Carta de Lectores, Política

Se busca título para el Modelo

Capitanich-CFK

Las estadísticas parecen demoledoras, quizás por esto, sabedores de lo que se venía, ya que eran ideólogos y ejecutores de lo que estaban proyectando, desde hace años los números de la economía fueron interceptados por un deformado INDEC, que se encargó de desvirtuar una verdad convertida en una realidad no virtual, palpable, la que resulta implacable cuando los números saltan por sobre las mentiras y se visualiza lo que otros vaticinaban. Hoy quedan sólo las increíbles explicaciones del gran Capitan-ich. El jefe de gabinete resulta el cuentista más acreditado para continuar en el imperio de la mentira.

Distribución de riqueza

Alfredo Leuco, en su columna del diario Perfil de este fin de semana, tomaba datos de un análisis sobre la situación del país: “En el año 1997, las 200 empresas más grandes explicaban el 11,6% de la riqueza del país y 104 de ellas eran extranjeras. En 2012, esas mismas corporaciones reunían el 21,2% de las riquezas y 128 no eran nacionales”. Parece entonces que la riqueza, en los últimos años, apuntó para arriba y hacia afuera ¿parece capitalismo salvaje, no? Y así derivamos, también poco creíble, en otro título.

Nacional y popular

Con la lectura de lo anterior, queda destrozado al ver por un lado que existen menos empresas nacionales con y con una mayor concentración de la riqueza. Eso sí, lo de popular se queda en el discurso que se va, esto sí, hacia abajo para que no se eleve el nivel de la discusión mayoritaria que deriva en un  voto acertado.

Progresismo

También ese estudio, basado en estadísticas, en un diminuto extracto, da por tierra con otra de las banderas del actual modelo. Pero hay un dato fundamental y excluyente de que la mentira progresista de este gobierno y los resultados en tal sentido tiene patas cortas y no se puede mantener in eternum. El gobierno, dio por  hecho, hasta el minuto final, que el crecimiento de la Argentina, en el 2013, se fijaba en 4,9. A propósito, la agencia oficialista Télam, el 26 de marzo de 2014 señalaba: Por:

Argentina lideró en la segunda mitad de 2013, a nivel regional, el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) con un 4,9%… según un informe elaborado por el Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria (Ciges)”. Esto se basaba en números del propio gobierno.

Bueno, decíamos in eternum. 24 horas, nada más. El 27 de marzo, el ministro de economía, Kicillof, acompañado por los directores del INDEC (cosa que no se le escapen para que sigan diciendo lo del día anterior), cambió los números de la lotería. No era, en consecuencia el 4,9% que reflejó el INDEC en la medición del nivel de actividad económica. El número favorecido era ahora el 3%… y a no pagar. ¡Por suerte! Con todo esto, Capitanich, el 31 del mismo mes, cuestionó la “estrategia” de la oposición de “desacreditar” las cifras brindadas por el ministro Kicillof respecto al PBI”. Único comentario posible: El jefe de gabinete da para todo… y toda la que se le presente. ¡Guarda con eso, que el que sabe, sabe…!

Para más, los bloques minoritarios de la oposición en el Congreso, que habían salido en auxilio de estudios privados, señalaban conforme a esas otras estadísticas, que el crecimiento real se daba en el orden del 2,9%. Entonces ¿habrá discusión? Para el gobierno, esto los “habilitaba” para pagar más dividendos a bonos emitidos, conforme a la clausula  que indica que de ser mayor al 3,26% el crecimiento del PBI, se abonarían unos 3.500 millones de dólares. Unos pocos millones entre tanta abundancia (la que no era tal y se dieron cuenta sobre la hora),  si sirven para silenciar diferentes datos que mostrarían otra pobreza, otra indigencia, es decir, las otras miserabilidades de gobernantes que en la ambición de poder quieren que se desconozcan verdades que a otros habitantes les duelen por todos lados. Pero son otros habitantes. No son, por ejemplo, los de Puerto Madero.

No es tampoco el caso de Ricardo Echegaray, el titular de la AFIP, denunciado por enriquecimiento ilícito por cobrar $364.000 por mes. Él sí es el de la realidad del crecimiento del 4,9% y más, muchísimo más. Bueno, si uno se queda en esto, el progresismo de este gobierno existe. Pero no es el mismo que está escrito en los conceptos de dicha idea política. ¡Debería ser para todos… y todas, exitosa y millonaria señora!

Lo cierto es que, la brillante economía argentina, con la cual dábamos cátedra en los foros internacionales, como exigiendo que nos miraran para salir de las respectivas crisis de los demás países de todo el mundo, hoy esas lecciones se perdieron en una propia obscuridad.

El gobierno finalmente, no en las palabras, pero sí en los hechos que son los que mandan, tuvo que admitir la mentira. En  consecuencia, si desde los números perseguidos se decía la verdad, que señalaban que el año pasado se llegaba al 2,9% de crecimiento del PBI, es de suponer que los otros números que acompañan ese dato y que hablan de otros ricos y otros pobres, serán los que más se aproximan a la realidad argentina. Otro dato, el 2,8%, era lo que manejaba el FMI en mayo del 2013 para ese año, lo que entonces era una cruel mentira. Ahora, Kicillof va al pie y conversa con los “mentirosos”.

Inclusión social

Muy sencillo. Droga y narcotráfico. Desde el gobierno se señala que para combatirla hace falta más inclusión social. Por el otro lado, el mensaje siempre estuvo apuntando a que éste era el gobierno de esa inclusión. Contradicción: Antes, con menor inclusión social, de acuerdo al discurso, teníamos menos droga y narcotráfico. Ahora, con más inclusión social cada vez mayor problema con estos terroríficos males.

El gobierno de los Derechos Humanos

Si no entiendo mal todos estos son derechos humanos, no sólo del pasado, los constantes.

Así, no me cierra y sin título habilitante se me caen todos los versos y cátedras académicas. Se aceptan propuestas.

 

MIGUEL TOSCANO

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