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Se contagió de Covid y se salvó gracias al Ibuprofeno Inhalable: ´fue la diferencia entre morir ahogada y el milagro de respirar´

 

La ingeniera agrónoma Silvia Graciela Assuero se contagió de coronavirus y estuvo internada en la terapia intensiva de un centro de salud de Mar del Plata con neumonía bilateral. Le suministraron Ibuprofeno Inhalable y su condición mejoró notoriamente. Agradeció a quienes estuvieron a su lado y formuló un pedido: “les ruego a los doctores balcarceños que no priven de su uso a quienes soliciten someterse al tratamiento con un consentimiento por escrito”. En octubre del año pasado el I.I. había sido habilitado por el Municipio pero nunca se aplicó en pacientes internados por no estar aún permitido por el ANMAT.

Silvia Graciela Assuero –ingeniera agrónoma- Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata- se contagió de coronavirus, estuvo internada con un cuadro de neumonía bilateral que la puso al borde de la muerte y, luego de varios días, logró recuperarse, aunque las secuelas físicas y emocionales, como ocurre en la mayaría de los casos, son notorias. Silvia, quien pasó una noche en la guardia del Hospital -entre una silla y una camilla- con oxígeno, escribió una nota que envió a La Vanguardia donde contó su experiencia tras haber padecido coronavirus. Según dijo, consta de tres partes. La primera, los agradecimientos. La segunda, la importancia del uso del Ibuprofeno Inhalable. Y por último, pero no menos importante, un pedido de responsabilidad cívica a los vecinos contagiados de Covid. “Comienzo entonces agradeciendo al doctor Francisco Vázquez Vismara que inició el tratamiento con corticoides y antibiótico apenas se conoció el resultado positivo del hisopado. Al personal del Hospital de Balcarce, que me atendió el 30 y 31 de mayo pasado cuando concurrí a la guardia por presentar síntomas de neumonía bilateral. Mi mayor reconocimiento –sostuvo- es para la doctora Patricia Todisco, quien me salvó la vida al derivarme a la Clínica Colón de Mar del Plata. También quiero agradecer al personal de la Clínica Colón (doctores, enfermeros, personal de limpieza, técnicos de laboratorio, camilleros, personal del sector tomografía, etc.) quienes, además de mostrar una destacadísima formación profesional, me acompañaron con un trato cálido y humano que, sin dudas, contribuyó enormemente para mi recuperación. También agradezco a Silvia e Isabel de la Obra Social de la UNMdP, SUMA, quienes trabajaron fuera de horario para ayudarme con los trámites de la internación y, posteriormente, para conseguir el equipamiento necesario para poder volver a Balcarce con internación domiciliaria. Además, a mi familia, mi hermana Alicia y su marido Juan Carlos Colella, quienes también se encontraban transitando la enfermedad en la casa y a mis sobrinas Cecilia y, especialmente, Lucía, que estuvo haciendo todas las gestiones que me fueron requeridas.  A mis amigos, Marisa Suero, que fue quien me trasladó en dos oportunidades al Hospital de Balcarce, y a su marido el doctor Luis Vasta que estuvo en permanente contacto con la doctora Todisco.  A la señora de Alberio que me facilitó el Ibuprofeno Inhalable un sábado a la tarde, elemento fundamental que me permitió respirar en momentos en los que no lo podía hacer. A Sergio Constantino, quien me facilitó el contacto con el personal de SUMA. A los grupos de oración de distintas iglesias que oraron por mi recuperación (católicos, evangelistas, cristianos, y adventistas amigos), también al grupo católico de oración de mis amigas de Corrientes (Mercedes Zapata, Graciela Somma y Ana Slobodzian). A María Alejandra Marino que me acercó el tubo de oxígeno a la Clínica. A Carlos Godoy y Olga Marcellán que se ocuparon de conseguir parte del equipamiento que necesitaba y de cuidar a mi gatita Lola. A mis compañeros de la Facultad de Ciencias Agrarias, autoridades y docentes, especialmente los del Departamento de Producción Vegetal, Suelos e Ingeniería Rural que dirijo y que permanentemente me enviaron mensajes cariñosos y de esperanza. Y a mis amigos de toda la vida, por tanto amor…”, contó Silvia.

En la segunda parte de la carta, Silvia se refirió al uso del Ibuprofeno Inhalable. “Fue el elemento clave que hizo que siga en este plano… Una simple nebulización cada ocho horas fue la diferencia entre morir ahogada y el milagro de respirar. Yo sé que no todos los pacientes responden, pero les ruego a los doctores balcarceños que no priven de su uso a quienes soliciten someterse al tratamiento con un consentimiento por escrito, como el que tuve que firmar en la Clínica Colón, que libera a los médicos de responsabilidades. No sé si las farmacias de Balcarce lo preparan, pero con una simple receta médica se consiguen en dos farmacias de Mar del Plata. En la Clínica lo aplican con una especie de escafandra con un filtro y bomba de vacío para que el virus no se disemine en la habitación. Pero se puede hacer en la casa, con un nebulizador de los que usan los niños y ventilando el ambiente posteriormente. Mi hermana lo hizo así, y le funcionó perfectamente”, expresó.

