Opinión

Perdió el oficialismo pese a la oposición

En la mayoría de las actividades disminuyó la excelencia, otrora marca registrada deLa Argentina, hasta cuando “lo arreglábamos con  alambre”; la política no podía ser excepción. En 1983,  Raúl Alfonsín  derrotó al peronismo, recitando en sus discursos proselitistas el preámbulo de la Constitución, enseñado en la escuela por “aquella querida maestra”; el texto, ideado por marketineros y publicistas, era declamado  sin cambiar comas ni inflexiones; eso y el famoso saludo tomándose las manos, fueron dos innovaciones en la vieja política de encendidas arengas en palcos levantados en todo el país donde se repartían sesudas plataformas.  Desde entonces todo fue cayendo, hasta tocar, en esta última elección, el zócalo de una construcción institucional que cruje por los cuatro costados.

Tanto, que el oficialismo kirchnerista sufrió  dura derrota, pero no fue obra ni mérito de la oposición política desorganizada. El gobierno perdió pese a sus adversarios;  haber caído estrepitosamente,  no significa decir que Néstor Kirchner esté vencido o que mansamente acepte imposiciones “a su gobierno”, que le fijen agendas, temas prioritarios, pautas económicas o que intenten despojarlo de poderes extraordinarios que, congresistas que ahora lo señalan con el dedo, le obsequiaron despreocupada o sibilinamente. K, para frenar las reacciones dejará que la jauría destroce algunas de las figuras más cuestionadas: Jaime, Moreno, D”Elía. La personalidad del ex presidente y hasta hace poco hombre fuerte del gobierno, quedó expuesta en las primeras horas del lunes 29, cuando maltrató telefónicamente a varios caudillejos del Gran Buenos Aires que retacearon  apoyo electoral, pese a recibir suculenta ayuda económica; ello quedo probado fehacientemente: esos intendentes, pese a las listas espejo, sacaron más votos que la dupla Kirchner-Scioli.

Un síntoma  confirma la especulación precedente: NCK renunció a la presidencia del PJ pero, en lugar de enviar la dimisión, convocó a conferencia de prensa y,” per se”,  instó a Daniel Scioli a reemplazarlo en esas funciones y a continuar como gobernador declinando la candidatura testimonial, lo que confirma que todo fue elaborado con premeditación y alevosía para estafar a los electores..- (¿Cómo era aquella frase que se repetía en el Imperio Romano?, ¿Roma no paga que…?)

Los jueces que desconocieron el Art. 73 de la Constitución, aquellos que avalaron la maniobra, ejecutores e instigadores ¿tendrán castigo? o seguirá el viva la Pepa.

Salvo cotos cerrados de pequeñas provincias, Buenos aires, Capital Federal, Córdoba, Santa Fe, distritos mayoritarios desde el punto de vista numérico de los padrones, fueron una especie de Waterloo para el matrimonio gobernante

En los ganadores, hay celebraciones y algarabía; obnubilados por los números, todavía no repararon en que Macri, Michetti y de Narváez, pese a las fortunas invertidas, no pudieron frenar la pérdida de miles y miles de sufragios, comparándolo con los comicios de hace apenas dos años. Los Ka también vieron esfumarse un millón largo de apoyos obtenidos en la anterior elección.

La paliza fue mortífera, aunque Cristina Kirchner hable de triunfos en varias provincias y destaque que en  Calafate obtuvieron  60% de los votos; olvida que en ese hermoso y despoblado pueblito no tiene convecinos sino socios; pomelos y limones son cítricos, pero, una docena de los primeros pesa mucho más que una docena de los segundos. Electoralmente no se puede comparar Buenos Aires, Córdoba, Capital Federal o Santa Fe, con Santiago del Estero, aunque la afirmación pueda tildarse de anti federal.

Carlos Menem, en su tiempo de presidente, utilizó la misma infantil excusa cuando, apabullado en los grandes distritos, mostró como gran conquista el triunfo en Perico, ignoto pueblito del norte argentino.

