
Un automóvil que circulaba por la avenida Jorge Newbery sufrió un ataque vandálico con la utilización de piedras y otros objetos contundentes que golpearon su parabrisas y el lateral izquierdo del auto. El hecho ocurrió durante la noche del martes en una zona que carece de alumbrado público aumentado la inseguridad vial en la zona. Si bien sólo hubo que lamentar daños materiales el ataque vandálico pudo desencadenar una tragedia. Ya han ocurrido este tipo de hechos sobre la misma avenida y los propósitos son de robo a partir de la detención del vehículo, que en este caso logró proseguir su marcha.
Una fuentes policial consultada en la estación de servicio YPF (Edison y Mario Bravo), dieron cuentas que los recursos materiales y humanos resultan insuficientes para combatir no sólo este tipo de hechos, sino que existe un desborde en la materia por la ola de delitos que se producen en la zona. La inseguridad es otro de los riesgos que asumen quienes transitan por el lugar , no sólo durante la noche sino tambien en horarios diurnos registrándose varios accidentes de distinta índole, en los cuales predominan los ocurridos con motos y bicicletas en muchos casos sin luces que transitan por la angosta cinta asfáltica, con mínima cantidad de sendas vehiculares.
La ampliación de carriles que se está dando en un tramo de la avenida, corresponde sólo a barrios privados y al supermercado existente en el lugar. Está a cargo de la empresa Pasalto, que lleva adelante la obra sin el cartel que identifique al comitente. Es decir que se desconoce de dónde provienen los recursos, aunque algunas fuentes aseguran que provienen del sector privado que ha decidido la impostergable obra, que debiera estar a cargo de la municipalidad y/o de la gobernación.
También tropillas de caballos sueltos han provocado otro tipo de siniestros y el caudal de tránsito de temporada alta se encuentra colapsado en su circulación, aumentando el riesgo de accidentes que no han provocado sólo daños materiales, sino también heridos y hechos trágicos. Como se indicó no hay luz que asegure el tránsito nocturno, además la zona no está demarcada horizontalente ni cuenta con señales luminosas de semáforos.
El ingreso y egreso a Rumencó y al mercado COTO son una verdadera ruleta rusa y hasta la Patrulla Urbana Municipal que prestaba servicio en el lugar se ha abandonado el lugar, exponiendo aún más a los automovilistas que deben convivir con transportes de 50 toneladas de capacidad, transporte de corta y media distancia, que efectúan ese recorrido con ascenso y descenso de pasajeros. Es un delirio porque también hay niños que asisten a establecimientos educativos ubicados en la zona. El tramo comprende desde la avenida Edison hasta la calle 515.
Resulta inverosímil que sigan habilitándose nuevos espacios comerciales, sin que esté asegurada la seguridad en el tránsito en todo el trayecto donde funcionan además el mayor complejo de atracciones turísticas de la ciudad compuesto por un camping, un parque aéreo y acuático muy concurrido. Además las actividades deportivas que a diario se cumplen en el club Jorge Newbery con frente a la misma avenida.
La ampliación de 1 kilómetro que realiza la empresa Pasalto (todo de manera precarias) se concreta sin las medidas de seguridad debidas para obras de esta naturaleza. El mismo personal debe desviar el tránsito, pésimamente señalizado y contrariando todas las leyes del arte al respecto. Inseguridad pública e inseguridad vial hacen un combo que se agrava día a día. Ni la municipalidad ni la gobernación se están haciendo cargo de sus responsabilidad y no se ocupan ni los concejales ni los legisladores provinciales y nacionales que también habitan los barrios privados del lugar
Ahora los ataques vandálicos le han agregado un tono más dramático aún y todo el trayecto se ha transformado en una trampa mortal, acentuada por los miles de turistas que han llegado y se dirigen desde y hacia las playas sel Sur más concurridas. Mínimamente debería asignarse una cantidad de agentes de tránsito que prevengan estos lamentables sucesos que convierten a la promocionada zona en un descontrol y colapso que no cubren la factibilidad mínima de medidas de tránsito para evitar ataques vandálicos como el ocurrido hace horas.
Como primera medida debería suspenderse la habilitación de nuevos centros comerciales que se promocionan como pronta inaguración dado que agravarán las condiciones sumariamente descriptas.
Es obligación de las autoridades responsables suspender las obras que siguen saturando la zona con un congestionamiento que agravará sensiblemente la situación. Forma parte de la marginalidad de los propios gobernantes que no ignoran lo que está sucediendo.
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