-Boletín-, Política

Inspección de Tránsito en modo desmantelamiento expansivo

El rigor y la decisión política necesaria para implementar desde esa división municipal, un ordenamiento del cuerpo para aplicarlo en la vía pública, no luce en su mejor momento.

La operación mililitro, pinta o media pinta en Tiki Bar, que penosamente tomara desmesurada repercusión, dejó al desnudo una serie de anormalidades, que lamentablemente se reflejan en la fatal estadística de 4 muertos en 4 días en la ciudad, como producto de accidentes de tránsito.

Sólo cruzar información con agentes de Tránsito, apostados en operativos callejeros, permite conocer cuál es el déficit del Departamento de Transporte y Tránsito, área sobre la cual existe “especial atención” del Sindicato de Trabajadores Municipales.

Es una poderosa fuente de recaudación, para las arcas de una administración que exhibe la precariedad económica como norma.

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Los operativos de alcoholemia, tan necesarios por cierto, sólo se reducen a una capacidad mínima de intervención, ya que sólo se haya en funcionamiento un (1) aparato para efectuar el respectivo test a conductores de vehículos en la vía pública. “Lo tenemos para los casos de accidente”, confió a mdphoy.com , un inspector mientras desviaba la circulación en Luro y Santiago del Estero, el jueves por la tarde.

El relajamiento también alcanza al servicio de grúas, utilizadas para los casos de mal o indebido estacionamiento, ante la falta de dársenas en relación a un creciente aumento del parque automotor, tienen una demanda que no puede ser atendida.

Otro punto que impacta, es el sinnúmero de motos y motocicletas de escasa cilindrada, que desbordan la ya inquietante inseguridad en el tránsito.

La renovación de unidades afectadas al cuerpo de motoristas, también figura en el debe de un desmantelamiento de Transporte y Tránsito, que obedece a las notorias deficiencias que parten desde la Secretaría de Gobierno, de la cual depende toda la operación, que hoy aparece literalmente como  abandonada.

La pandemia va a ser un pretexto o una excusa, que aparecerá a menudo para explicar la desidia que ya se observa. No hay reflejos ni respuestas del Estado, que brilla por su ausencia casi de manera absoluta.

Este es un problema que estalla a partir de la salida gradual de las restricciones de la pandemia, con la lógica apertura de actividades vinculadas a la temporada alta, más el ingreso de automóviles de turistas que se suman al parque local.

El panorama no es el mejor tampoco, si en la problemática se analiza la actualización de la base de datos de las fotomultas de los radares en la ciudad.

Desde la justicia de faltas, ante la consulta de mdphoy.com , refirieron que “muchas de las multas se caen naturalmente porque no se ajustan a derecho”, justamente, desde la autoridad de aplicación.

Las pérdidas (aún con la pandemia) para las arcas municipales, se consideran siderales, mientras tanto se celebran acuerdos institucionales para la aprobación del presupuesto, cuyos verdaderos alcances tienen sólo el valor de una foto de escaso compromiso, que sirve y destraba votos en el incómodo Concejo Deliberante. Ahí tampoco los números dan.

El presupuesto participativo, motorizado políticamente, además de ser ínfimo desde el arranque, se sub ejecuta al final del ejercicio. Es una gran herramienta, pero forma parte de un gran verso político desde su instauración durante el gobierno del ex intendente Gustavo Pulti.

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El sistema de estacionamiento medido tras parches y remiendos, no se encuentra exento, está virtualmente caído sin modernización ni tecnología adecuada. El radio de su aplicación data de 30 años, mientras que la ciudad registra un parque automotor (uno de los más altos del país) que se ha cuadruplicado en el mismo lapso.

Los tabúes en estos temas en la ciudad, la atrasan, descompensan y atentan contra la calidad de vida de sus habitantes, pero ahora la rutina se ha modificado de manera insólita. Sindicalistas, la CGT, “defensores” del Pueblo, cruzan la plaza, van con sus cuitas a charlar con el obispo y convierten a la catedral en una meca política, ante la falta de feligreses alejados de los templos por el virus. Se complica cuando la política gusta más que nadar o dar misa.

Son parte del problema, no de la solución. Lucen como extraviados en la coyuntura, y no es para menos, aunque también podrían probar con llevar a la práctica un viejo refrán que dice: “Zapatero, a tus zapatos”, y tiene que ver con las incumbencias.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

2 Comentarios

  1. Soy . Inspector de Transito desde hace muchos años.veo la desidia por parte de los gobernantes.de no prestarles atencion a todos los Inspectores .ya sea capacitandolos brindarles un lugar con las comodidades que correspondan.
    Es un dolor de cabeza para los politicos Transito ya que se rasgan las vestiduras hablando de solucionar la problematica de las calles de la ciudad no hay ni hubo nunca un plan de verdad , y cada vez que nace un nuevo Jefe , lo de siempre cansar al personal , prometerles equipamiento material .
    Viendolo desde el punto como ciudadano me da bronca ver que pasan estas cosas como la de hacer operativos que no sirven para nada solamente para la fotito .y no lo digo por esta gestion , esto viene de hace muchas decadas….¿ por que..? Por que nunca hubo un plan de trabajo real y efectivo.
    No me importa decir lo que estoy escribiendo y que me manden otra vez como en el 2011 4 años a Estacion Camet , solamente por tratar de trabajar ….

  2. Lo de la Pinta de 500…bien clausurado. O que cambien la Ley.
    El tránsito es un descontrol en la ciudad. Ni siquiera programaron los semáforos para onda verde a velocidad mínima ( es gratis).
    Motos de terror (cero control).
    Estacionamiento medido no se puede cargar saldo virtual, salvo en la zona céntrica. (por lo menos vuelvan a la opción de cargar saldo por pago electrónico!). Es un programa simple.
    No se les cae una idea!
    Tanto se rascan?

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