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Bautismo de fuego de la Armada

La formación militar fue presidida por el Comandante de Adiestramiento y Alistamiento Naval, vicealmirante, VGM Daniel Alberto Enrique Martin, quien fue acompañado por el Comandante del Area Naval Atlántiva, contralmirante VGM, Edgardo Aníbal García, el Comandante de la Fuerza de Submarinos, capitán de navío Gustavo Domingo Krasser y el capitán de fragata VGM (RE) Horacio Alberto Bicain, quien fuera el comandante del Submarino Santa Fe, al momento del conflicto Malvinas.

De la emotiva recordación participaron los tripulantes Veteranos de Guerra del submarino A.R.A. “Santa Fe” y A.R.A. “San Luis” quienes formaron en lugar destacado junto a familiares e invitados especiales.

En su evocación, el Comandante de la Fuerza de Submarinos, capitán de navío Gustavo Domingo Krasser referió: “El ataque al Submarino Santa Fé, el 25 de Abril de 1982 dio a la Fuerza de Submarinos Argentina su Bautismo de Fuego. Han pasado 29 años desde aquel día en que éste veterano construido en la década del 40, con muchos años de servicio y con 80 tripulantes a bordo, enfrentó su destino final, sabiendo que se está para servir a la Patria sin la excusa de la edad o del estado.”

El submarino A.R.A. “Santa Fé” había participado el día 2 de Abril de 1982 en la recuperación de las Islas Malvinas, transportando y desembarcando ese día, a una sección de Buzos Tácticos.  Luego de un rápido pero intenso alistamiento en nuestra Base Naval, fue comisionado para una difícil misión, llevar refuerzos a las Islas Georgias del Sur, recuperadas por fuerzas propias el día 3 de Abril. La Fuerza de Tareas británicas, “punta de diamante antisubmarina” de la OTAN, ya estaba próxima a esas Islas para iniciar su recuperación. El día 25 de Abril de 1982, luego de burlar el cerco tendido por la Flota británica y desembarcar hombres y pertrechos, el Submarino “Santa Fe” iniciaba su escape de las aguas de la Isla San Pedro en el archipiélago de las Georgias del Sur.  En ese momento fue atacado por helicópteros británicos cuando navegaba a toda máquina y en superficie. Lo único que su personal tenía para defenderse de un ataque aéreo en superficie, eran fusiles y ametralladoras. Desde la vela del submarino iniciaron un intenso fuego que puso a distancia a las aeronaves atacantes, no obstante el submarino, sufrió muy serias averías y el Cabo Macías perdía una pierna como consecuencia del impacto de un misil.

El capitán Krasser al evocar ese momento dijo: “El combate desigual, fusiles y puños en alto como armas, sólo el corazón como escudo…”

Al día siguiente, bajo supervisión enemiga el “Santa Fe” es trasladado de muelle. En esa maniobra el suboficial primero Félix Oscar Artuso es ultimado por un custodio que no entendió la celeridad de su trabajo. Durante ese movimiento de muelle, otros miembros de la tripulación accionaron los mecanismos que permitirían que el submarino se hundiera lentamente.

            Con admiración el Comandante de la Fuerza de Submarinos se refirió a esos tripulantes: “Esos hombres que fueron parte de la historia están parados frente a nosotros. Formados aquí, luciendo con orgullo sus medallas y poseedores de recuerdos íntimos e irrepetibles. Recuerdos que sólo pueden entender aquellos hombres que, como ellos, han dedicado su vida a servir a nuestra bandera. Las nuevas generaciones de submarinistas los admiran desde sus filas.”

Se recordó también a los suboficiales submarinistas, Gallo, Faur y Alvarez caídos en el crucero A.R.A. “General Belgrano” y el agente civil Eduardo López, del arsenal naval, al que su tarea le arrebató la vida mientras contribuía al rápido alistamiento de las unidades.

También se evocó la gesta del submarino A.R.A. “San Luis” que desplegado con un corto preaviso de tiempo, enfrentó el esfuerzo impuesto por un enemigo decidido y tecnológicamente superior. En ese entorno hostil, limitado en sus equipos, cumplió 40 días de patrulla atacando a los buques británicos y soportando con éxito, el intenso hostigamiento antisubmarino.

Refiriéndose a sus tripulantes, el capitán Krasser expresó: “Las áreas de patrulla asignadas serían testigos de un enfrentamiento que marcó el espíritu de sus 35 tripulantes. La templanza y el estoicismo de todos ellos determinaron una impronta que perdura en el tiempo.”

La ceremonia finalizó con la colocación de tres ofrendas florales en el monumento que perpetua la memoria de los submarinos “Santa Fe” y “San Luis” con sus respectivas dotaciones de guerra. De la misma, participaron con gran emoción, las hijas del suboficial primero maquinista Félix Oscar Artuso.

 

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Oscar Héctor FILIPPI

CORRESPONSAL NAVAL

A.R.A. – A.N.A.T.

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