Carta de Lectores

“Siempre encuentra el que saquea, otro mejor saqueador.”

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Mario Mazzitelli.
Partido Socialista Auténtico (Argentino)
Quiero pronunciarme en contra de los saqueos.
Sí, los saqueos de Juan  y de José, de María y de Fermín, que envalentonados por las zonas liberadas por la policía, tuvieron el mal talante de ir a saquear al bolichero del barrio. Sí, el mismo tipo que vive con ustedes. Carajo… ¿cómo van a hacer eso? Los repruebo con intensidad.
Claro que a ustedes los comprendo. Carecen de todo; tienen ganas de todo y no tienen nada. ¿Cómo no los voy a comprender? Pero se los reprocho igual.
Mucho peor es la situación de esos canallas a los que no les  falta nada y aprovecharon para llevarse de un kiosco, un almacén, un supermercado o una casa particular un bien que no necesitaban. ¡Qué mierda de ejemplo para sus hijos son esos crápulas! Los  aborrezco.
Nada me digan de los saqueos de los de arriba. Esos saqueadores son como parásitos incrustados en el árbol social al que le chupan la sabia de manera permanente, administrando sigilosamente la cuota para que el árbol sobreviva y siga alimentando su propia infertilidad.
Si repruebo y reprocho el saqueo de los de abajo y aborrezco el de los del medio, me causa náuseas hasta el vómito el saqueo de los de arriba.
Pero como dice Martín Fierro “que siempre encuentra el que teje otro mejor tejedor”, yo digo: “que siempre encuentra el que saquea otro mejor saqueador”.
Y ahí están las grandes corporaciones: las mineras, las financieras, las comerciales, las agropecuarias, las pesqueras.
Ahí tenemos la deuda externa que nos arrebató en 30 años de democracia; lo que Juan, José, María y Fermín no podrían alcanzar en 3.000. Ahí tenemos a todos los vampiros chupando la sangre  de los argentinos.
Ahí tenemos a los envenenadores vendiendo mercas para apagar el aburrimiento y la frustración. Saqueándonos las vidas de nuestros jóvenes con los que ya no contaremos jamás.
La sociedad  del  saqueo y la rapiña se maneja por la moneda. Y la moneda tiene dos  caras. Pero no son cara y seca; son arriba y abajo. Una moneda cargada que siempre cae para el mismo lado. Los de arriba ganan. Es natural. Pueden saquear. Lo aceptamos. ¿Por algo será?
Mas, por esos sucesos del “desorden de las partículas” un día cae del otro lado. Ese día saquean los de abajo. – “Qué horror. Convoquen al orden. ¡¡¡YA!!!. ¿Dónde están las fuerzas de seguridad?  – Auto acuarteladas. – Pues páguenle lo que sea y que repongan el orden. Qué la moneda vuelva a caer como corresponde. Y volvamos a la normalidad”.
¡Uff! Por suerte volvimos a la normalidad.

No está mal que Juan, José, María y Fermín saqueen. Pero que lo hagan ordenadamente. En los cestos de basura; y sin romper la bolsa, – “por favor que si se cae la comida al suelo vienen los perros. Por dios… dejen todo limpio”.
-Que suerte. Por fin  volvimos a la tranquilidad. Una sociedad sin saqueos es imprescindible para el buen clima de los negocios.

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