Carta de Lectores, Ciudad

Hoy hablé con Domingo Parato

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Hablando de historias, como las de mi “Mar del Plata es puro cuento” fíjate que designios tiene la vida… y la eternidad.

Hoy Domingo Parato, mi amigo, está allá, mirándonos, como un querido duende, moviéndose como siempre lo hizo entre  los muros de piedra, eternos como su memoria, pensando con que cosa nueva y maravillosa podía sorprendernos.

Y te cuento…

Una madrugada cuando Mar del Plata sufrió un maremoto, las olas penetraron en un nuevo salón del Torreón, bajo la pedana y mirando al Cabo Corrientes, donde Domingo estaba inaugurando una Marisquería.

Tengo de testigos a “Koki” Gastiarena y Héctor  R .García.

Domingo, mientras el mar se llevaba mesas y  sillas,  el, tozudo,  aferrado a una gran heladera mostrador que contenía exquisiteces marineras, comenzó a flotar entre las embravecidas olas,  tratando de salvar, no el aparato refrigerador, sino las deliciosamente decoradas bandejas con frutos del mar, que desde el día anterior habían estado elaborando con otro “duende” el mítico chef  Félix  Zorrozúa,  con quien estará, allá arriba, preparando “delicatessen” mientras Andrés Larrieu bate cócteles de frutos del cielo con ambrosía ( Son sus amigos-mis amigos).

Por suerte, personal de la cocina consiguió rescatarlo y nosotros lo vimos, pocos minutos después, chorreando agua de mar, tiritando de frío y maldiciendo que el temporal devolviera al mar esos frutos de sus entrañas, deliciosamente elaborados.  Y nos dijo “Chau marisquería…Neptuno  no quiere que funcione…no la abro más….” Y así fue.

Por eso, cuando vuelvo de despedir su cuerpo terrenal, de abrazar a su mujer y sus hijos,  Domingo se me aparece, como  un duende que es, y me cuenta que esta, ahora, tejiendo sogas con hilos de nube para colgar lámparas de luz de luna. Que Félix ya tiene listos los menú de las “tapas”, no madrileñas, sino  vascas  y que Andrés, con frutos del cielo, hace cócteles con ambrosía,  bien batidos con bochas de granizo.

Es que está armando  en las “nubes torre”, un Torreón.

Y me chamuyó  algo que me puso loco.

Encontró la gran barra del bar la “Marina” del Nogaro, (de Luro y Corrientes) que él había comprado una vez en un remate y que fue el gran mostrador de lujo del Pub de los primeros años en el Torreón de acá.

Ese mostrador inmenso, que tanto amé y conocí, ese  de madera de cedro maciza, lustrado a muñeca, con apoya brazos de cuero rellenos de lana, no telgopor, y apoya pies de bronce bruñido, con altas banquetas del mismo cuero-cuero.

Esa barra del Pub que, una vez que él se descuidó,  desapareció.

Pero como en el universo de la eternidad todo es posible, la encontró. Y está armando el Pub.

Y tiene varios amigos que lo están ayudando. Si el “comí” Norberto Astaita le trajo cañas tacuara de Paso de la Patria, (donde fue a pescar y de vuelta tomó el camino de la eternidad. Y se las trajo para hacer el techo del “jardín de invierno”.

Y Juancito Cáceres quiere, al lado del Pub, como hotelero que es y su amigo, poner la “Posada de los Ángeles”.

Y Domingo Parato  me decía: “Venite a la inauguración,  Lucho…acá las aceitunas crecen como las frutillas, acordate  que el cuadro de Bellini de Cristo rezando en el Monte de los Olivos es verdad…hay aceitunas por todos lados y Andrés prepara un “clarito de néctar y  ambrosía”  sensacional, como a vos te gusta…”

Le prometí que voy, más tarde que temprano, pero voy.

Joder…la eternidad no tiene almanaque.

Quelevachaché

LUCHO MARTINEZ TECCO

 

*En mi libro de “cuentos verídicos” menciono la historia moderna del Torreón, hasta que llega a manos de Domingo y hoy, de su familia.

La formal presentación será, como corresponde, y por gentileza de la familia Parato, en el mismísimo Torreón, el 10 de Febrero a la caída del sol. Será, obvio, en homenaje a otro “duende” que se suma a las gloriosas historias del Torreón. Te esperamos con Magnani, ilustrador del libro junto con otros amigos en común.

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