Carta de Lectores

En el país de Serendipity eligen una vicepresidenta

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(Cuento corto “de ficción invertida”)

En el país de Serendipity había un Presidente viudo llamado Cristian Austeridad que había sido elegido democráticamente en un primer período de gobierno. Arrastrado por las posibilidades de poder obtener un triunfo durante otro período decidió ir a las próximas elecciones y presentar su candidatura.

Cristian Austeridad era un hombre grande desalineado en su vestimenta y cuidado personal, que pasaba rápidamente de salidas jocosas como por igual se transformaba en agresivo y autoritario en cuestiones de gobierno, al punto tal que se lo podía caracterizar de autócrata. Llegado el momento de conformar su lista de candidatos, necesitaba un compañero de fórmula que al final terminó siendo una compañera.

Sabemos que Cristian Austeridad y su fallecida esposa era una sociedad económico política admirable que además tenían casi una desmedida ambición por el poder y el dinero, más allá de que su relación conyugal hacia adentro estaba quebrada y cada cual tenía sus afectos y amores cubiertos por un manto muy cuidado, en función del importante espacio que ellos representaban para Serendipity.

Se pensó que Cristian Austeridad iba a llevar como compañero de fórmula a alguno de sus cásicos y viejos integrantes pertenecientes al Partido Luperca, generándose por esta razón una fuerte expectativa por parte de quienes lo acompañaban en su misión de gobierno y básicamente el día que lo iba anunciar en su quinta de Los Olivos.

El número de los que tenían posibilidades de acompañarlo en la fórmula era innumerable, espectro que abarcaba desde Aníbal Bigote hasta el más impensado componente de quienes estaban en distintos cargos, siempre en la convicción de que podía ser un viejo integrante del Partido de Luperca. Sabemos que Cristian Austeridad sentía como corresponde una atracción hacia el sexo opuesto, cosa normal desde lo afectivo y biológico, máxime sabiendo que con su desaparecida esposa la relación afectiva-dermatológica estaba muy deteriorada, al punto tal que si esto se hubiera expresado en una vida normal y no pública, se podría decir que cada cual andaba por su lado, salvo en los momentos de defender los intereses de la sociedad económica-política que ellos mantenían.

Es así que Cristian Austeridad tuvo algún encuentro entre sábanas para satisfacer la demanda de sus hormonas con su Secretaria de Estado Elisabet Oximoron, quien  era muy seductora y desopilante en algunos aspectos, tal como gustarle tocar la guitarra, cantar, saber hacer tareas de disck jockey y también arrastraba irregularidades de gravedad lindantes con lo delictivo en su vida pública y que mas allá de que no proviniera del Partido de Luperca, tenía una estrecha relación con ella en función del espacio político que compartían y las satisfacciones que tenían debajo de las sábanas.

Así fue que aproximadamente un par de días antes de cerrar las listas presidenciales para la República de Serendipity, Cristian Austeridad decide dar el nombre de su compañera de fórmula desde su residencia de Los Olivos Grande fue la sorpresa cuando en vez de compañero eligió compañera y más grande aún fue porque Elisabet Oximoron no provenía del Partido de Luperca, pero si tenía muchas ambiciones de los beneficios del poder, cosa que ya había demostrado en otros cargos, inclusive en la Alcaldía de Mirando al Mar donde había cometido ciertos desórdenes económicos en la construcción de viviendas desde su cargo.

Lo que nunca pensó Cristian Austeridad, era que esos encuentros entre sábanas que había tenido con Elisabeth Oximoron lo dejarían tan dependiente de ella, porque desconocía la personalidad perversa de Elisabet, la cual era capaz de dejar trascender los encuentros entre sábanas al pueblo de Serendipity, lo que a Cristian Austeridad lo perjudicaba, con  el agravante que traería aparejado el desagrado de ciertos ciudadanos de Serendipity y de afiliados a Luperca, que tanto querían a Ernestina, la fallecida esposa de Cristian Austeridad.

Así transcurre el tiempo y Elisabet Oximoron siempre ávida e insaciable de gozar de los beneficios que otorga el poder, comete actos similares y mas agravados a los realizados en la Alcaldía de Mirando al Mar. Cristian Austeridad consiente de esto y sabiendo los inconvenientes que esto le podría acarrear se vio impedido de reprender a Elisabet Oximoron porque ya sabía cuál iba a ser su proceder.

Así fue como Cristian Austeridad no tuvo otra alternativa que no fuera la de defender implícitamente e incompresiblemente a Elisabet Oximoron hasta las últimas consecuencias con todas las desventajas de ello. Esto nos lleva a recordar un viejo dicho popular que no es muy formal en su decir, pero que se expresa así: EN POLITICA, DONDE SE COME NO SE…

N.A.C.P

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