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El Obispo expresó su espíritu filial, afecto y adhesión plena al Papa Benedicto XVI

Cientos de fieles participaron ayer de la misa de San Pedro y San Pablo, que presidió Monseñor Antonio Marino en la Iglesia Catedral. En toda la Iglesia Católica, se reza en este día por el sucesor de Pedro, el Papa Benedicto XVI. Con un cuadro del Sumo Pontífice, ubicado al pie del altar se resaltó su figura y la intención especial por su ministerio.

“Celebramos hoy la solemnidad del martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo, quienes constituyen un símbolo de la unidad y de la catolicidad de la Iglesia”, y añadió, “aunque no hayan muerto el mismo día, desde remota antigüedad se los celebra juntos. Siendo distintos por origen, oficio y temperamento, por trayectoria y cultura, y por funciones dentro de la Iglesia, son también inseparables en la proclamación de la misma fe, en su pasión por Cristo y por su grey, en el testimonio de la sangre derramada”.

Luego el Obispo explicó que esta solemnidad coincide también con el día del Papa “y por eso reservamos para él un especial recuerdo ante el Señor, lleno de espíritu filial y de afecto. En mi carácter de obispo de esta diócesis de Mar del Plata, quiero expresar al Santo Padre Benedicto, mi reconocimiento de su persona como cabeza del colegio de los obispos y vicario de Cristo. En nombre de todos los bautizados, expreso nuestra adhesión irrestricta a su luminoso magisterio en horas de eclipse de la verdad, y junto con todos los fieles, reconozco su potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal, sobre toda la Iglesia”.

“En esta etapa dolorosa, que muchos llaman poscristiana, asistimos a una demolición planeada de los valores que durante siglos dieron cimiento a la cultura occidental. La ideología del progreso se ha hecho presente en la magistratura y en las aulas universitarias, en la mentalidad de los dirigentes políticos, en la legislatura y en los medios de comunicación social. Su resultado no es el auténtico progreso sino el retroceso moral. Pero alguien desde la cátedra de San Pedro nos guía con palabra segura para no temer ni naufragar ante el oleaje del relativismo moral y de la expulsión de Dios de la cultura”, concluyó diciendo a los fieles Monseñor Marino.

 El Cottolengo Don Orione y la Hermanas de la Caridad fueron premiados

 En el marco del premio “Pastoral  de la Mujer” que anualmente entrega este grupo católico; el Pequeño Cottolengo Don Orione y las Hermanas Misioneras de la Caridad fueron reconocidos ayer, por su servicio a la vida y a la dignidad de las personas. La entrega de distinciones se realizó en el salón de Cáritas Catedral.

Luego de la presentación de la artista marplatense, Eva Triguero con su repertorio musical; se brindó un espacio para que tanto el “Hogarcito”, como las voluntarias de las Misioneras de la caridad detallaran cómo trabajan y cuál es el espíritu que impregnan sus obras. Posteriormente se les entregó el premio.

El Presbítero Jorge Farfan, director del Pequeño Cottolengo, ubicado Matheu 3330 se mostró muy agradecido y resaltó lo “providencial y propicio” de este día de premiación que coincidió con el Día del Santo Padre ya que uno de sus votos religiosos es de “fidelidad al Papa”. El sacerdote, remarcó el espíritu de San Luis Orione a través del fundador del Hogar, Padre Adolfo Gigón, quien tuvo “el deseo de tener este faro de caridad”.“Buscamos promover la dignidad del hombre, enfermos, discapacitados, devaluados, marginados, necesitados de asistencia de cuidado y promoción.  Por supuesto también cuidamos la espiritualidad, aunque para ingresar al hogar no se le pregunta cuál es su creencia religiosa, sino cuál es su nombre y su dolor”. Farfan detalló que hay 24 residentes permanentes del hogar, y 6 que participan del centro de día. Hay espacios, a cargo de profesionales, de música, cocina, oficios, gimnasia, natación, entre otros.

Por su parte, las voluntarias del “Hogar María de la Paz” perteneciente a las Hermanas Misioneras de la Caridad, ubicado en Calle 214 n° 4110,  manifestaron que allí se atiende a 13 enfermos terminales de VIH. “Nosotras estamos al servicio de las hermanas ayudándolas en todo y aprendiendo de ellas a trabajar siempre con una sonrisa en los labios. Se respeta la consigna de su fundadora, Madre Teresa de Calcuta, con escasez de palabras y abundancia de acciones” expresó una de las voluntarias que junto a más de otras treinta colaboran con las religiosas en la atención de los desprotegidos y marginados.

 

 

Un comentario

  1. Es cierto Mñor Marino. Pablo hacía toldos y Pedro era pescador. Ambos fueron de lo más importante de la Iglesia primtiva. No sé si Ud lo hizo, pero bueno hubiera sido leer alguna de sus epístolas (Efesios o la 2da de Pedro) Bien dijo Ud acerca de su origen, su oficio, su muerte, ambos fueron martirizados. Quizás corresponda ser hacedores de la Palabra antes que seguidores de tradiciones.

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