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Frío en la calle y en los comercios: vacaciones de invierno congeladas

siLa economía tocó fondo, aún más en las bajas expectativas generadas turistícamente hablando, durante las vacaciones de invierno, que finalizan este domingo. Los comercios típicos, venta de alfajores, una baja oferta de espectáculos artísticos de jerarquía, las actividades recreativas con escasa asistencia, el ramo textil muy bajo, la gastronomía apenas sobreviviendo y las plazas hoteleras donde la oferta superó a la demanda en todas categorías.

Aún así los sabuesos de la ARM y ARBA, persiguiendo a los pequeños comerciantes para expoliar sus magras cajas en búsqueda de tributos, agotados ya por la AFIP.

Hasta la secretaria de Turismo de la Nación, Patricia Vismara (Pablo Vacante), excluyó a Mar del Plata de los destinos preferidos, entre quienes se movilizaron en estas vacaciones, que culminan el próximo domingo. Ya no hace falta esperar el final, las conclusiones son verdaderamente desalentadoras. En la calle Güemes, los comerciantes ya acusaron el deceso. Es un termómetro de cuándo andan bien o mal las cosas. ¿ ¡¡¡ Si se quejan en Güemes !!! ? ¿Qué queda para el resto?

De cara al futuro, a nadie le escapa un proceso electoral en pleno desarrollo, cautela y preservación en el gasto. Agosto primero y octubre después, están en la agenda antes que los fines de semana largo y lo que sobrevendrá. Los síntomas en el aumento de los combustibles, en el valor del pan, el fracaso del congelamiento de precios, el dólar paralelo que es indomable, impactan sobre la construcción y la actividad inmobiliaria, son sinónimos de índices negativos.

¿Qué verano nos espera? Y ahora en invierno se fueron más de los que llegaron. ¿Esa tendencia se pronunciará? Depende de la marcha de la economía, los desajustes se pagarán a partir del 27 de octubre, como ocurre con el cepo cambiario, instalado hace 2 años. La balanza de comercial de energía y turismo son francamente desfavorables, por allí se fugan miles de millones de dólares de reserva. No hay nada para celebrar, y demasiado poco para esperar.

 

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