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Arde la interna oficial: ¿Se desató  la sucesión de Montenegro?

 

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Cristian Lence y Alejandro Rabinovich libran una interna que debilita al PRO y aparece en época de decisiones inminentes en torno a la reelección de Guillermo Montenegro, quien sigue en modo misterio, mientras que los intendentes PRO bonaerenses ya se han pronunciado con respecto a sus intenciones futuras. Así lo hicieron Galli en Olavarría, Gay en Bahía Blanca, Grindetti en Lanús, Garro en La Plata, entre otros, insertos en los mayores distritos del interior de la Provincia de Buenos Aires.

El silencio de Montenegro en lanzar su reelección desactivaría un clima que aliviaría fricciones, ordenando un espacio que no tiene demasiado para regalar a partir de la participación de Avanza Libertad, que podría estar midiendo 20 puntos porcentuales y que en la última semana sumó un inesperado aspirante como Hernán Mourelle, que arrancaría con un piso interesante que depende de un fino armado desde Republicanos Unidos.

La incertidumbre que provoca Montenegro, que parece haberse tragado la llave, envuelve a Juntos Por el Cambio en un sendero inconveniente cuando hay que asegurar los votos opositores, que según las encuestas tendría Montenegro.

Ante la cada vez más creciente expectativa, hay una interna feroz porque Montenegro no se define y ya está afectando algunas acciones de un gobierno de por sí ya deslucido. Están los que pretenden imponerlo a Lence como Mario Ricciuto, el síndico de OSSE, que cumple una suerte de tarea de recaudador también en Inspección General, con la adjudicación de espacios de publicidad en carteleria pública, que adjudica discrecionalmente.

Por otra parte, hay quienes pretenden instalar al senador Alejandro Rabinovich, como los concejales del PRO y cierran filas para una eventual sucesión de Montenegro, si finalmente opta por no ir por la reelección. Así se pronunció Florencia Ranelucci, quien habría sido la voz de Volponi y Neme.

A esta altura Montenegro va por el operativo clamor y en el mismo se encolumna el jefe radical Maximiliano Abad, quien juega a ubicar al primer concejal, otra suerte de Nicolás Lauría para el intendente municipal. El diputado provincial cuando triunfó en las internas llegó con la propuesta de los 3 de la 3, en obvia alusión a la histórica boleta radical.

Pero en la rosca Abad se quedó sin nafta y enfrenta una dura confrontación con el intendente de San Isidro (curiosamente el lugar en el mundo de Montenegro) Gustavo Posse quien tiene una intención de voto para alzarse con su postulación y convertirse en el rival más competitivo para pelear la reelección de Axel Kicillof.

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