Jorge Elias Gomez, Opinión

Anuncio de inauguración de temporada con los naipes marcados

 

Con cotillón reducido por razones obvias de protocolo, el rigor pegó fuerte como una bajada de línea. El intendente municipal Guillermo Montenegro, vivió una escena similar como la que le tocó atravesar a Horacio Rodríguez Larreta en la Quinta de Olivos, cuando en un acto los “descuidistas”, recortaron miles de millones de pesos del presupuesto de CABA.

Lo hicieron por cadena nacional, mientras el jefe de Gobierno porteño se enteraba cuando ya estaba en los jardines de la residencia presidencial,  eso sí  se lo llevaron puesto con el barbijo colocado.

 A Montenegro, a Mar del Plata en definitiva, se lo hicieron de local. El kit de anuncios con muy poco ensayo salió a la luz y el intendente no pudo meter bocado. Estaba vacío de información, como lo demostró luego ante medios locales, comunicados y salidas con medios capitalinos y del interior, una catarata de palabras sin definiciones claras.

Vamos a permitirnos un exabrupto (con pedido de disculpas) todo junto, total, ya se admitió hace pocos días que nos tomaban por pelotudos, pero ahora “estaba en bolas”, ante la magnitud de los anuncios. No metió una gragea.

Su muletilla de defensa apeló al tándem Nación – Provincia – Nación, en un intento de despegarse que lo dejaba más expuesto. Fue una exhibición de poder político del Frente de Todos, sin lugar a ninguna duda.

 Siempre la temporada de verano alta tuvo el mismo escenario, Mar del Plata: Capital Turística de los Argentinos. Ahora no habrá, o no será lo mismo, “Levanta el Telón” y los premios “Estrella de Mar” podrían tener una nueva modalidad.

¿Habrá una típica bendición de las aguas a cargo del obispo de Mar del Plata? El virus hace estragos hasta en las formalidades. ¿Cuál será la temporada? La posible, lejos de la ideal. Pero no caben dudas que el oficialismo nacional y provincial que son la oposición local, vienen por todo.

Montenegro se sintió alambrado y su catarata de palabras reiterativas, en los principales espacios de difusión del país, se sintieron sin precisiones, dudas y el impositivo “vamos viendo” lo dejaron ahora en la primera línea de batalla. Por supuesto que su limitada capacidad de respuesta será desbordada.

 El apuro de la maniobra provocó hasta las contradicciones entre Matías Lammens y  Axel Kicillof, por el uso de la aplicación turística, la cual debería ser básica. Hubo anuncios con ostentación de poder, y fundamentalmente, paso a paso dejaron en claro quiénes son los dueños de la pelota.

También resultó desprolijo, una vez más, el anuncio del dragado del puerto local resultó parte de la batería de medidas, para demostrar la presencia del Estado en la reconstrucción del país que llevan adelante. Es un inequívoco intento de responder a índices de pobreza y desocupación que ostenta nuestra ciudad.

 La obra anunciada como reactivación económica,  no tienen aún confeccionado el pliego de licitación, por lo tanto el presupuesto oficial es una entelequia y puede ir entre distintos varios millones de pesos. El Consorcio Portuario Regional también debió vestirse de apuro, y la carencia de precisiones fue ostensible. Están desnudos.

Ya las promociones de productos con campañas publicitarias de verano, de las principales marcas nacionales e internacionales, hace años abandonaron la ciudad para mudarse a Pinamar, Cariló, Villa Carlos Paz  y Tandil. El fútbol de verano es un lindo recuerdo, con el súper clásico del futbol argentino y ahora recitales, espectáculos artísticos y obras teatrales no serán de la partida. Sin casinos ni bingos, y con los boliches bailables  que entraron en modo condicional.

Con restricciones de circulación, alojamiento, gastronomía y explotación de balnearios, la oferta de verano o que va a “haber temporada” es una interesante puesta en escena política, que debe intranquilizar a Guillermo Montenegro, porque está claro que vinieron por el hombre del PRO en particular y Juntos por el Cambio en general.

Es muy posible que tomen a Mar del Plata como una ostentación, en una lectura que se intenta instalar a sol y sombra, pero es necesario hincar una correcta lectura política de las señales que se emiten, porque es absolutamente claro que van por todo.

 Montenegro sabe (mejor que nadie) que sus próximos tres años serán una tortura política. Ya lo sufrió cuando fue funcionario de MM en CABA y en Balcarce 50 la inquilina era la hoy vicepresidente de la Nación. 

En un contexto de incertidumbre, inflacionario, cambiario, explosivo clima social y con luchas políticas intestinas sin resolver, ya se sobrevuela un espectro electoral para dentro de 12 meses, está en juego esa instancia. Sino que alguien explique cuál es el fundamento de la presencia de Sergio Massa, quien siempre llega dormido, pero resiste en la Cámara de Diputados de la Nación, las sesiones virtuales, cuya improcedencia daña el sistema institucional.

Hemos asistido a un ejercicio claro de control del poder y el rigor lo sintió con toda intensidad el intendente Guillermo Montenegro, quien luce aislado y deslucido,  haciéndose cargo a duras penas que la gestión municipal no se derrumbe, y para ello también necesita de la Nación y la Provincia.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

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