Llevan ya una cuarentena real, desde el 15 marzo encerrados. No paseando!

 

Un comentario

  1. Hay que reveer el sistema de salud mental. No normalicen la violencia como si fuera un factor únicamente atribuido a hombres. Por qué creen que es habitual en el seno familiar. Nadie tiene en cuenta las enfermedades psiquiátricas que pueden despertar a cualquier edad
    Y lejos de justificarlos creo que es el tema principal para poder evitarla

    Para no estigmatizarlos a ellos dejan que maten a los demás.
    Hay gente enferma psiquiátrica con la que NO SE PUEDE HACER INCLUSION
    A causa de la Ley de Salud Mental de No Manicomizacion del 2010. Por la que los enfermos psiquiátricos sin recuperación no pueden estar internados de por vida para que se los pueda atender y tener medicados y tranquilos constantemente cosa que las victimas en su casa no pueden hacer solo por una cuestión de fuerza y esas personas son incontrolables. Por lo general se da en el ámbito familiar ya que son los que conviven con los pobres enfermos y tratan de cuidarlos pero no lo logran. Hay que cambiar urgente esa Ley para que nuestros padres, maridos, hijos, vecinos NO NOS MATEN MÁS

    Por qué creen que aunque vayan a la cárcel salen y reinciden ? Qué pasa con el equipo psiquiátrico de los penales no se dan cuenta de eso ? O dejan correr para generarse una y otra vez trabajo ?