Ciudad

El 54,9 % de los marplatenses cree que hay que aumentar las multas

Uno más. Uno de los tantos accidentes que a diario se suceden en las calles de Mar del Plata. (foto: www.elretratodehoy.com)
Uno más. Uno de los tantos accidentes que a diario se suceden en las calles de Mar del Plata. (foto: www.elretratodehoy.com)

Quieren mano dura mientras navegan en una mar de contradicciones. Piden más rigor pero lo cuestionan cuando les toca y los accidentes no cesan. Asimismo se delegan responsabilidades: el 52,4% de los encuestados asegura respetar las normas pero de ese mismo universo, el 90,2% dice que los demás no lo hacen. El 99,1% admite que el tráfico vehicular es un problema en la ciudad. Mientras tanto, mucha demanda, poca mea culpa. Y nada se modifica.

Los accidentes de tránsito se mantienen en forma sostenida, con cifras que promedian los 2000 siniestros mensuales y 140 víctimas fatales al año, según los registros de todas las seccionales policiales y compañías de seguros. Estas cifras, como bien se sabe, no son exactas teniendo en cuenta que sólo se contabilizan las muertes en el acto o inmediatamente después y no las de aquellos individuos que permanecen días internados y que fallecen como consecuencia de complicaciones tras un hecho fortuito en la vía pública.

Con este panorama, la mayoría de los marplatenses encuestados por la Consultora Ayala, durante una reciente investigación realizada este mes, no escatiman en pedir más rigor para frenar el caos vehicular, pero poca rigurosidad se imponen a sí mismos frente al volante. Sus dichos parecen veraces, pero las calles dicen lo contrario. En tanto consideran al tráfico un problema de todos pero producido por los otros, cuya ecuación los exime de toda autocrítica: “es el otro el culpable, incluso de mi propio error”. En lo que no hay contradicciones sino, por el contrario, casi unanimidad, es que observan un problema coyuntural que cada vez se acentúa más y que espera soluciones.

Según el relevamiento privado, el 61,9 % de los encuestados consideró que el tránsito en la ciudad empeoró respecto a un año atrás, un 22,1 % cree que se mantiene a niveles constantes contra un austero 5,5 % que supone que está “igual de bien” que hace doce meses atrás y un 8,8 % que incluso reconoce una mejora con respecto al 2008.

Es un hecho que prácticamente la totalidad de la población encuestada supone que la siniestralidad vial es una problemática en las calles: “El 99,1 % de los individuos relevados constató que se trata de un problema, contra un irrisorio 0,9 % que no lo considera un conflicto para la vida en comunidad entre los marplatenses”, informó la licenciada en sociología Eva Ayala, directora general de la Consultora.

Otro indicador más que curioso se da en lo que se refiere a reglamentaciones de tránsito. Es que la mayoría de los relevados (90,2 %) acuerda que hay normas pero no se respetan, contra un 6,3 % que entiende que los problemas derivan de que no existen legislaciones suficientes hasta el momento. Mientras tanto, un 2,7 % apunta a la opción que no hay suficientes normas para regular el tráfico vehicular y a la vez, las que hay, no se cumplen.

Uno de los datos más contradictorios con lo que se observa en la vía pública es precisamente el que habla de la responsabilidad individual: sobre el total de los conductores encuestados, el 84,9 % se exculpó diciendo que respeta generalmente las leyes de tránsito, mientras que 12,4 % expresó que sólo a veces y apenas 2,2 % admitió que infringe las reglas del sistema. El interrogante es: si estuvieran excluidos de la mirada escrutadora de un estudio de estas características, ¿qué porcentaje de ese 84,9 % asumiría que no siempre actúa en favor del orden social?

Ahora bien, al momento de evaluar la conducta ajena, el dedo acusador está a la orden del día. De ese estudio base se determinó que si bien una mayoría se autodefine como respetuosa de las medidas reglamentarias, acusa a sus pares por mala conducta: el 72,7 % de los consultados está convencido de que los demás vulneran las normas, mientras un 25,4 % menciona que a veces y solamente un 1 % cree que la gente maneja correctamente. La encuesta determinó que hay un lugar, aunque minúsculo, para los indecisos: un 1 % es cauto al momento de responder y confiesa que no sabe.

Más rigor

Curiosamente, en una época en la que se debate sobre la necesidad de revisar historicismos para educar, no censurar y no reincidir en malas conductas, es notable la necesidad de la gente. Sobre el total de las personas que participaron en la encuesta domiciliaria, el 54,9 % confesó estar de acuerdo con aquellos que piensan que para frenar las incidencias sobre accidentes de tránsito es necesario aumentar las multas por infracciones (incluso de esa franja un 19,5 % está “muy de acuerdo”). El 25,7 % arriesga que esa decisión no sería conducente a los fines de regular la circulación de coches, mientras que un 19 % asume una actitud menos arriesgada: no están ni en acuerdo ni en desacuerdo con esa posibilidad.

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