Jorge Elias Gomez, Opinión

AF y Montenegro en fase 2: ¿más de lo mismo?, es muy raro

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Quizás sea la relación más fluida del presidente de la Nación, Alberto Fernández, con un intendente proveniente del PRO, dentro de la coalición de Juntos Por el Cambio, Guillermo Montenegro.

Es una reunión trascedente de 1 hora y media en la residencial de Chapadmalal, de dos políticos que practican la actividad y se conocen, como lo manifiestan desde 30 años. Ambos muy conocedores de la política en CABA en particular y nacional en general.

Resulta que tres décadas después, la gestión pública, su profesión de abogados y su amistad los reúne como presidente de la Nación e intendente de General Pueyrredon. Entre Telam y NA armaron un desarrollo con un contenido para cumplir con el hueco informativo que generó el encuentro.

En esta ocasión, por lo menos para la foto, el tapabocas lució correctamente en el atuendo obligado del COVID 19, no fue como la tertulia de AF con la familia Moyano en Olivos y lo larga mesa tendida con Evo Morales en un bodegón boliviano.

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¿En 90 minutos Montenegro tocó con Fernández los mismos temas que durante la semana que transcurrió, impulsó ante el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis y el ministro de Turismo de la nación, Matías Lammens? Difícil de admitir, algo más decía la carta.

Todo de manera simultánea, a una nueva fase que emprende Alberto Fernández (emulando a Néstor Kirchner) cuando cooptaba a los denominados radicales la K, como ocurrió con el arquitecto Daniel Katz. Se viene la etapa de sumar “intendentes albertistas”, quienes buscarán aislarse de lo que consideran la toxicidad kirchnerista, que fomentan CFK y su hijo Máximo.

Con el rigor desconocido de una pandemia y una cuarentena que ya se acerca a un año, es muy extraño qué en dos tiempos de 45 minutos para metaforizar el lapso, con la duración de un partido de fútbol, Fernández y Montenegro sólo se hayan dedicado a repasar temas relativos a obras pública, puerto y turismo. Son temas de secretarios municipales y ministros nacionales. ¿O acaso hablaron que llegó el primer tren de pasajeros, cumpliendo el protocolo del COVID, con una tribuna cada vez menos complaciente?

Es evidente que curten onda, ya que además habitaron un conjunto casi familiar en el estudio del ex procurador General de la Nación, Esteban Righi, a quién desplazó de sus funciones Amado Boudou, por la causa Ciccone.

Montenegro en el PRO, pasó por la justicia, la diplomacia, funcionario de CABA, diputado nacional, aspiró a la intendencia de San Isidro, hasta llegar a ocupar la intendencia de General Pueyrredon, casi como un delegado decidido exclusivamente por la ex gobernadora María Eugenia Vidal.

El profuso desempeño público de Montenegro, casi lo inhibe de ser políticamente incorrecto y allí se dirigen todos sus esfuerzos. No es fácil gobernar en una pandemia y mucho más difícil aún es dedicarse a la política, cuando existe un descreimiento hacia esa clase que crece con el correr de los meses y de un ajuste que amenaza como implacable, y sin vacunas.

No nació nada nuevo en Chapadmalal, en término personales, pero no se trató sólo de jugos y medialunas en el parador de la Unidad Turística Presidencial. Hoy el Sindicato de Trabajadores Municipales inaugura una medida de fuerza, que ya tiene planificada una profundización luego de las 48 horas de retención de tareas. Paralelamente se inicia una temporada alta impredecible. Son todos frentes de tormentas.

El kirchnerismo local, muy posiblemente tenga algo, o mucho, para decir al respecto, es por lo menos una tercera pata, y cuya incidencia política puede marcar a fuego el desarrollo del mandato del intendente Montenegro. Y Axel Kicillof ya alertó oportunamente “No es bueno cortarse solo”, el gobernador también juega en su tablero y ya demostró que le disgusta sobremanera que lo consideren como pintado.

Queda en evidencia, que el intendente marplatense considera que la solución para Mar del Plata no está en el Grupo Dorrego, junto a Jorge Macri, Diego Valenzuela, Julio Garro y Néstor Grindetti, tampoco con sus pares de Olavarría, Ezequiel Galli y Bahía Blanca, Héctor Gay. Con AF se imponía una charla de otro tipo, que tiene que relación por la delicada situación por la que atraviesa el país en todos sus órdenes y tiene a Mar del Plata, fundamentalmente, en ese contexto.

En el entorno más estrecho de Montenegro son terminantes no se puede hablar de política, “está vedado”, con el 26 % de desocupación y con la economía turística deshecha, en procura de recuperarse en condiciones sociales francamente adversas. Nadie arriesga nada si afirma que todos estos temas estuvieron en la agenda de este encuentro. A ambos la grieta con Mauricio Macri, además, los sorprende del mismo lado, sí del mismo lado.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

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