Carta de Lectores, Opinión

Ciudad libre de humo de cigarrillo

En primer lugar debo aclarar que no fumo, me molesta el humo del cigarro y no represento a ninguna tabacalera. Estoy  totalmente de acuerdo en darle un marco legal al derecho natural del ciudadano a respirar aire sin sustancias nocivas, pero no solo por las que se originan a partir de la combustión de un cigarrillo, sino también por las que se generan a través de otras actividades. Deberíamos recordarles a nuestros funcionarios municipales que por ejemplo, la quema de residuos plásticos también origina sustancias que aún presentes en concentraciones mínimas en la atmósfera, son extremadamente  tóxicas, y que esas sustancias están en el aire (inclusive dentro de nuestras casas)  más frecuentemente de lo que suponemos. La presencia de las mismas se debe principalmente a la quema periódica de sectores del basural municipal a cielo abierto, localizado al sur de la ciudad, que se encuentra desbordado en su capacidad desde hace años.

Todo Estado eficiente que valore realmente la calidad ambiental de sus ciudadanos y mande a fumar afuera a los fumadores, seguramente ya no contará con basurales a cielo abierto, el servicio de red cloacal y de agua potable estará al alcance de todos los vecinos, existirá y se hará cumplir un ordenamiento territorial que restrinja el uso de tierras no aptas para asentamiento humano, los desechos cloacales tendrán un adecuado manejo antes de su eliminación al medio, si el manejo de los desechos aún no es eficiente y se eliminan al mar, la comuna diariamente comunicará a los vecinos que playas presentan riesgo de balneabilidad por alta concentración de coliformes en sus aguas, los vecinos de los barrios mas alejados del núcleo urbano no convivirán con transformadores eléctricos en desuso repletos de PCB (la sustancia sintética mas tóxica que se conoce), el área municipal encargada de controlar los ruidos molestos contará con el equipamiento necesario (por ej. decibelímetros) para realizar su función, los espacios públicos lucirán prolijos, se respetará el máximo de altura para edificar en zonas residenciales, no se permitirán construcciones que degraden el paisaje natural (como sucede en la barranca de Playa Varese),  se limitará la construcción de edificios en zonas con baja presión de agua, etc., etc., etc.

Celebro la iniciativa de nuestros representantes de comenzar a cuidar, por lo menos, algo del aire que respiramos. Al mismo tiempo me pregunto porque otros problemas de esta índole ó más graves llevan más de 20 años sin resolverse, o peor aún, algunos están resueltos pero solo en lo administrativo.

Será tal vez, que se prefiere mirar hacia otro lado y legislar sobre asuntos, que aunque no menores no originan conflictos entre sectores de la comunidad, no hay intereses que los divida, la normativa implementada en otro municipio se puede bajar fácilmente de Internet sin modificarla demasiado para luego convertirla en ordenanza en el nuestro. No es necesario capacitarse en el tema, no hay inversión municipal alguna, el tema tiene prensa y hasta los muestra como agentes responsables en política  ambiental.  Todo bien, pero nuestra realidad ambiental nos señala que la promulgación de este tipo de ordenanzas en forma aislada, es casi, casi, como querer tapar el sol con las manos.

Marcelo Lucero
DNI: 17.288.725

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