Arte y Cultura, Cine

¿Qué te pasa gato?

Por Cristian Ariel Mangini

Como perros y gatos: la venganza de Kitty Galore (Cats & dogs: the revenge of Kitty Galore

Como perros y gatos: la venganza de Kitty Galore (Cats & dogs: the revenge of Kitty Galore / 2010 / Estados Unidos, Australia / 82 minutos)
Director: Brad Peyton
Guión: Ron Friedman & Steve Bencich. Basado en los personajes creados por John Requa y Glenn Ficarra.
Reparto: Chris O’Donnell, Jack McBrayer, Malcolm Stewart, Kiernan Shipka.
Sala y horarios: Cines del Paseo (-en 2D- todos los días: 16:15, 18:10 y 20:00. Sábado y domingo también: 14:20) Cine Ambassador (-en 3D- todos los días: 15:30, 17:25, 19:30. Sábado y domingo también: 13:40)

Hace unos años se estrenaba el film Como perros y gatos, que fue repetido numerosas veces por la televisión en horarios vespertinos del domingo, cuando se pretende apuntar a una franja “familiar”. Básicamente, era animación digital con animales domésticos que se intercalaban entre escena y escena para dar esa cuota de realismo cuando interactuaban con seres humanos, y esa cuota de fantasía cuando interactuaban entre ellos “hablando”, “disparando” o “dando órdenes”. En fin, la cuestión es que se trataba de una película de espionaje para chicos con algún que otro gag divertido y secuencias de acción que sin ser muy inspiradas eran correctas. No había muchas ideas pero entretenía aprovechando el enfrentamiento entre mascotas, con gatos y perros enfrentados por un gato con delirios de megalomanía. En el medio uno asumía que la humanización de animales es un recurso que ya fue explotado numerosas veces y que ya merece una vuelta de tuerca más creativa y menos previsible. Por supuesto que toda esta cuestión crítica surge si uno no piensa que “es una película para chicos” y por eso es inimputable. Lo lamento por quienes lo crean así. Pero yendo al estreno de la semana, la animación mejoró en calidad por el avance tecnológico y la trama, si bien continúa en la línea de la primera, parece tener una vuelta de tuerca incrementando el delirio de espionaje que ya implicaba la primera. En síntesis cuenta que en la viejísima batalla entre gatos y perros, una gata enloquecida se ha pasado bastante de la raya. Kitty Galore, una antigua agente de la organización de gatos espías MIAU, ha ideado un plan diabólico no sólo para derrotar a sus enemigos caninos, sino para subyugar a sus antiguos compañeros felinos y dominar el mundo. Frente esta amenaza sin precedentes, los gatos y los perros se ven obligados a unir sus fuerzas por primera vez en la historia, en una insólita alianza para salvarse a sí mismos y a sus amos. Si usted es de los que ha visto la primera parte y le ha gustado, no veo por qué le pueda llegar a resultar una mala idea ir a ver este film. Si a usted no le gustó Como perros y gatos, ni se gaste. Aunque tenga chicos.

Vincere (Vincere / 2009 / Italia, Francia / 128 minutos)
Director: Marco Bellochio
Guión: Marco Bellochio, Daniela Ceselli
Reparto: Giovanna Mezzogiorno, Fabrizio Costella, Filippo Timi, Corrado Invernizzi, Fausto Russo Alesi, Michela Cescon.
Sala y horarios: Cines del Paseo (todos los días: 18:50 y 22:00. Viernes y sábado también: 00:40)

Llega con todo el clamor de la crítica este film de uno de los directores italianos contemporáneos más importantes de la actualidad. Y antes de tirarle semejante peso, hay que ser conscientes de que pasó por varios festivales y que dejó una excelente impresión cuando fue proyectada en, por ejemplo, el BAFICI. La película retoma la figura de Benito Mussolini, pero no desde las postales más conocidas que remiten al ascenso del fascismo o a la Segunda Guerra Mundial, sino a su vida como activista sindical antes de que ello sucediera. Remitirse a ese momento de Italia requiere de una contextualización que de alguna manera intenta desentrañar esa transición ideológica que se va a dar en Mussolini, pero no sólo desde un plano político sino también desde el plano íntimo. El film narra la historia del ascenso de Mussolini al poder y de una vida secreta que llevó con una mujer (Ida Dalser) y un hijo no reconocido. La pareja se casa, pero pronto Mussolini cambia sus ideas políticas socialistas por las fascistas. Pasado un tiempo, Ida se entera de que Benito se ha vuelto a casar, y de que ha iniciado una campaña para negar su existencia. Para este relato Marco Bellochio se vale de registros documentales, recreaciones, yuxtaposiciones entre la realidad y la ficción y testimonios que dan cuenta de una estructura del montaje que intenta desentrañar sin una visión llana el origen del fascismo. Lo haya logrado o no, la cuestión es que Bellochio ha realizado un drama atendible que está como lo mejor de la semana, sin lugar a dudas.

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