Arte y Cultura, Teatro

Monólogos recargados

El monólogo humorístico, un género mucho más complejo de lo que parece a simple vista es, antes que nada, pura técnica. Hay que aprender los tiempos del relato, saber dónde, cómo y cuándo quebrar la línea central para asestar los golpes. Sí, es puro efectismo, pero también es inteligencia al convertirse en una narración de sucesos con gran poder de observación. Carlos Perciavalle es uno de sus especialistas.

Con el espíritu del café concert, Perciavalle trajo al teatro argentino, pero especialmente a la televisión nacional (un género bastante poco afecto a las modificaciones) la posibilidad del monólogo, del humor por fuera de la fórmula habitual del capocómico. Y, más riesgos aún, la chispa pop del brillo, la superficialidad de los enormes vestuarios y cierto juego con la identidad bastante inteligente.

Hablar del actor y del género está relacionado con que hoy y mañana, a las 21 en el Teatro Enrique Carreras (Entre Ríos 1828), se presentará [email protected], su nuevo espectáculo en el que reincide con el espíritu habitual. Una lengua filosa, gran velocidad en la dicción de los parlamentos y un humor avasallante, que no parece tener respeto por ninguna convención social. Así ha sido siempre.

Contradictorio en algunos aspectos -hay siempre un placer algo frívolo en su estilo-, Carlos Perciavalle promete para esta propuesta homenajes a Enrique Pinti, Nini Marshall y China Zorrilla, además de una pasada por la actualidad, aunque incorporando la posibilidad de la emoción. Sin dudas, un artitas de primer nivel.

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