En medio de la invasión marketinera y la inversión millonaria en dólares en publicidad y otras yerbas, hubo un hecho que trajo un hálito de esperanza: Fernando Pino Solanas, cineasta reconocido y político enchapado a la antigua (pensaban, estudiaban y se jugaban por sus ideales) sin plata, ni aparato, quedó segundo,  muy cerca del PRO, en Capital Federal, aventajando a la Concertación de Lilita Carrió-UCR y relegando al cuarto lugar al Frente para la Victoria que por decisión de los K, había postulado a Carlos Heller (¿”combatiendo al capital” con un banquero?). Otra esperanza aportó Martín Sabbatella, que después de haber adecentado el Morón de Juan Carlos Rousselot desterrando “las grandes mordidas” se largo sólo y obtuvo buena cosecha.

Pino, en la ciudad más politizada de La Argentina dio un batacazo; impresionante colecta de   votos que no figuraba en los cálculos previos; quizá, por ello,  no tuvo imitadores en el programa de Marcelo Tinelli. Solanas no robó horas al estudio aprendiendo pasos de baile, ni apareció en televisión haciendo de bufo.

El prestigioso cineasta, luchador a tiempo completo, está llamado a reeditar el fenómeno producido  por Alfredo Palacios, el socialista que allá por 1961 ganó en Capital Federal la banca de senador nacional al derrotar al candidato del presidente Arturo Frondizi. Su slogan de campaña

Lo de Gran Cuñado es una tomografía  de la de los actuales políticos; ¿alguien podría imaginar a Juan Domingo Perón, Ricardo Balbín o Palacios, prestándose al ridículo por el albur de obtener votos?. Tenían principios sólidos y no especulaban.Hay una vivencia del líder socialista que pinta esa realidad: Por una cuestión personal, se batió a duelo con otro político y fue sancionado por el partido que no aceptaba  duelos. Palacios, cumplió el lance  y renunció a su banca: “Entre la disciplina partidaria y mi honor, no vacilo: defiendo mi honor”, escribió…

A falta de plataformas y debates (desde 1983 no se consiguen), las discusiones se centraron en los programas de Tinelli; este periodista deportivo y famoso conductor televisivo, desarrolló un humor político cimentado en la extraordinaria personificación de jóvenes artistas-imitadores, que suplió la carencia de libretos, con abundante intencionalidad política.

¿Los asistentes, ganaron o perdieron, votos en la televisora del emporio Clarín?

Hasta las vísperas de la votación, los ridiculizados fueron Julio Cobos y Carlos Reutemann; tan  burlados como lo fuera en su momento el ex presidente Fernando dela Rúa;  Reutemann y Cobos,  triunfaron en sus distritos, razón por la cual, el lunes 30, tuvieron letra más simpática; menos mordaz.

El personaje que pegó y que ganó apoyo de los muy jóvenes (los que votaban por primera vez) fue Francisco de Narváez, que apareció funcional a intereses del grupo Clarín en su pelea para provocar la derrota kirchnerista.

Hubo, al margen del impacto mediático,  otros fenómenos no analizados en su justa dimensión: el nacimiento de un movimiento político integrado por huestes campesinas, que en la  primera incursión en las urnas, cosechó una docena de representantes.

Lo que no pudo el Grito de Alcorta,  “los Kirchner lo hicieron”: las cuatro entidades ruralistas pasaron a tener  más peso que las tibias o genuflexas conducciones empresariales, industriales, constructoras,  que bancaron públicos maltratos y que ahora, se erigen exigiendo reivindicaciones. Todas estas entidades, en la misma vereda, se jharán fuerte en defensa de sus intereses corporativos.

Negocios son negocios

La política no tiene corazón: hubo encuestadoras y canales de televisión, que tergiversaron la realidad, brindando resultados de “boca de urnas; conocidos los números oficiales, se dieron vuelta como medias haciendo realidad aquello tan viejo de “rey muerto, rey puesto”. El secretario de Medios, Enrique “Pepe” Arbistur y Abal Medina, vicejefe de Gabinete, tuvieron triste papel al presentarse ante las cámaras y  en nombre del gobierno, afirmar que estaban ganando Buenos Aires por más del 6 por ciento.

