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Lo anticipó mdphoy: el Año Nuevo salvó la quincena en Mar del Plata

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A medida que transcurre enero y, con él, el período más activo de la temporada, más valor suma aquel último fin de semana de diciembre, con playas repletas y una sorprendente ocupación casi plena de hotelería y departamentos en vísperas de Año Nuevo.

Se vivió entonces el pico de una quincena que tuvo un arranque anticipado y fantástico, pero que se cierra sin más para festejar que un par de puntos más de turistas arribados que en igual período del año anterior.

El resto, salvo algunos matices, es un calco de lo vivido en los primeros 15 días de 2013: las estadías cortas cada vez más arraigadas, niveles de gasto muy moderados y miradas expectantes -algunas, muy preocupadas- en prestadores de servicios que se habían ilusionado con un repunte más contundente tanto en movimiento de gente como en consumo.

Uno de los ejemplos más notables es el de los teatros. De no mediar una mejora en los próximos días, los productores ya olfatean una de las peores temporadas -si no la peor- de la historia de esta plaza. Para esta fecha, el año pasado había quejas del mismo tenor. Hoy comprueban que aquello en realidad no era tan malo. O que podía ser peor.

El informe oficial del Ente Municipal de Turismo, difundido ayer por la tarde, confirma que Mar del Plata recibió 1.300.000 turistas desde el 1° de diciembre hasta anteayer. La estadística destaca un incremento del 2% con respecto a los arribos logrados en igual período del año anterior. “Estas cifras demuestran que las expectativas que se habían generado para este verano se están afianzando”, señaló el titular del organismo, Pablo Fernández. “Estamos viviendo una buena temporada”, afirmó.

Una de las claves de estas últimas dos semanas ha sido el clima. El sol reinó en la mayoría de las jornadas. En el inicio, altas temperaturas que llegaron a superar los 38 grados. Luego llegó el viento, molesto y a veces fresco, como aconteció en las últimas dos jornadas. No tan grave como para ver las playas vacías, pero lo suficiente como para mostrarlas con una población raleada, situación que sufren desde los que alquilan carpas en los paradores hasta los que venden panchos y helados en la orilla.

Los números globales y fríos del Emtur resultan optimistas. Pero los comerciantes palpitan una realidad algo distinta porque admiten la buena cantidad de visitantes, pero también, y por sobre todo, una demanda moderada que sólo se vuelve interesante y rendidora entre viernes y domingo. Una lógica de turismo de fin de semana que se repite y se acentúa en los últimos años.

No más de cinco noches es el promedio de los pedidos de alojamiento. La tendencia se ve por igual en los hoteles como en las inmobiliarias. En este último sector están los que aseguran que alquilaron tanto o incluso apenas por encima del año anterior. Y los que por lo bajo, al oído y con reserva, reconocen que no lograron igualar el rendimiento de la primera quincena de enero pasado.

“Vamos a tener que agradecer y mucho aquel último fin de semana de diciembre, porque hizo una gran diferencia para la quincena”, confió a LA NACION la dueña de varios hoteles en esta ciudad. Habla de aquellas jornadas que coincidieron con los picos de calor y los cortes de energía eléctrica en Capital Federal. Desde la metrópoli se disparó entonces un éxodo tremendo hacia la costa y en horas nomás la ocupación hotelera trepaba al 95%. Nunca más se logró semejante demanda. Ni siquiera en los dos fines de semana siguientes.

En los paradores se percibe más movimiento los sábados y domingos. Por un lado, con el impulso de los propios marplatenses, que son mayoría a la hora de alquilar carpas -casi el 70% de los clientes por temporada son locales- y aprovechan su jornada de descanso para disfrutar del mar. Por otro, con los turistas que arman valijas y salen para la costa apenas perciben que el pronóstico meteorológico les garantizará jornadas de playa.

Las colas en los restaurantes se ven poco y en puntos muy clásicos. Los comensales no les esquivan a esperas de más de una hora si saben que accederán a un menú que les garantiza una buena relación entre precio y porción, que muchas veces alcanza como para compartir y optimizar el presupuesto.

Uno de los ramos que desnudan mayor inquietud es el de los entretenimientos. En especial los teatros, con casi medio centenar de obras en cartel y más de 20 con títulos y protagonistas de primer nivel. Como ya ocurrió el año pasado en el arranque de temporada, en las funciones de cada noche hay más butacas vacías de lo que se esperaba.

En las boleterías de los teatros como en todos los rubros que viven del turismo esperan ahora que la segunda quincena haga lo suyo y permita tener una ocupación promedio más alta y, fundamentalmente, con viajeros que lleguen con bolsillos más holgados. De otra manera, el camino hacia el cierre del mes será difícil. Y más complicado el año aún para una ciudad que necesita buenos veranos para respirar sin sobresaltos el resto del año.

Ayer, el comienzo del primer recambio veraniego se vio afectado por un choque en cadena en el km 273 de la ruta 11, que dejó 11 heridos e interrumpió la arteria durante varias horas.

Fuente: La Nación

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