Política

La complicación de los 4 cuartos que puede hundir a CAMBIEMOS en Mar del Plata

Las movidas políticas de María Eugenia Vidal en Mar del Plata, son resistidas entre la tropa propia y sus aliados, mientras que son festejadas en la oposición. El destrato político y personal que Mariu le prodiga al intendente Carlos Arroyo, es observado con particular interés en el monitor electoral de Casa Rosada.

Luego del desdoblamiento, que se cayó como un piano, comenzaron a circular en los corrillos de los agudos observadores políticos, las consecuencias de otras decisiones de la gobernadora. La insegura participación de Arroyo dentro de CAMBIEMOS, podría abrir una dinámica inesperada en la inminente contienda electoral.

Para junio falta poco y las PASO son el 11 de agosto. ¿Qué hacemos con Arroyo? Es una de las preguntas que despierta mayores interrogantes. Imaginan que si el intendente, que llegó en las faldas del PRO, queda afuera de la coalición, deja abierta la chance de los 4 cuartos, o sea 4 aspirantes que estarían en el orden del 25 %, o menos. Es sólo una variante de distribución de los 3 tercios. Un jugador más.

Esta alternativa podría aumentar la chance de una eventual victoria de la candidata K, muy posiblemente Fernanda Raverta, con poco más del 20 % de los votos. No obstante, no habría que descartar cómo cierran Abad y Baragiola, y el rendimiento del tándem que proyectan Pulti y Ciano, en la rama massista o peronismo alternativo.

En este  último caso sospechan, que al hombre de la ancha avenida del medio le tomó la fiebre alta: dijo que los votos del actual concejal y del ex intendente se suman luego de las PASO. Últimamente Massa anda mucho en coche, escuchando a Arjona, así que puede desvariar mientras suma miles de kilómetros.

Arroyo lleva “in pectore” su decisión, no depende de nadie. Conoce su capacidad de daño y sólo quiere estar en el orden del 20 % (en este caso sería 1/5 o 20 %), cuando llegue el momento de las definiciones.

“Siempre hay algún gaucho en estas pampas que se acerca a ayudar” arriesgan en su entorno, donde especulan que si miden 20 % con la impiadosa campaña en contra, en la recta final pueden tener 2 consignas: escupirle el asado a quienes lo han combatido y hasta festejar en el mejor de los casos, lo cual es improbable, pero no imposible.

En Balcarce 50, no quieren sentir un impacto de esa naturaleza, por alguna torpeza de índole política, gestada en sus propias entrañas. A ninguno de los calificados analistas se le escapa la tradición marplatense de cortar boleta.

 No sería bueno para Macri, ir a una eventual segunda vuelta, con el peso durante la campaña de haber perdido Mar del Plata, puede doler más que dejar alguna provincia en el camino.

Hagan juego señores. Úuuultimo pase, úuuultima bola.

 

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