Hubo mercenarios pero también honestos profesionales que, con jerarquía y coraje, una semana antes, cuando la mayoría de los sociólogos a sueldo que, con ábacos en mano, daba por vencedores a los Kirchner, por 2, 3, 5, ó 10 puntos, se jugaron y anticiparon, en trabajo exclusivo para La Nación, que en el principal distrito, Buenos Aires, triunfaría Francisco de Narváez por algo más del 2%; la empresa fue Poliarquía que, otra vez, acertó los resultados, demostrando que no todo está perdido y sondeos no se acomodan de acuerdo con el dinero que tenga el cliente; la lección de ética y seriedad continuó  la noche del domingo: uno de los directivos de Poliarquía: siendo panelista de Canal 13 , en ningún momento se pavoneó por la exitosa tarea profesional que convirtió

a la encuestadora en la única en anticipar los resultados.

Terminado el escrutinio quedaron como presidenciables, con vistas a 2011, Reutemann, Cobos, Macri y, un escalón más abajo, Hermes Binner y Elisa Carrió; esta última, pese a la buena elección de la coalición con radicales y socialistas, tambaleó en Capital Federal donde quedó lejos de Gabriela Michetti y detrás del humilde partido de Pino Solanas. El basamento solidificado por Morales, Stolbizer, Gil Lavedra y la propia Lilita, parece llamado a convertirse en uno de los grupos fuertes de la política argentina.

Los dos años que restan para completar el mandato constitucional serán difíciles para Cristina Kirchner; habrá que observar el comportamiento de su marido, si la deja gobernar y acepta incorporarse a la Cámara de Diputados o prefiere “jugar de frente y auto designarse  jefe de ministros, en lugar de Segio Massa, otro de los heridos tras su derrota en el municipio de Tigre, y que deberá optar entre la intendencia o la diputación que ganó como “testimonial” .

¡Qué cambios vertiginosos produce la política vernácula!: Un  matrimonio que gobernó con mano férrea, sin acatar la ley, escuchar a sus propios ministros y desconociendo a la oposición, en pocas horas, comprueba en carne propia que “la gloria es efímera”.

Con este nuevo escenario, ¿reconocerá (el matrimonio) que todo cambió?; parece difícil que por “meros resultados electorales” giren 180 grados y que de buen talante admita el pase de facturas acumuladas:

·         ¿Aceptarán respetar a los otros poderes (Legislativo y Judicial)?.

·          ¿Modificarán la composición del Consejo de la Magistratura?

·         ¿Incrementarán la coparticipación federal?

·          ¿Devolverán a Buenos Aires los fondos que le viene birlando?

·         ¿Repartirán  el impuesto al cheque?

·         ¿Consultarán los temas de fondo con la liga de Gobernadores?

·         ¿Terminarán  datos dibujados del Indec?

·         ¿Reconocerán como aspirantes a la Presidencia a Reutemann, Da Neves o a otros con los cuales no comulgan?

·          ¿Renunciarán a decretos de necesidad y urgencia?

·         ¿Nombrarán personal idóneo en órganos de control?

·         ¿Designarán jueces independientes para cubrir cargos vacantes?

Dos años difíciles esperan al matrimonio que, en poco tiempo, dilapidó fabulosa adhesión popular.

¿Tan desastroso fue la gestión de los Kirchner? Todo lo contrario; equivocó métodos y fines, como en la expropiación de fondos de las AFJP. Estuvo bien, terminar con el negocio que Menem y Cavallo, regalaron graciosamente a bancos, instituciones crediticias y grupos de poder; lo malo fue que tomaron la masa dineraria para cuestiones políticas, ayuda a empresas amigas sin rendir cuentas, y olvidando que los dueños de esos cuantiosos fondos son los jubilados.

El problema surgió cuando el ex presidente creyó que tenía la suma del poder; Kirchner no sabe negociar (negociar no es imponer) y no está acostumbrado a compartir, consensuar y menos consultar. Su concepción del gobierno no le permite disensos y cuando alguien piensa distinto pasa a tratarlo como enemigo. Vengativo, obcecado, después del voto no positivo de Cobos, en la fijación de retenciones móviles para el campo, enloqueció buscando poner de rodillas a los ruralistas,  acusándolos de las cosas más absurdas.

