Política

Castorina anticipó que elevará al HCD un proyecto declarando áreas de preservación urbanística

esesesesesesesesEl Secretario de Planeamiento Urbano José Luis Castorina, concurrió a la habitual reunión semanal de la Comisión de Obras, invitado a participar de la misma para dar tratamiento a la Nota 29-NP-2011, por la cual se solicita que la zona de Santa Cecilia sea declarada Área de Preservación Urbanística.

El Arq. Castorina, a quien acompañaron el Subsecretario Ricardo Rodríguez y las funcionarias del área de Preservación Patrimonial, Silvia Roma y María Millares, informó a los ediles que dicha área que se encuentra en la órbita de la Secretaria de Planeamiento Urbano, se halla abocada a la elaboración de un proyecto de ordenanza para determinar áreas patrimoniales así como establecer reaseguros para preservar la morfología estilística y el medio ambiente de las zonas de emplazamiento, y que, en esa tesitura, se evaluaron las zonas de Stella Maris, Santa Cecilia y La Perla.

“La idea es enviarles una ordenanza que sea el paraguas para estas zonas y que nos permita definir el carácter morfológico y de materialidad que tienen las construcciones que vamos a preservar en dichas áreas. Pero el sector costero es complicado porque para la industria construcción tiene un valor diferencial en lo que atañe a construir viviendas multifamiliares y por la vista al mar”, explicó el titular del área de Planeamiento Urbano

A su turno la Arq. Silvia Roma explayó la metodología empleada para realizar un diagnóstico de las áreas en evaluación y determinar los indicadores que permitan definir cuáles son los bienes declarados de interés patrimonial y el tejido de acompañamiento que se pretende consolidar en esas zonas, no solo desde la óptica patrimonial, incluyendo además de bienes de gran alarde arquitectónico, aquellos que tienen un valor testimonial, sino también desde una perspectiva ambiental.

“Las ventajas de definir áreas patrimoniales implica avanzar un paso más respecto a la única herramienta que hoy tenemos, es decir la ordenanza Nº 10.075, porque ésta solo prevé declaratorias puntuales, y declarar puntualmente hace vulnerable en cierta forma a aquellos bienes patrimoniales que están inscriptos en un distrito heterogéneo y que tiene un potencial edificatorio importante. Ese fue siempre nuestro karma.”, aquilató la Arq. Roma.

Concluida la exposición de los funcionarios, los ediles Daniel Rodríguez y Alejandro Ferro, coincidieron en problematizar que la falta de políticas de estado es el talón de Aquiles de cualquier iniciativa de esta naturaleza, tornando por un lado al propietario del inmueble en rehén, dentro de una hipotética área de preservación urbanística, y por el otro, generando conductas activas o pasivas, por parte de estos, en detrimento del bien, que acaba destruido por desidia, trayendo a colación el reciente caso del chalet “Villa Valentina”.

“El estado tiene que fomentar nuevas centralidades, e invertir en determinadas áreas de la ciudad para que haya intereses desarrolladores. Hacen falta políticas de estado para saber que se hace con determinado bien para no dejar cautiva a una persona. Si el estado considera que es un bien que se debe preservar y resguardar, tiene que poner la plata y comprarlo. Y si no puede hacerlo, tratar de integrar salvando lo viejo al máximo y de rescatar las estructuras a preservar con nuevos proyectos como en el caso del chalet de “Aula Baldassarini”, sostuvo el Dr. Ferro.

“Hoy a quienes firman un Convenio de Interés patrimonial se le hace una quita en la tasa, y dentro de la Ordenanza 10.075 (Código de Preservación Ambiental) hay algo que no está implementado, todavía, que es la transferencia de FOB, es decir los metros cuadrados que podrían construirse donde está la casa patrimonial se podrían vender o trasladar a ciertos lugares específicos como por ejemplo avenidas”, refirió el Arq. Castorina.

Por su parte, la Arq. Roma acordó, con el planteo de los ediles, expresando que “es fundamental promover usos, para que estos lugares no queden congelados y restringidos, de baja intensidad como está pasando en Stella Maris, donde las casas no las pueden vender, no pueden construir y les quedan de clavo a la familia y, en consecuencia, empiezan a deteriorarse”.

Y concluyó que “la idea es abrir el uso de baja intensidad restrictivo a nuevos usos compatibles con la categoría de patrimonio, y que sea atractivo no un obstáculo, como está pensado tener un bien patrimonial. Esto no está muy aceitado porque escapa técnicamente a la arquitectura o al patrimonio, o sea son mecanismos de gestión que hay que fortalecer”.

Roberto Latino Rodríguez

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