Ciudad, Policiales

Investigan tráfico de órganos de un joven estudiante

Consecuencias imprevisibles podría acarrear la muerte de un joven estudiante de abogacía a consecuencia de un hecho accidental, y que al momento de la autopsia le habrían extraído los órganos. Su familia reclama una nueva autopsia, y de confirmarse esas extracciones ilegales se estaría ante un eventual caso de tráfico de órganos y, hecho que provocaría un tembladeral en el ámbito forense platense, el que incluso tendría sus “replicas” en la cúpula policial y el Ministerio de Salud bonaerense.

Según lo publicado por el diario Diagonales al trágico final de Alejandro Galiano, el estudiante de derecho de 23 años que murió al caer por el hueco del ascensor de un edificio céntrico, platense, se sumaron oscuras sospechas sobre un eventual caso de tráfico de órganos: la familia del joven, oriunda de Viedma, radicó una denuncia en fiscalía en la que exige una segunda autopsia al cuerpo. El fiscal de la causa confirmó que ese procedimiento se realizaría en la tarde de este miércoles. Así fue como , un centenar de compañeros de Galiano de la Universidad Católica de La Plata permanecían en el edificio de fiscalía, hasta donde acompañaron a los familiares de la víctima y pedían por el esclarecimiento del hecho.
Galiano murió tras agonizar horas en el hospital San Martín, adonde fue llevado tras desplomarse por el hueco del elevador, desde el quinto piso del edificio de 3 y 53 donde vivía. El hecho ocurrió cerca de las 14 del lunes, cuando por razones que se investigan el ascensor se detuvo entre los pisos 5º y 6º. Ayudado por un vecino Galiano logró destrabar la puerta y desoyendo los consejos se deslizó por un minúsculo espacio intentando hacer pie en el quinto: cayó hacia atrás, desplomándose unos 20 metros.
“No tenemos dudas en la forma en que ocurrió el accidente. Pero la autopsia está llena de desprolijidades y exigimos otra”. Así lo relató luego de un día de desconcierto Patricio Galiano, hermano de Alejandro. Lo que sorprendió a los Galiano fue el informe de la autopsia que el martes llegó a sus manos cuando fueron a retirar el cuerpo, que finalmente no alcanzaron ni a ver. Según Patricio, esa acta carece de legibilidad en las firmas y sellos, no tiene número de matrícula de los médicos que “la habrían firmado” y “apenas” dice que su hermano sufrió un shock traumático. “Ante esa situación, pedimos una nueva autopsia. Fuimos a la (comisaría) Primera, pero ni nos atendieron, y así, a las vueltas, estuvimos todo el día, hasta que llegamos acá a la fiscalía”, contó.
Pero las dudas que generó a la familia el informe de autopsia tuvo un precedente: el de Josefa Granada, mamá del joven. Antenoche, la mujer vio por televisión que en un hospital de Capital Federal había aparecido un hígado para un paciente que esperaba ese órgano. “Tal vez por esas cosas de madre ella comenzó a sospechar. Y en un principio, para nosotros, los hijos, todo era producto de la imaginación, pero hoy nos encontramos con este informe de autopsia y la desatención de la policía que nos llamó mucho la atención”, contó Patricio Galiano
Desde el atardecer del martes corrió la versión de que a Galiano le sacaron órganos. Anoche, ese rumor se acrecentaba entre amigos y compañeros universitarios del joven. Al respecto, Patricio Galiano fue tajante: “Eso lo vamos a saber con una nueva autopsia. A nuestra familia, los médicos del hospital confirmaron que cuando mi hermano estaba en coma cuatro nadie del Incucai llamó. Es muy raro que tengamos que esperar 12 horas para hacer una denuncia para pedir otra autopsia”.
El fiscal Alejandro Marchet, quien tomó intervención en el hecho caratulado como homicidio doloso, confirmó a colegas de Diagonales que los familiares formalizaron una denuncia en la fiscalía para que se realice otra autopsia. Que el cuerpo sigue en la morgue judicial y que los familiares se negaron a retirarlo. “A mí nadie me informó sobre ninguna anomalía al respecto y de haber pasado, tendrían que habérmelo hecho saber. Este miercoles deberá hacerse otra autopsia para saber si las sospechas de la familia son fundadas”.

El trágico accidente
La secuencia de los acontecimientos fue reconstruida en la seccional Primera con la voz de los testigos del hecho: María Ramona Hernández, una mujer que realizaba tareas de limpieza en el 7º A, donde vivía Galiano junto a su hermano, y que bajaba con él en el ascensor; y Bruno Emanuel Botas, un vecino del 4º B que respondió al pedido de auxilio cuando el ascensor se detuvo entre los pisos 5º y 6º.
Por razones que aún no están del todo claras (un corte de luz o un bajón de tensión) el ascensor en el que bajaban Galiano y Hernández se detuvo a mitad de camino entre ambos pisos. Los pasajeros hicieron sonar la alarma, a la que acudió el vecino Botas para ayudarlos. El piso del ascensor asomaba demasiado alto, en el hueco.
Los dichos de ambos testigos coinciden en que una vez destrabadas las puertas Galiano insistió en saltar al nivel del piso 5º al sentirse afectado por una especie de claustrofobia. Cuando lo hizo, uno de sus pies , quedó trabado por la ojota que calzaba. Al intentar zafar de la posición la inercia lo devolvió hacia atrás, adonde sólo había vacío y oscuridad. Botas y Hernández vieron y escucharon todos sin poder hacer nada.
El ruido del cuerpo del joven al caer retumbó en todo el edificio, según explicaron vecinos que tomaron contacto con Diagonales. Lo que siguió fueron varios minutos de corridas escaleras abajo, conmoción y espanto.
El cuerpo de Bomberos de La Plata, ubicado pocas cuadras del lugar, llegó rápidamente. Los efectivos rompieron la puerta del elevador y rescataron al joven, que estaba inconciente. Tampoco tardó en llegar la ambulancia, que lo trasladó al Policlínico San Martín, donde algunas horas más tarde fue intervenido y posteriormente falleció.

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