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El 60 % de los marplatenses asegura sentirse bien

El 46,3 % de los marplatenses asegura sentirse bien y el 13,9 %, feliz. Así lo revela un estudio desarrollado telefónicamente por la Consultora Ayala donde se indica que el principal motivo de bienestar está asociado a su grupo familiar y en menor medida a factores económicos. Sólo 13,9 % admite su malestar, angustia o tristeza.

Por el contrario a lo que se palpita en las calles, este informe revela que el 60,2 % de los marplatenses presenta una situación de bienestar favorable, cuyas razones en todos los casos están mayoritariamente asociadas a cuestiones de índole personal. En contrapartida, los que admiten atravesar un período emocional inestable acusan motivos asociados a lo privado como falta de trabajo, problemas de salud y familiares.

El estudio fue elaborado mediante una muestra probabilística segmentada por circuito electoral con técnica de recolección telefónica, que alcanzó 407 personas que residen en Mar del Plata. Por fuera de los porcentajes mencionados, el resto arriesgó que su estado emocional se encontraba desanimado, decepcionado, con incertidumbre, expectante, preocupado, confundido, indiferente, entre otros sentimientos negativos.

En detalle, el 68,1% de los que se encuentran bien exponen que esa sensación positiva está asociada a que su familia vive sin sobresaltos, el 30,4 % que tiene salud, mientras que el 21,7 % confiesa estar motivado por tener trabajo y el 10,1% alegó cuestiones individuales.

Esos motivos también se trasladan entre los que aseguraron estar directamente felices: el 81 % arriesgó que ese estado está vinculado a que su círculo familiar se encuentra bien, el 23,8 % adujo motivos personales, el 23,8 % cuestiones de salud y el 19 % que tiene trabajo. El 9,5 % restante confesó que esos sentimientos están ligados a motivos religiosos.

Para la licenciada en Sociología Eva Ayala, jefa de proyectos de la consultora, que el grupo familiar sea el principal motivo de bienestar habla de dos cuestiones: “por un lado la fragmentación social y el individualismo se hacen presentes, pero a la vez se visualiza que estamos en proceso de recuperar una institución como la familia que ha venido vapuleada en el transcurso de la historia por la búsqueda de oportunidades”.

Para el 13,9 % de los entrevistados que confesaron su tristeza, malestar o angustia también las razones están asociadas a cuestiones anteriormente descriptas: problemas familiares (33,4 %), motivos personales (28,6 %), falta de trabajo (23,8 %), problemas económicos (23,8 %) y salud endeble (9,5 %).

“Para bien o para mal, otra señal de individualismo es que si bien el trabajo como motivo de bienestar o malestar tiene implicancias sociales, en este caso está expresado por los encuestados desde un lugar personal y no desde una preocupación colectiva como podría ser ‘hay trabajo’ o ‘no hay desempleo/desocupación’”, comentó Ayala.

Según datos de segmentación que parten de esta encuesta, los hombres son los que presentan una mirada más positiva que las mujeres: el 75,4 % apuesta a sentimientos positivos, mientras que un menor porcentaje del sexo femenino (60 %) se ubica en ese estado. En tanto, aunque sólo el 7,3 % de las mujeres se encuentra en estado regular, una aún menor incidencia se observa en el ámbito masculino, con 4,3 %. Por último, el 31,7 % de las encuestadas optaron por considerar su estado negativo, contra 20,3 % del sexo masculino que se ubicó en esa categoría.

Más allá de las diferencias marcadas entre hombres y mujeres, Ayala insistió con que “los motivos que inciden en el estado de ánimo demuestran que a pesar de estar más ligados a instituciones primarias como la familia, se nos están escapando las posibilidades de comprometernos con el otro y con la sociedad, ya que estamos centrados en nuestras preocupaciones individuales y no colectivas”.

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