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Fotomultas: Al rescate de Lauría por un voto que también sabe a vacaciones para Montenegro

Cuando las paredes hablan

La entusiasta intervención de Nicolás Lauría, con una férrea defensa del convenio de fotomultas entre la Municipalidad de General Pueyrredon y la Universidad Nacional de San Martín, ya está tomando aristas curiosas en todos los ámbitos, que por ahora vamos a evitar tomarlo como un escándalo.

Y no le va en zaga a otros entremeses que hacen las delicias en las tertulias con personal de Yrigoyen 1627, por ejemplo los contenidos en modo sarasa que utilizó el intendente, durante 50 minutos en un recinto con distinguidas presencias, en el acto de inicio de sesiones donde pidió jugar en el tema fotomultas, un explícito llamado a poner pierna fuerte.

Lauría es un vice intendente que tiene a maltraer y tortura al jefe comunal, desde el minuto uno de su gobierno. Nunca lo admitirán, pero es así, una situación incómoda, debido a la misma Montenegro no puede ni ausentarse por enfermedad ni tomar vacaciones. Acumula  devengarlas, acaso ¿pierde sus derechos a gozarlas? O pretenderá cobrarlas en el futuro.

Esta es una lectura estricta de la real situación, guste o disguste. Y a la luz de los acontecimientos surgen los temblores que se presagiaban, la suerte de un ambicioso proyecto en manos de alguien que como Lauría tiene amarilla antes de tocar la pelota.

Hoy levanta el estandarte de un negocio (como dicen las paredones) que se ha transformado en una causa para “Guille” (como le dice Facundo Manes) y ganó los paredones que la política usa para “mensajearse” en Luro y 244, en la estación de trenes y en las adyacencias del Parque Camet.

Esto ocurre en especial cuando la mano viene pesada y los llaman a intervenir, es necesario gente acostumbrada a jugar con tierra. Van y lo tapan todo prolijamente con el nombre y apellido del intendente. Espanta la palabra negociado.

Ahora este concejal proveniente del sindicalismo y del Partido FE, pisó fuerte desde el armado de las listas en 2019, incluso predominó sobre la UCR y la CC, socios mayoritarios con el PRO en la coalición CAMBIEMOS.

Nunca se supo cuál es el mérito de Lauría, de la UATRE, o cuál es el aporte que se mensuró en la campaña, dado que no parece tampoco tener votos entre los trabajadores rurales. El “Momo” dejó un vacío difícil de llenar como referente excluyente.

Hoy no se sabe si Lauría está con un pie en el Frente de Todos, donde lo han llegado a contar como propio, si armó rancho aparte con Alejandro Carrancio en CREAR, o si hay un retorno al oficialismo de la mano del intendente, del cual había tomado distancia en gruesos desacuerdos políticos.

Se han comenzado a definir espacios para 2023, y en año actual se puede definir elección anticipada en cargos municipales y provinciales, no es un dato menor y para la política los cargos (como el orden de los mismos) superan en el orden de prioridades a la inseguridad, la pobreza, inflación y desocupación. Es importante además lo que fluye por las redes sociales, allí donde predominan los liques, los seguidores, el “face” y las historias de instagram.

El edil no inspira confianza y el elenco que se desenvuelve en su entorno no disipa las dudas sobre confiablidad, son términos que caen como una exageración. Todo es una nebulosa, bruma espesa es lo que sobra alrededor del poder que detentan. Hay entretelones que juegan en líneas de escasa exposición pública, pero con la marcada influencia sobre el poder en ejercicio.

Como sino resultarán ya suficientes las irregularidades y las claras maniobras de encubrimiento, para evitar una licitación pública a través de un convenio, aparece Lauría llevando la voz cantante del tema junto a un banner de la UNSAM. Es una promoción desopilante en una gacetilla oficial de un tema en estado deliberativo. Despampanante, dijera Kicillof.

En realidad por lo menos es inoportuna y sólo sirve para confirmar la oscura entretela que rodea este millonario contrato cerrado, que alegremente Montenegro delegó en el Concejo, para cubrirse de alguna ulterioridad de tipo judicial. El intendente ya viene con expertise en la materia.

Ahora los clásicos paredones donde la brocha gorda se transforma en delicados filetes (que son una maravilla), cuando se trata de entrar en la letra chica, sin embargo a veces contienen mensajes comprometidos como “No al negociado de las fotomultas” que rápidamente fue tapado con otros colores que dicen Guillermo Montenegro, en el mismo tamaño de tipografía.

Casi ya pega en el bochorno el tratamiento del tema, que está lejos de definirse pese a la enjundia que le metió el edil Lauría, quien hace la suya y hasta puede jugar con las vacaciones del intendente. Tuvo un fuerte entredicho con otro representante gremial, que lo llamó a la reflexión pidiéndole explicaciones sobre el tema casi en términos callejeros.

Ya no es sano que se trate el convenio de fotomultas, en un contexto de falta de transparencia y acusaciones públicas, cuando debería haber unanimidad en los bloques políticos, porque mañana las consecuencias serán para todos los contribuyentes, por una posible judicialización de las actas que se libren y no se cobren.

Es muy delicado implementar un sistema de semejante envergadura, donde la MGP aparece claramente relegada, tras un cambio abrupto en la negociación que resigna porcentaje de distribución sólo por la voluntad discrecional del intendente, quien definió cómo se reparte.

“Voy a trabajar por Mar del Plata, para traer inversiones y laburo” afirma Montenegro asiduamente pero hace exactamente lo contrario. Se habrá contagiado de su amigo Alberto Fernández, es muy probable, vienen de la misma matriz en CABA, donde “Todo Pasa” como diría Don Julio.

¿Será mansos los concejales? ¿Acompañarán este “modus operandi”? Hay un roce que linda con la ética y las buenas costumbres legislativas, cumplimiento de las normas legales vigentes. Se ha ensuciado más allá de lo conveniente.

Por ahora la bulla se ha delegado en el primer concejal de Montenegro, tras la admisión que el Departamento Ejecutivo no ha sabido difundir (lo poco que se puede)  los términos del convenio firmado. El mismo se da de bruces con el específico marco legal, que ya cuenta con la vigencia de las normativas y disposiciones que la propia MGP generó a los mismos efectos. Con el convenio se paga 2 veces lo mismo y se entrega grácilmente una multimillonaria suma a terceros ajenos a la ciudad durante 10 años.

¿Por qué lo “empiojaron”? La respuesta está en los paredones “No al negociado de las fotomultas”. Un vulgar disfraz que ya debió sortear el “reemplazo” de una hoja y su folio en el expediente que ya arrancó mal parido.

Nadie pasa del ostracismo de un actor de reparto a llevar la voz cantante de un primer protegónico. Es una cuestión de aumento en el cachet. Bienvenido Lauría.

Jorge Elías Gómez

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