Arte y Cultura, Cultura

El cuarto de Lucía, ¿el cierre?

Atrapasueños, atrapa compromisos

Por Virginia Ceratto

(especial para mdphoy.com)

blankAyer cerró en la Recova del Auditórium “El cuarto de Lucía”, sencilla, sentida, indispensable instalación en memoria de Lucía Pérez, una jovencita marplatense asesinada por femicidas y cuyo crimen aún está impune. Ayer nos dimos cita las fuerzas vivas para acompañar a sus padres y a las familias de otras jóvenes víctimas de femicidio. Dicho de otra forma: ayer se renovó el compromiso que desde hace tiempo toma las calles y reclama Justicia, en un grito, a veces atragantado, que ayuda, tal vez, y en el mejor de los caso, a esas mamás y papás a no caer en el abismo del despojo al que las ha sometido el Estado.

Ayer renovamos el compromiso.

Y ayer, de nuevo, en el ingreso, en una ventana que, ironía, da a la entrada de la comisaría que también está en la Recova, colgaba uno de los atrapasueños que hacía, o compraba Lucía.

Atropasueños que no los pudo cuidar. Ni dejar ser, y que trocan sus plumitas en estiletes para quienes los vemos. Estiletes que se hacen voz y grito, porque queremos gritar, gritamos, vamos a gritar. Estiletes, filos, así estamos, con la carne convertida en filo.

Y también, ese atrapasueño ayer se convirtió en atrapapromesas.

Porque importante funcionaria del Estado provincial que estuvo presente dijo, palabras más, palabras menos, que lo que se estaba haciendo desde el Estado era insuficiente.

Insuficiente, término que usó.

Y sí, es insuficiente. Y prometió hacer más. Y la escuchamos, con atención y respeto. Y confiamos, dada su palabra, que arbitre los medios que tiene a disposición, para que los padres de Lucía sean recibidos y escuchados por el Presidente, cosa que hasta ayer no ocurrió, a pesar de las seis cartas enviadas, y presentadas personalmente. Al menos la primera y no en tiempo de pandemia. Aclaro.

Yo elijo tener confianza en que Daniela Castro, “Dani”, como la conocí, haga todo lo que está a su alcance para que esto se cumpla, para que la Ley Brisa se cumpla, para que estos padres y otros sean recibidos y no tengan un lugar en una lista estadística. Padres, como Marta y Guillermo.

blankLucía era una chica hétero que salió de su casa enamorada, o entusiasmada, con un tipo que era un crápula. Otros salen de sus casas, o de un lugar transitorio. Y no vuelven. Lucía tenía, tiene, familia. Y nos tiene. Otros no tienen familia, o la han perdido, y también nos tienen. Sean estudiantes, como esta jovencita cuyo crimen fue encubierto en una maniobra espantosa que recuerda al caso Soledad Morales. Por la relevancia de la mafia femicida en la ciudad, o ejerzan, que no era el caso, la prostitución. Que, de paso, recuerdo, no es delito en nuestro país, pero para cuyas víctimas parece que no hay amparo.

Como no lo ha habido para el despojo del que han sido doblemente victimizados los padres de Lucía. Despojo. Les quitaron a su hija, los femicidas, los jueces cómplices, los que se callaron y los despojaron de su derecho a una Justicia impecable, porque la Justicia debe ser impecable, y debe hacerse eco de lo que pasa.

Ayer Daniela se comprometió. La llamo Daniela porque la conocí como Daniela, militante, allá lejos y hace tiempo, y como en algún momento dije hoy, los cargos pasan. El compromiso, si lo hay, queda. Y voy a celebrar que así sea.

Compromiso como el de los realizadores, que no dudaron e hicieron en 18 días este monumento a la Memoria, de Lucía, y de lo que nos duele, lastima y atraviesa como sociedad.

Lo he escrito antes, lo renuevo ahora: las sexagenarias que venimos luchando por estos casos aberrantes, desde que fuimos jovencitas y que aún seguimos, SABEMOS QUE LOS JOVENES HAN TOMADO LA POSTA. Podemos transmitirles experiencia, porque también hemos estado con MADRES Y ABUELAS, porque también hemos peleado nuestras propias batallas… con HIJOS, PROPIOS, como en mi caso, Y AJENOS. Estaremos. Por eso confiamos en la palabra de quienes han accedido a cargos, y si así no cumplieran o no pudieran, SEGUIREMOS. Y DEMANDAREMOS, como en ese que Dios y la Patria te lo demanden. Nosotros demandaremos.

Porque la experiencia del dolor nos une, incluso a quienes no han padecido lo abominable y se suman. Porque el Arte, en el que muchos militamos, nos da una mano, y la tomamos. Porque seguiremos en las calles, en los medios digitales, en las redes. Porque queremos, EXIGIMOS, QUE NO HAYA MÁS CUARTOS DE LUCIA EN INSTALACIONES. Porque queremos que las pibas vuelvan a sus dormitorios, porque queremos que las víctimas de la estigmatización por no tener cuartos deje de ser… y tengan cuartos a los que volver. Refugios. Casas de acogida, los que sobreviven a aberrantes vejaciones. Y sí, Lucía, el CASO LUCÍA, saca esto también de la sombra.

Porque desde organizaciones o fuerzas vivas ya estamos EN RED. Y NO VAMOS  A PARAR.

blankY ESTE CUARTO DE LUCÍA DEBE Y MERECE SER UNA ANTORCHA QUE SIGA VISIBILIZANDO y sobre todo, SIENDO UNA ZONA DE CLIVAJE EN DONDE EL CRISTAL, APARENTEMENTE INMACULADO, SE ROMPA Y LA VERDAD SALGA A LA LUZ, aún para los que no quieren verla.

ESTAMOS EN PIE. DE LUCHA, DE RECLAMO. DE JUSTICIA.

Estamos en pos de LA VERDAD, en griego ALETHEIA, QUITAR LOS VELOS. Desde la simple pluma de un atrapasueños convertido en lanza, que no pide venganza, sino lisa y llanamente Justicia.

Un comentario

  1. Como ocurrió con el caso Maldonado, ya no importa la verdad. A la militancia feminista le interesa fabricar mitos e imponer su visión más allá de los hechos. Femicidio, femicidio! Justicia patriarcal! gritan a los cuatro vientos. Lucía Pérez no fue abusada sexualmente ni fue empalada. Los peritos forenses de la Corte bonaerense (con mayoría de mujeres) determinaron que no hubo lesiones genitales y constataron la muerte por sobredosis de la joven. El fallo ejemplar del tribunal, hoy anulado por presión mediática y del lobby feminista, condenó a los tres acusados por vender droga y criticó a la fiscal por su mal desempeño. Ahora el caso será revisado, pero la verdad ha sido devaluada