Ciudad, Opinión

El engorro de volar

Tenia que hacer un viaje, programado con tiempo, por Aerolíneas Argentinas saliendo hora 10 desde Mar  del Plata  a Bue, y debía empalmar con servicios terrestres  a Santa Fe, reservados y acomodados en tiempo y forma.

Amablemente, pero con ojos de mucha fatiga, la recepcionista de AA en el aeropuerto Astor Piazzolla me dijo “viene con retraso…saldrá, tal vez, a las doce y algo…”
Chau conexiones, chau boletos,  chau todo. Ante mi desazón, me ofrecióo el teléfono (por mi salud mental no uso celular) y me comunique con mis anfitriones en Santa Fe anunciando la no llegada y el posible arribo en  otro horario.
El avión,  procedente de San Pablo, Brasil ( ¿?¿?!!!) llego doce y veinte y salió doce y media pasadas.
A la una y monedas estábamos en Buenos Aires, donde con el llamado de “pasajero recientemente arribado de,,,” me encontré con un mensaje de mis anfitriones  “ anda a un ciber  y  comunícate”
¿Ciber?— si señor,. Allá…..” me dijeron,  y alla fui.-
Una cuadra cargando equipaje por un pasillo atestado de gente furiosa, turistas enojados, maldiciendo en  idiomas varios, frustrado  rumbo al Calafate, Bariloche, Mendoza,el  país profundo, como dice Cristina, Todo.

En el ciber, el amable consejo en un mail: “anda a retiro y tomate el micro”.

Tenia uno a las tres de la tarde, había perdido el de la una y el de las dos. Si no me apuraba, perdía  ese también.
La boletera  del micro me vio la cara, la barba blanca, el bastón y se conmovió. Me pidió el boleto perdido y, sin cargo, me emitió uno nuevo , para el de las tres. Que me pondría en mi destino, Rosario, con tres horas de atraso.
De alli en adelante, todo bien. Me estaban esperando me llevaron,me llevaron a Casilda,  me atendieron, hice lo que tenia que hacer, y me pusieron de vuelta en Baires, el día y a la hora convenida, pero por tierra.  Para tomar el Aerolíneas  Mar del Plata al día siguiente a las 8.35.  Dije 8.35.
A las siete y media el aeropuerto era un despelote, cientos, miles de pasajeros turistas y que se yo, tratando de hacer colas,  de cien metros,  para hacer un “check in” que llaman a eso.

Yportodos lados  mas protestas, mas maldiciones, mas peleas, mas turistas enfurecidos maldiciendo en alemán, en chino, en italiano ( a esos los entendía, eran un grupo e iban a Calafate y lo mas liviano que dijeron de la argentina, el turismo, los aviones, la empresa del Estado y todo eso fue que” no volvían mas y le iban a decir a sus amigos que no vinieran nunca,  que era todo muy lindo, pero viajar era imposible…”

El vuelo bue. mdq marcado para las 8,35, supe,  a las nueve y media, (cuando me toco el turno en la cola) , que a lo mejor saldría a las  9,20 (¿¿?¿?¿) de una plataforma cuyo numero no se sabia, y que dirían por el parlante. Ese donde el que habla se cree que esta relatando  una cerrera  y no se le entiende nada.
Al final salimos a las 11 y media, el avión no era de Aerolíneas, era de Austral, el asiento marcada estaba ocupado por alguien con la misma ubicación (4c) y para compensar  mi no protesta, me regalaron un jugo cepita adicional. Que me vino  muy bien, era mi desayuno.

Por eso, como la cosa siga como esta, yo al menos, me borre de la cabezota eso de que “volar es un placer”.
Y estoy pidiendo cita con mi clínico, mi sicólogo y mi siquiatra, para que juntos me  receten una pócima que me cure y me  devuelva las ganas de decir eso que, precisamente fui  a pregonar en el viaje que hice:   “Que el turismo  es salud  y te da felicidad”
Hoy por hoy, en el aire al menos, un imposible.
Salvo que al asunto  le meta manos el barba, que esta arriba, mucho más arriba, y ve que le están usando el cielo para hacer irresponsables  e ineficientes payasadas.
Quelevachaché
(y anda a cantarle a Gardel).
Lucho

luchoChou

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