Para finalizar, sostuvo Silvia, “apelo a la responsabilidad de nuestros vecinos contagiados con Covid. La persona que me contagió presentó síntomas la misma tarde que estuvo en contacto conmigo, y no me dijo nada. Yo pensé que lo que tenía era una bronquitis porque ese día y 48 horas después fui a la pileta a nadar, y por los protocolos, no hay calefacción en los vestuarios donde, además, las ventanas permanecen abiertas. Recién una semana más tarde me hisopé y confirmé el resultado positivo del análisis. Cuando llamo a esta persona para prevenirla, me cuenta que desde hacía una semana estaba con los síntomas. Habíamos estado con una tercera persona asmática, que milagrosamente no se contagió. Yo creo que el desarrollo de la enfermedad podría haber sido mucho más benigno si yo hubiera estado al tanto desde el primer momento. Por eso apelo a que quienes resulten positivos, que al menos se lo hagan saber a las personas que fueron contacto estrecho. Es un derecho que no se les puede negar”, enfatizó.

Después del Covid, Silvia está de vuelta en Balcarce con una internación domiciliaria que es parte de su proceso de recuperación –“subir los 17 escalones de la escalera fue un verdadero desafío”, narró- y tiene que moverse muy lentamente arrastrando el equipo que, si bien tiene rueditas y está enchufado en un cable que le permite el desplazamiento por toda la casa, es muy pesado. “Ahora sigue kinesiología para recuperar el corazón y los pulmones y ayuda psicológica para superar el pánico de no poder respirar. Además de un tratamiento con anticoagulates para evitar la formación de trombos. Recuperación, aparentemente larga… y ya voy desplazándome con un poco más de soltura”.

En el final, Silvia dejó un pedido, a modo de reflexión, para la comunidad. “Quiero pedirles a nuestros vecinos de Balcarce que se sigan cuidando y agradezcan a cada instante la posibilidad de algo tan simple y necesario: respirar”, concluyó Silvia.

 

Se habilitó su uso con un decreto del intendente

En octubre del año pasado, la Municipalidad de Balcarce anunciaba la aprobación del uso de Ibuprofeno de sodio en solución inhalatoria como medida sanitaria excepcional. La medida, firmada por el intendente Esteban Reino expresaba que “ante la falta de tratamientos específicos para mitigar los impactos en la salud que ocasiona el Covid-19, es imprescindible trasladar prácticas médicas habituales y adaptarlas a las condiciones excepcionales que nos  define la pandemia, por lo que es necesario adaptar también el uso de un medicamento de uso compasivo, para el tratamiento de pacientes Covid-19”. “Actualmente las provincias de Córdoba (Resolución 391/20), Jujuy (Resolución 1651/20), Salta (Resolución 932/20), Santa Fe (Resolución 654/20) y Mendoza (Resolución 2224/20), ya cuentan con la autorización para el uso de ibuprofeno inhalado como tratamiento de uso compasivo complementario de pacientes de Covid-19”, expresaba aquel documento.

Además indicaba que “el Comité de Infecciones Respiratorias creado en el ámbito del Hospital Subzonal, ha aconsejado habilitar el uso de dicho compuesto, siguiendo un adecuado protocolo y con consentimiento informado de los pacientes”. Sin embargo, la resolución aclaraba que “al tratarse de una enfermedad dinámica, cuyos efectos pueden incrementarse o revertirse con el transcurso del tiempo, el protocolo que se acompaña, quedará sujeto a posibles actualizaciones, que serán hechas por resolución oficial”. La Vanguardia consultó al cierre de esta edición al doctor Antonio Dojas, director del Hospital Municipal, y sobre su aplicación mencionó que todavía no se ha dispuesto su habilitación como tratamiento ya que no lo permite aun la ANMAT.

De qué tratamientos se habla

Para casos leves, en la actualidad sólo se recomienda ibuprofeno o paracetamol para atenuar la fiebre y los dolores musculares. No se deben utilizar antibióticos. En tanto, hay drogas que ya fueron descartadas, como la hidroxicloroquina, y otras que aún necesitan más estudios para determinar si son beneficiosas. Para casos casos específicos se utiliza el plasma de convalecientes y también hay alguna evidencia inicial de la utilidad del suero equino, especialmente en pacientes que no muestran estar desarrollando inmunidad propia. Dicho tratamiento fue autorizado por la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT) para uso hospitalario exclusivo y bajo prescripción médica. Sin embargo, un informe de la Comisión Nacional de Evaluación de Tecnologías de la Salud (Conetec) del Ministerio de Salud de la Nación concluyó que en el caso del suero equino hiperinmune “el balance entre beneficios y aspectos negativos considerados no favorece el empleo de esta tecnología”. También se están en estudio otros medicamentos, como la ivermectina –muy utilizada y administrada en Balcarce- o el mencionado Ibuprofeno Inhalado, tratamientos todavía no aprobados por la ANMAT.

Fuente. Diario La Vanguardia

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