La pelea con el campo no fue por punto más o menos de coparticipación, realidad que no entienden los asesores de la Casa Rosada, ni algunos de los intelectuales a sueldo del erario público: ya casi no quedan latifundistas. Las miles de hectáreas que pertenecieron a los Bemberg, Machinandiarena, Alzaga, Sola, Pereira Iraola, Martínez de Hoz, etcétera, con la desaparición física de sus titulares, se fueron fraccionando, pasando a manos de descendientes o auténticos colonos.

La verdadera guerra con el campo de desató por la imposibilidad de trabajar libremente, la fijación arbitraria de precios, en detrimento del productor y con carta libre para el lucro de intermediarios y comerciantes; por las trabas que impuso Guillermo Moreno para exportar o las insólitas medidas que nos hicieron perder mercados internacionales, ganados por Brasil, Chile y Uruguay. Kirchner ordenó exterminar  a la Sociedad Rural, Coninagro, Federación Agraria, Carbap, etcétera y solo las ayudó a forjar un movimiento político que ya les permitió tener un ariete integrado por una docena de legisladores; Kirchner, como Eduardo Duhalde, cada uno en su órbita, pueden jactarse de haber inventado, como Mary Shelley, a Frankenstein, el temible monstruo que terminó matando a su propio creador.

También será difícil la nueva etapa porque otros grupos corporativos, CGT, empresarios, concesionarios, etcétera, exigirán reivindicaciones, mejoras dinerarias, que, por falta de plata, no se pueden conceder; estaba escrito que, cuando “la caja” tocara fondo”,  el hombre que llego al pináculo del poder, después de manejar la intendencia de Río Gallegos y la provincia de Santa Cruz, comprendería que no es lo mismo gobernar un Estado de 200 mil personas que un país de 40 millones.

Pero es tarde para lágrimas.

En mi barrio los muchachos dicen que una cosa es ser vivo y otra pasarse de vivo; quizá ello le haya pasado a Kirchner: abusó “de las pioladas”, adelantó las elecciones, inventó trampas para embaucar al ciudadano (listas espejo, colectoras, duplicadas, clones de los opositores para confundir en las urnas y lo más insólito: las candidaturas testimoniales, auténtica estafa permitida por jueces de paja que no se preocuparon en buscar salidas para quedar bien con el poder sin manchar la toga: haber pedido, por ejemplo, que renunciaran a las funciones de gobernador (prohibida por el Art. 43 de la Constitución), ministros, intendentes. Etcétera; los cuerpos colegiados, inmersos en la campaña, no hubieran logrado quórum para tratar las dimisiones…

Ahora, los más alcahuetes  alzan el dedo, acusadores, exigen renunciamientos; son los mismos que estuvieron con Menem y después renegaron del menemismo al convertirse

en “kirchneristas de la primera hora”.

Los más dóciles se rebelan y lanzas furibundas imputaciones.

Quizá, una sola frase, sirva de ejemplo: El pampeano Carlos Verna, ex gobernador y ex senador en tiempos de la Banelco,  acaba de descubrir que “Néstor Kirchner no es discípulo de Perón, sino de Nerón”.

Julio César, apuñalado en el Senado romano, al ver en el grupo agresor a su hijo adoptivo, atinó a preguntar: ¿”Tu quoque, Brutus? (¿tú también, Brutus…?).

Nada nuevo bajo el solo: Kirchner en la década del noventa llamó a Menem el mejor presidente en la historia de la Argentina; en las postrimerías del siglo, fue

elegido por el dedo de Eduardo Duhalde, para aspirar a la Presidencia de la Nación. Aambos los despellejó, trató de exterminarlos…

“El que a hierro mata, a hierro muere”, reza la vieja sentencia…

¿El triunfo de la oposición, abre esperanzas?

Pocas, insignificantes, porque entre Julio Cobos, Mauricio Macri, Francisco de Narváez, Felipe Solá, Reutemann, Da Neves, Carrió, existen más diferencias que entre Carlos Marx y Adam Smith. Y si el ejemplo parece rebuscado o pretendidamente intelectualoide, podemos simplificarla: mas diferencias que entre

Carlos Gardel y Ricky Maravilla…

Por Oscar Gastiarena

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