Política

Zozobra: degenerado CAMBIEMOS; no descartan fugas

Joaquín De la Torre es una ficha más en la prueba y error del PRO en Mar del Plata. Ni Raúl Alfonsín ni Néstor Kirchner hubieran sido corridos a piedrazos de un barrio periférico de la ciudad. Esa falta de territorialidad manifiesta y preocupante, se intenta contrarrestar cooptando a dos concejales de Massa, que cotizan como los bolívares de Maduro, craso error del ex barón del conurbano. ¿Por qué va a acertar la gobernación con De La Torre? ¿No sirven las experiencias de Isela Constantini, de Alfonso Prat Gay y Carlos Melconián?

Tras sus incursiones por Mar del Plata, De La Torre sacó rápidas conclusiones en torno al gobierno municipal. Y comenzó a operar cómo barajar y dar de nuevo, ante lo que considera como irrecuperable con un esquema como el actual. Aunque acotado, por razones orgánicas en el organigrama municipal, de hecho profundizó la “peronización” de la Coalición CAMBIEMOS, alentando desde las sombras la pata peronista para sostener la gobernabilidad del intendente Arroyo.  Llegar a octubre con el menor daño posible es la consigna y luego ver cómo queda el mapa de los votos: los ganadores y los perdedores.

Son demasiados los radicales que le andan buscando la vuelta al voto castigo, para un gobierno con el cual no se sienten identificados. Siendo generosos, Agrupación Atlántica no es el PRO. Hubo una contraprestación política cuyo precio ahora es híper elevado, y el que no lo entienda mejor que se dedique a otro menester. Hoy se ha habilitado en la práctica una colectora radical, como se juega en estos casos con el peronismo, con Ishi y Granados habilitados.

Hay un crédito indirecto producto del batacazo de Arroyo: pero no hay protocolo, se quemaron los libros, no hay experiencia previa ni se puede aplicar aquello de que la política es el arte de lo posible, que tanto éxito tuviera en otros casos. Sin conducción política y sin recursos presupuestarios, lo complicado se torna imposible. En Mar del Plata no conocen que existe el GPS, no conocen ni cómo se maneja. El 2016 ha servido para perder autonomía e independencia y el tutelaje político ha ganado el espacio político de la ciudad.

La interdicción y la figura de un comisario político, no son posibles, no lo digiere una ciudadanía que supo captar en el momento justo cuál era el camino para borrar a los K, que jugaban de local con los medios, con los gremios, con el monopolio de La Capital, con instituciones intermedias etc.

Independientes, radicales y lilitos, le hicieron morder el polvo de la derrota en su cancha. Es como perder en el Camp Nou o en el Santiago Bernabeu. CAMBIEMOS se quedó con toda la Quinta Sección Electoral, cuyo futuro ahora flaquea, fruto del impacto del 50 % de los votos que aporta Mar del Plata.

Las encuestas y su margen de horrores se han equivocado con el Brexit, con Colombia y con Trump. En Mar del Plata a CAMBIEMOS lo dan tercero cómodo y es sumamente desalentador para el oficialismo. Hay que partir de una base de razonabilidad que no acepta discusiones. La conjunción del PRO, la UCR y la CC dejó a Macri en Balcarce 50 y a Vidal en el sillón de Dardo Rocha, pero también depositó a Arroyo y su familia en Yrigoyen 1627.

La coalición de gobierno no ha cumplido dos años. Esta precoz organización política, aprendió a caminar, pero crecer y desarrollarse es cuestión de décadas, para lograrlo es esencial consolidarse. Con una elección legislativa en el horizonte inmediato, el objetivo es excluyente.

Los errores propios, han sido disimulados por un oficialismo que sobrecargado de optimismo,  sumó la esperanza de un electorado que acompañó con su voto, y fundamentalmente por una oposición, que no acierta (como es lógico) a dar explicaciones de una estructura mafiosa, a costa de una nefasta gestión de gobierno consagrada a la corrupción, como se interpreta al peronismo tras el azote kirchnerista.

En este contexto, Mar del Plata luce su peor cara. Herida, mal curada y peor vestida, el PRO ha mecanizado su estrategia de prueba y error. Ya hasta María Eugenia Vidal, su figura más cotizada, está comenzando a exhibir fisuras. Blindada era un talismán bonaerense para la suerte del ingeniero Mauricio Macri.

Cuando Vidal pisó suelo bonaerense (considerándosela equivocadamente una porteña) labró su camino, con una impronta no habitual. Reúne credibilidad, política joven, llana para transmitir y comunicar, sin mácula de corrupción en su legajo y ejercicio de gestión en la CABA. Nadie baja al territorio del 40 % del teatro de operaciones del electorado nacional y gana con menos de un año de campaña. Esta es una pintura, que con matices, refleja una realidad incuestionable, demostrada en los hechos. Scioli también disfrutó de un largo período ¡¡¡8 años!!! que lo mantenía fuera de la línea de fuego.

El PRO inexistente en Mar del Plata, armó para Mariú un desembarque donde sobraron los contratiempos. Improvisó con allegados, conocidos con algo de fama, aventureros, gente con buenas intenciones con ganas de sumarse, nada ni nadie resultó. El fenómeno emergente fue Don Carlos Fernando, a la postre el intendente de CAMBIEMOS, por el aporte de la mínima dosis de Agrupación Atlántica.

Sólo hemos enumerado algunos de los aspectos salientes, para no aburrir con datos viejos,  de cómo se alinearon los planetas para que el intendente se convirtiera en el máximo protagonista de un batacazo electoral, en la ciudad más importante de la Quinta Sección Electoral: Mar del Plata, la ciudad de todos los argentinos.

NADA de lo que hizo el PRO políticamente sirvió. Las limitaciones son cada vez más evidentes. Recibir un legado municipal de $ 1.000.000.000 para atrás, es un condicionante excluyente. Nada debe quedar fuera del análisis: se recibió una ciudad inviable, subsidiada y descontrolada. Que viajo, que no viajo, que vengan el presidente y la gobernadora, fueron todos cuentos. Hoy Mar del Plata no está prendida fuego por los recursos que han provenido de Nación y Provincia. Irrefutable.

La cercanía del turno electoral de octubre, PASO mediante, acelera los palos en la rueda y al gobierno de Arroyo lo quieren voltear desde el 25 de octubre de 2015, es decir antes de que asumiera, lo cual anticipa meses virulentos que se abatirán bajo cimientos de barro de tierra negra, con el adobe de una construcción que no resiste una brisa fuerte del mar, cuando hoy en día abundan los vientos del Este de casi 100 km/h.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

Un comentario

  1. Cambiemos en Mar del Plata no tiene remedio. Por mas que compren a Fiorini o a cualquier otro impresentable que embadurna la ciudad con su apellido.
    El que avanza a pasos agigantados es el MOVIMIENTO CIUDADANO del Dr. Julio Razona, absolutamente independientes de los viejos partidos politicos e intolerantes con la corrupción, algo tan simple como efectivo.