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Tandil: explosión popular para recibir al ídolo

La multitud aclama a su ídolo
La multitud aclama a su ídolo

Es inevitable. Lo que no pueden brindar los gobernantes argentinos, diciendo que defienden causas populares, lo concretó un joven de 20 años hoy en la vecina ciudad serrana de Tandil. La felicidad de un pueblo.

Juan Martín Del Potro lo hizo con talento, habilidad, perseverancia y con una brutal honestidad moral, que se demuestra en cada una de sus declaraciones.

Un número no inferior a las 50.000 personas, le dieron la bienvenida a quien se ha convertido en el deportista más famoso de todos los tiempos de la ciudad que fundó Martín Rodríguez el 4 de abril de hace 186 años.

A paso de hombre, la caravana recorrió las 30 cuadras (de 129,90 metros) que arrancó en la Avenida Comandante Espora y finalizó frente al Palacio Municipal frente a la Plaza Independencia.

El júbilo popular le devolvió al tenista, todo lo que él transmitió, jornada a jornada, durante la disputa del US Open. En las transmisiones internacionales de ESPN, Tandil siempre estuvo en las menciones de Juan Martín Del Potro.

“En el asado que se estarán comiendo mis amigos” (cuando jugó con Nadal) o hablando de los salamines y quesos “que no sé si los conocerán aquí” por los estadounidenses (cuando jugó con Federer), o en el Empire State cuando con su habitual transparencia sentenció “No veo la hora de llegar a Tandil”, un día después del histórico éxito deportivo. “Volver a mi ciudad tiene mucho más valor que ganar un torneo de tenis”, dijo desde el balcón de la intendencia, sabía que “Todos ustedes estaban corriendo conmigo detrás de cada pelota”, para poner finalmente la copa ganada “a disposición del pueblo de Tandil para que pueda disfrutarla” que seguramente se convertirá en un nuevo atractivo turístico para la ciudad.

Todos los tandilenses desparramados por el mundo, tuvimos la oportunidad de sentir el orgullo de pertenecer a su tierra, a la ciudad que más ha crecido genuinamente en todo el país, durante los últimos años, y que hoy está padeciendo innecesariamente, la crisis que sufre el sector agropecuario.

El intendente radical Miguel Angel Lunghi, dispuso un asueto, para que la fiesta sea completa. Envuelto en una bandera argentina, tratando de no estallar en un llanto, cubrió su rostro con sus manos para contener sus lágrimas. Así fue el desfile, con la autobomba rodeada por los tandilenses que no cesaban de arrojarle besos, sacarle fotos, vivarlo y aplaudirlo. Pasó muy cerca de su casa, al pie del Cerrito al General San Martín, donde quizás hayan estado su padres y su hermana, mezclados entre el público.

Como pasar por alto la persignación con la señal de la cruz, con la cual inexcusablemente termina cada partido, mirando al cielo y recordando la tragedia, que sacudió a su familia con la pérdida de la vida de su hermana, en brazos de su madre, en el camino a Benito Juárez, en un accidente automovilístico.

Todo ese galope de imágenes, se fueron sucediendo en su cabeza, de una manera colosal, como sólo lo pueden generar los sentimientos más profundos.

Ese es Juan Martín Del Potro, el que ha donado el equipamiento e instrumental al Hospital de Niños, que los políticos de turno inauguraron para la foto antes de las elecciones, pero que nunca pudieron hacer funcionar. Ese es el deportista comprometido con su gente, desde su club Independiente de Tandil, que supo hacerse grande con las presidencias de Duggan Martignoni y del “vasco” Pedro Gómez.

“Quiero que sepan que ésta es mi ciudad, que siempre estaré con ustedes, aún estando en las ciudades más lindas del mundo”, dijo para despedirse, cuando ya se la habían secado los lagrimales, en escenas que han conmovido a todo el país y porque no al mundo. Así dejó el balcón de la Municipalidad, a muy pocos metros de las aulas del Colegio San José, donde se formó educativamente.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

Un comentario

  1. Jorge, lamento que no te hayas informado para la nota. Te cuento que el hospital de niños (hecho e inaugurado durante la gestión del actual intendente)está funcionando perfectamente.
    Del Potro dio lo mejor de él y más. No así cierta gente mediocre que labura a media revolución, como muchísimos argentinos.