Política

A remar en dulce de leche con los aguantaderos K

0000168271Que un pollero de sueño liviano haya terminado con la “década ganada”, suena como un exceso. El problema sigue intacto, porque el modelo no se derrumba al ritmo de un efecto dominó. El kirchnerismo infectó una colosal suma de intrusos, que resisten a que se los llamen por su nombre: ñoquis. Hay una pretensión de disimular su condición, incoados a derechos que suprimen otras voluntades, no tomadas en cuenta, cuando de hecho se ejerce una forma totalitaria de gobierno. Todo lo ocurrido ha sido posible merced a un Poder Ejecutivo dominante, un Poder Judicial sometido y un Poder Legislativo, cuyo oficio se convirtió en escribano del gobierno.

Que comience a correrse el velo de una nueva plaga como el narcotráfico, que demuele los cimientos de la sociedad. Que se demuestre cuáles han sido las rutas del destino de miles de millones de dólares, que se han robado el sueño y las esperanzas de los argentinos, nos vuelve proclives al festejo y a la celebración. Pero no hay lugar para tamaña equivocación y distracción, porque nos han dejado sin margen, en su afán por quedarse con todo.

Una vez más el Estado (nosotros) deberá hacerse cargo de mantenerlos, son clientes ajenos, pero la situación obliga a su atención. Ahí está la razón por la cual piden rendir cuentas el primer día del segundo semestre. La necesidad de apelar a un relato optimista, cayó en el exceso del pronóstico presidencial.

Hay más de 1.500.000 de empleados estatales, que complicarán resultados que deberían llegar antes. La situación social, el descontento, los piquetes, los paros, quites de colaboración, las ollas populares serán las imágenes de los reclamos, que ya no contiene el nuevo modelo, pero que no puede expulsarlos del sistema, hasta por cuestiones humanitarias.

Forman parte de la herencia recibida. Un pesado legado cuyo estado embrionario se gestó en la corrupción, cuya tendencia y evidencias se han comenzado a reflejar de manera salvaje, en algunos casos con asombro, tanto por su audacia como por su torpeza, de niveles inéditos.

Es tan delgado el desfiladero, que su estrangulamiento se define en líneas extremadamente finas. No es una sensación que la economía no terminará de arrancar y deben estirarse los plazos del optimismo. Hay arrepentidos que ya se han plegado a una situación de decoro, lo cual es sólo una señal, no una modificación del carácter.

Organismos como ANSES, PAMI, Ferrrocarriles, Correos, el Poder Judicial, provincias, municipios, etc. están habitados y sostenidos por la militancia kirchnerista, y otros han sido tomados por gremios afines como subterráneos por ejemplo. Las demandas son consignas políticas, colaboran con su parte en el plan para esmerilar, desgastar y torpedear a la voz de las urnas. Forman parte del plan bomba que puso en marcha el ex gobierno en retirada, que además fue anunciado.

El kirchnerismo expresó un plan extorsivo, cuya herramienta fue el manejo de la caja del Estado. Fueron sorprendidos en la segunda vuelta electoral, cuando un punto o dos puntos porcentuales, quebraron una hegemonía que dejó a la luz los excesos, cuyas víctimas advirtieron que la democracia y el voto eran su arma silenciosa para despojarlos del poder.

No existía la justicia, no existían los organismos de control, no existían los mecanismos de inteligencia, no existían las fuerzas de seguridad, no en vano Argentina sólo era comparable a Venezuela en el concierto de las naciones del mundo. Sabemos cómo les va, bajo el régimen de Nicolás Maduro, del que hasta se duda que sea un colombiano.

Mauricio Macri no es el enemigo, arrancó y seguirá demonizado, lo acompañó por agosto de 2015, el mismo porcentaje de votos que hicieron presidente a Néstor Kirchner, en ese momento el rival a vencer era Carlos Menem. CAMBIEMOS ha sido fórmula electoral de tremenda efectividad, desintegró al populismo reinante y dejó la bomba con la mecha encendida dentro del P.J. Casi no hay probabilidad de restauración, no se restañan sino en años, esta suerte de aniquilamiento que ha sufrido un partido político en el cual las instituciones y la democracia, no tienen una línea en las arengas de sus discursos.

La pérdida de poder tiene como correlato la pérdida de autoridad. El desafío de CAMBIEMOS es sortear las tentaciones y las disputas estériles por espacios de poder. Reconstruir este país, una vez más, en esta ocasión será una tarea titánica que necesita del conjunto de los argentinos.

Además de dejarnos sin moneda nacional y de curso legal, nos han dejado sin el servicio de Justicia, sin rutas y sin trenes, sin economías regionales, sin hospitales, sin escuelas, con el 35 % de la población entre la pobreza y la indigencia, con estadísticas falseadas, prácticamente sin nuevos trabajos registrados y con la seguridad propia de un país que sólo era conducido al caos.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

Un comentario

  1. Una vez más, como siempre, genial el diagnóstico de Jorge Elías Gómez.