Básquet, Deportes

Peñarol se durmió una siesta mortal

Lo ganaba tranquilo sin hacer demasiado esfuerzo. Se durmió sobre el final y perdió un partido insólito. Fue 63 a 62 para Gimnasia de Comodoro por la octava fecha de la Liga Nacional de Básquetbol.

Facu_Campazzo                                                             Se lo extraña Horrores

No es el mismo de siempre. Ni por asomo. Es cansador insistir una y otra vez con la falta de Campazzo pero la realidad supera a un equipo que depende por demás del cordobés y eso queda clarísimo con el andar de un equipo que funciona por rachas.

“La Peña” arrancó bien con un par de ofensivas en las manos de Leo Gutiérrez que con dos triples adelantó a los marplatenses.

Rápidamente los sureños se acercaron en el tanteador y el trámite se transformó parejo y con errores.

Promediando el segundo cuarto el boricua Isaac Sosa, con dos triples consecutivos le otorgó algo de luz.

Los marplatenses se durmieron una larga siesta y confiaron en el tiro desde los 6.75, lo que le posibilitó al elenco patagónico que se vuelva a acercar en el tanteador.

Sobre el final del cuarto la pasividad del local en ofensiva se destapó con acciones importantes de Axel Weigand y el extranjero Sossa.

Para jugar el tercer segmento el partido siguió mal jugado y con pocas ideas en ofensiva.

El “Milrayitas” siguió empecinado con el lanzamiento de larga distancia mientras que en Gimnasia Nicolás De Los Santos, uno de los hombres más importantes del visitante, se cargó de faltas muy rápido.

Los dirigidos por Rivero en una ráfaga se pusieron 13 arriba que sirvieron de poco ya que los visitantes limaron de a poco la diferencia por un quedo increíble de los marplatenses.

Muy comprometido en defensa no pudiendo contener a Santiago Scala y los foráneos Jhonson y Clancy.

Y poco en ofensiva. Ya que solo dependieron de los puntos de Gutiérrez y Axel Weigand.

A 2 minutos infracción para el final, los patagónicos pasaron al frente y la gente en el Polideportivo se impacientó en demasía.

En el final definió muy mal sus últimas dos ofensivas mandando a la línea al escolta Shattmann que convirtió 1 de 2 simples, y definió el juego por 63 a 62.

Peñarol no solo paga por no tener a uno de sus emblemas Campazzo, sino que además comienza a sentir el cansancio por tener un plantel demasiado corto.

 

 

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