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El Inidep volvió a bajarle el pulgar a las vedas móviles de merluza

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La posibilidad de implementar vedas móviles de merluza, con una estructura dinámica de aperturas y cierres, fue nuevamente descartada por el Inidep y consecuentemente por el Consejo Federal Pesquero.

Desde el instituto consideraron que la propuesta formulada por Cepa y Caipa sobre el cierre del año pasado no era viable. La decisión se sustenta en las limitaciones operativas de seguimiento, más que en cuestiones biológicas puras.

“Los datos necesarios para establecer una veda (móvil) deberían ser generados por los buques de investigación del Inidep, los que por cuestiones operativas y del cronograma planificado de campañas no siempre están disponibles”, expresaron en ese sentido.

Es decir, la entidad reconoce no disponer de los medios suficientes para la toma de información que avale flexibilizar el área de veda permanente, que ya lleva diecisiete años y, además, en crecimiento. Su última ampliación data de 2009.

Para los científicos, que las tasas de mortalidad por pesca sobre la edad 1 disminuyeran entre 2007 y 2012 es el resultado del progresivo aumento del área y la disminución de la captura incidental de merluza en la pesquería del langostino en los últimos tres años.

Bajo ese paragua, descartan introducir alternativas de manejo: “La implementación de vedas móviles en el tiempo y en el espacio requiere de la generación y el análisis constante, y en tiempo real, de la información acerca de la distribución de los juveniles, y además, de un mecanismo administrativo que permita la rápida toma de decisiones”, continúa la respuesta enviada al Consejo.

También apuntan que no todos los juveniles se encuentran dentro de la veda fija. Particularmente durante 2013, según datos del Programa Observadores a bordo de la flota fresquera, el descarte promedio fue cercano al 14% con una talla media de 32 cm, siendo los rectángulos estadísticos con mayor registro de descarte el 4158 (30%), 4660 (24%), 4157 (22°A) y 4258 (21%).

La propuesta de las cámaras justamente giraba en torno a la apertura y/o cierre temporal de zonas para minimizar el impacto sobre el stock.

Sin embargo, según evalúa el Inidep a partir de sus propias limitaciones operativas, la presencia de ejemplares en crecimiento ha revelado ser muy dinámica, por lo que una implementación de veda tardía podría provocar efectos totalmente contraproducentes a los deseados.

Fuente: Pescare

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