Carlos Rottemberg es un excluyente embajador de Mar del Plata. A través de su actividad ha sabido durante décadas ubicar a la ciudad en la cumbre de la oferta nacional. No supo de competencia y hasta con su voz y su experiencia sugirió niveles de precios que se reflejaron en temporada alta, marcaron una tendencia que se cumpplía hasta Semana Santa. Y en este país esa condición tiene un valor agregado.
No obstante la libre interpretación inducen a una deformación que en el caso de Carlos Rottemberg implican una doble lectura. No se ha caracterizado por los desaciertos y la calle Corrientes en CABA durante 12 meses lo mantienen como el hombre de consulta, como lo hace Carlos Del Missier, habitualmente por su programa «De la noche a la mañana» en la madrugada de Radio Mitre.
Ahora produce y organiza sus espectáculos de temporada y sus adelantos cotizan en bolsa. Rottemberg accedió a expresar sus impresiones que luego se convierten en adelantos, así fueron publicados en elretratodehoy.com.ar : «“Tenemos una empresa en Mar del Plata que cumple este verano 49 años. En ningún momento puse en duda que seguimos dedicándonos a lo mismo”, afirmó.
Rottemberg explicó que la programación terminó tomando forma gracias al acercamiento de distintos productores y artistas, lo que permitió completar una cartelera que inicialmente avanzaba más lentamente de lo esperado. “Yo las salas las abro con contenido”, señaló al recordar que la posibilidad de mantener abiertas sus seis salas depende de contar con propuestas artísticas suficientes para sostenerlas.
Según explicó, la oferta cultural local “responde a las dimensiones de su población y a los contenidos disponibles, en una dinámica comparable con la de otras ciudades”. Sin embargo, sostuvo que la temporada estival introduce una particularidad que distingue a Mar del Plata de otros destinos. “Es la única ciudad del mundo con playas que adoptó un sistema de ir al teatro en verano”, afirmó.
También recordó la transformación de distintos espacios que terminaron convertidos en teatros, “porque no nos olvidemos que el Teatro Mar del Plata era un estacionamiento, el Teatro América era un cine, el Teatro Bristol era una confitería, el Teatro Corrientes que construí ese cuarenta y pico de años era un restaurante”. En ese recorrido, señaló que las temporadas favorables permitieron invertir y ampliar la infraestructura, mientras que otras terminaron generando pérdidas.
No dudó en afirmau que “ A mí me encantaría porque yo en Buenos Aires trabajo los 12 meses. ¿Qué más querría? O sea, ¿por qué la cerraría? A ver, hagamos al revés, ¿por qué la cerraría? O sea, está tabulado cuántas funciones se pueden presentar en cada ciudad dependiendo de población y contenido”.
“Hay temporadas donde hubo muy buen ingreso y permitió incluso construir salas, y hay temporadas en las que, cuando terminan, me está costando dinero trabajar en Mar del Plata”, sostuvo.
Rottemberg también se refirió a la concentración de espectadores en un número reducido de producciones. Como ejemplo, mencionó datos que atribuyó a la Sociedad de Empresarios Teatrales sobre la actividad en Buenos Aires: diez espectáculos concentrarían el 54% de la audiencia, mientras que el resto se distribuiría entre más de 200 propuestas.
A su entender, la falta de ficción en la televisión abierta también repercute sobre el teatro, debido a la histórica relación entre las figuras televisivas y la convocatoria en las salas.
“No voy a claudicar a último momento”
Al proyectar el futuro de la actividad, Rottemberg vinculó las posibilidades del sector con la evolución de la economía argentina y, especialmente, con la capacidad de consumo de la clase media. “El teatro es una parte indivisible de una sociedad donde juega lo económico y lo social. Tenemos que tratar como argentinos de mejorar la macro”, expresó.
El empresario consideró que una mejora de la situación económica y del poder adquisitivo tendría efectos positivos sobre el conjunto de las actividades culturales.
Sin embargo, dejó en claro que las dificultades no modificarán su decisión de continuar trabajando. Con una trayectoria que comenzó antes de cumplir los 18 años y mientras se acerca a los 70, aseguró que no piensa abandonar la actividad. “Mientras tanto, en lo particular, si empecé en esto cuando no tenía 18 años, ahora que voy a cumplir 70, no voy a claudicar a último momento”, concluyó.
Con diez espectáculos en cartel y la llegada de Luis Zahera como uno de los atractivos internacionales, Rottemberg se prepara para una nueva temporada en Mar del Plata, reafirmando una apuesta que lleva 49 veranos y que considera inseparable de la identidad cultural de la ciudad.






