Ciudad, Información General

Celebración de Corpus Christi

También se desarrollará la procesión con el Santísimo Sacramento por las calles del centro de la ciudad. Este año será la primera oportunidad en que el nuevo Obispo de Mar del Plata Monseñor Antonio Marino, participe de esta multitudinaria misa y de la procesión.

 Llegados de todas partes de la ciudad, participarán todos los movimientos e instituciones laicales con los estandartes y banderas que los identifican. Como se realiza todos los años, primero será la misa y luego habrá un recorrido por las calles del centro; el Santísimo Sacramento es llevado en andas y acompañado por los fieles que van rezando y también cantando, luego se retorna a las escalinatas de la Catedral donde el Obispo imparte la bendición a todos los presentes. De esta manera, como explica Monseñor Armando Ledesma, recientemente nombrado Vicario General de la diócesis, “en esta solemnidad del Corpus Christi damos testimonio de nuestra fe y amor a Jesús presente en el Santísimo Sacramento”.

La celebración del Cuerpo y la Sangre de Jesús

 

Esta celebración de la Iglesia Católica venera el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Como solemnidad fue establecida en 1264 por Urbano IV para celebrar la presencia real y, al mismo tiempo, sacramental de Cristo en la Eucaristía. Es común en este día que se realicen procesiones llevando por las calles el Santísimo Sacramento.

La procesión adquiere en esta fiesta un significado especial, fundamentalmente porque se lleva a Cristo presente en la hostia, pero también porque es la única vez en el año en que el Santísimo es sacado del templo. El objetivo es bendecir públicamente a la ciudad, y que los fieles manifiesten la adoración a Jesús en este sacramento.

Su Santidad, Benedicto XVI expresaba en la homilía del año pasado, “en la procesión, seguimos este signo y de este modo le seguimos a Él mismo. Y le pedimos: ¡guíanos por los caminos de nuestra historia! ¡Vuelve a mostrar a la Iglesia y a sus pastores siempre de nuevo el camino justo! ¡Mira a la humanad que sufre, que vaga insegura entre tantos interrogantes; mira el hambre física y psíquica que le atormenta! ¡Da a los hombres el pan para el cuerpo y para el alma! ¡Dales trabajo! ¡Dales luz! ¡Dales a ti mismo! ¡Purifícanos y santifícanos a todos nosotros!”. De esta manera en la procesión, se manifiesta el aspecto universal de la presencia eucarística, Dios está siempre en camino hacia el mundo y atento a las necesidades de todos.

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