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El peronismo es tóxico para la democracia

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El ex presidente Raúl Ricardo Alfonsín, durante su primera visita a Mar del Plata, luego de entregar el poder en 1989. El reportaje fue efectuado en el prácticamente abandonado Hotel Hurlimghan en Boulevard Marítimo Patricio Peralta Ramos. La austeridad y la sencillez fueron otros de sus atributos. (foto. Raúl “Mandrake” Couto)

El populismo y la demagogia no son aconsejables. Para entrar con todas las convicciones a la Casa Rosada, la corrupción tendría que haberse quedado en la entrada de Balcarce 50, o bien la corrupción, formaba parte de sus convicciones. La ética política debe ir de la mano de la ética pública. Los principios republicanos, los valores de las instituciones son pilares de la democracia, como sistema ideal de gobierno.

El doctor Raúl Alfonsín provocó el retorno de la elección del pueblo. Hoy a tres décadas de su hazaña civil, que devolvió la vigencia del derecho a elegir y ser elegido por los ciudadanos. La aspiración de máxima del padre de nuestra democracia, era poder entregarle la banda presidencial a otro civil elegido por el voto universal y asegurar la continuidad de la democracia. Esa era su utopía, no tuvo claudicaciones para echar las bases de estos últimos 30 años. Su fortuna, precisamente, no fue económica y donó hasta su jubilación a instituciones de bien público, como ex presidente de la Nación.

Pero no fue posible el tránsito descontaminado de la relación gobierno – Estado, confundida por quienes nos llevaron desde la Revolución Productiva, al Salariazo y luego a la Década Ganada, realmente no está claro, cuál es la verdadera magnitud del daño que le ha producido el peronismo al país. Cuál es la dimensión de generaciones postergadas, decepciones más fracasos.

La perspectiva nos ubica en un lugar de privilegio, desde el cual se puede observar nítidamente, cómo se han ido degradando las bases de la democracia. Raúl Alfonsín lo dijo con toda claridad, y no sólo recitando el Preámbulo de la Constitución Nacional, sino además difundiendo con vigor y convicciones que con la democracia se come, con la democracia se cura y con la democracia se educa. Quizás nunca imaginó que la corrupción le iba a ganar la pulseada.

Su vida como presidente de la Nación, fue de alguna manera torturante, con el impiadoso ataque del peronismo, desembozado y artero, para tomar el poder en función de ambiciones personales, políticas y económicas. Con el peronismo en el gobierno en 1983, nunca hubiera habido juicio a la Junta de Comandantes de las FF.AA. que protagonizaron el Proceso de Reorganización Nacional, que dejó a miles de jóvenes desaparecidos, inocentes, pero captados por “iluminados” que eligieron las armas y no la voluntad popular.  Juntos, terroristas y militares, escribieron la página más negra de Argentina, desde la asunción de María Estela Martínez de Perón, una especie de Boudou de nuestros días.

Hoy,  hay que escuchar a Jorge Yoma, decir que los K son el alfonsinismo, y también, que Florencio Randazzo sostenga que los paros ferroviarios lo tienen cansado. Por qué no se preguntan Yoma y Randazzo (entre otros) cuál es el país que le tocó gobernar a Alfonsín, a quien ellos contribuyeron a destituir junto a Carlos Menem y Domingo Cavallo. Una CGT oficialista, funcional, con Ubaldini a la cabeza de los paros generales, una deuda externa que hundió al país, el BCRA con apenas U$S 6.500.000.000.- en reservas, golpes de mercado económico y campañas mediáticas, fueron el soporte de una decadencia que arrancó en 1989, prosigue en la actualidad, y no se modificará hasta que un profundo cambio estructural de la sociedad, decida que a este país no le quedan más variantes peronistas para explorar, incluido el recién llegado intendente de Tigre, que es más de lo mismo.

Hoy sin energía, sin redes viales, sin combustibles, con el narcotráfico instalado, con el valor de la vida humana reducido a su mínima expresión, con las reservas evaporándose del BCRA, con más endeudamiento internacional, con una deuda interna colosal, aislados internacionalmente, con los valores más bajos de la educación mundial, nos hablan de la década ganada, cuando lo único que crecen son la inflación, la desocupación, la pobreza,  la indigencia y el aumento del delito como consecuencia.

Pero en otro lifting de gobierno, Cristina Fernández de Kircher, se apresta a encabezar la celebración de los actos del trigésimo año de la recuperación de la democracia. CFK sabe muy bien que no hay democracia sin división de poderes. Ha intervenido el Poder Judicial y el Congreso de la Nación, de manera prebendaria y mediantes extorsiones de los poderes del Estado. Un sincero acto de prudencia, debería volverla más reflexiva con las horas que está viviendo nuestro país bajo su gobierno.

Enlace referido:

Murió Alfonsín, que ¡¡¡Viva la democracia!!!

diciembre 9, 2013 11:44 pm

 

Jorge Elías Gómez

Un comentario

  1. Excelente nota Jorge.Que facil es destruir y que duro es volver a construir.Volver a Alfonsin,volver a empezar.Viva la democracia!!!